11 de diciembre de 2025
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Proyecciones económicas

¿Por dónde vendrá la recuperación de la economía en 2017?

Para 2017 el consenso es de un crecimiento que, como base, se ubicaría en el 3% interanual.

Por Sección Economía

Es casi absoluto el consenso sobre la evolución de la actividad económica en este año, como también lo que ocurrirá con el crecimiento el año que viene. En particular, se espera que el año cierre con una retracción promedio en torno al 1% respecto al 2015. Si bien no es una buena noticia, lo cierto es que a la luz de los cambios importantes que comenzaron a implementarse en la macroeconomía argentina, el resultado en el corto plazo podría haber sido peor, advierte un informe de Invecq Consulting.

El reordenamiento de precios relativos que implicó la eliminación del cepo cambiario y la flotación del dólar sumado al reajuste de tarifas de transporte, energía eléctrica, agua y gas (aún pendiente para el segmento residencial) implicó una serie de ruidos o shocks que la economía pudo internalizar de manera bastante satisfactoria. El año 2014, por ejemplo, que también se inició con una devaluación del peso (apenas del 23% frente al 60% de este año) y en el que casi no hubo aumentos en el precio de los servicios públicos resultó en una recesión del orden del 2,6%, un valor que ni los más pesimistas esperan para este año. 

Para el 2017 el consenso es de un crecimiento que, como base, se ubicaría en el 3% interanual. ¿Cuáles son los elementos que explicarían este crecimiento para el próximo año? Mirá aquí:

1-Valor de la cosecha: para el próximo año no se esperan mayores cambios en los precios internacionales de los commodities que representan la mayor parte de las exportaciones argentinas y, por lo tanto, los dólares que ingresan por la vía comercial. A los precios estables en torno a los niveles que se observan por estos días se sumará un aumento importante del área sembrada, de los rendimientos (debido a la mayor inversión en insumos y tecnología) y, por ende, de las toneladas producidas y cosechadas. Aproximadamente 2 millones de hectáreas serán incorporadas a la nueva campaña agrícola, representando un aumento del área en producción del 6% (con importantes crecimientos en trigo 31% y girasol 44%). 

La producción crecería 12% respecto a la de la campaña 2015/2016 y el valor de la cosecha aumentaría en más de 3.000 millones de dólares, una cifra nada despreciable en un contexto de reducción del intercambio comercial. Este "efecto riqueza" del cual se beneficiará el agro pampeano será un importante elemento de recuperación económica.

2-Flujo de capitales: En lo que va del año, entre ingreso de capitales financieros para inversión en cartera y deuda e inversión extranjera directa, han ingresado al país capitales por una suma superior a los 30.000 millones de dólares. Para el año próximo se espera que fundamentalmente el componente de la IED tome la iniciativa y, ante un panorama más claro, aporte un flujo significativamente mayor al de este año.

3-Recuperación de Brasil: Desde el país vecino también parece haber buenas noticias para el 2017. La última encuesta del Banco Central brasilero arrojó una proyección de recuperación de la economía carioca para el próximo año. Luego de dos períodos recesivos, se espera un crecimiento del orden del 1,3% que repercutirá directamente (del mismo modo que lo viene haciendo la recesión actual) sobre las exportaciones de bienes industriales y regionales. Gran parte de la crisis que enfrentan los productores frutícolas del Valle del Río Negro es causada por la menor demanda de Brasil, país al cuál se destina el 35% de las peras y las manzanas argentinas. 

El mismo impacto sufre la industria automotriz y otras actividades industriales localizadas en los grandes centros urbanos. De manera agregada, en el gráfico se muestra un índice que busca reflejar la dinámica de la demanda internacional por los productos argentinos mediante la ponderación del crecimiento de sus socios comerciales. Para el año 2017, si bien la discrepancia con el crecimiento del resto del mundo se mantiene, el índice arroja un valor del 2,4%, recuperándose fuertemente desde el 1% que muestra para el 2016 y 2015.

4-Medidas fiscales: la decisión de un reacomodamiento fiscal gradual se justificó justamente en evitar un golpe abrupto sobre el nivel de la actividad económica. Los anuncios relativos al aumento de jubilaciones implicarán, en cuanto comiencen a ejecutarse, mayores gastos por parte de este sector de la sociedad impulsando el consumo, mientras que la reactivación de la obra pública hará lo suyo con el sector de la construcción, uno de los más castigados desde el comienzo de la nueva gestión. De todos modos, es importante que el gobierno no pierda de vista el factor estabilizador de mediano plazo que implica la consistencia de la política fiscal y el logro, o al menos la aproximación, a las metas de déficit fiscal planteadas en el programa de principios de año.

5-Política monetaria y coordinación de expectativas: La continuación de una política monetaria antiinflacionaria que vaya reduciendo la tasa de interés al ritmo de la desaceleración de los precios también tendrá un efecto apuntalador sobre el crecimiento económico. En este punto será crucial lograr una coordinación de expectativas y metas entre la inflación que irá a buscar el gobierno (en torno al 17%) y las negociaciones paritarias. Ante la ausencia de nuevos reacomodamientos de precios bruscos como los de este año, el target del BCRA luce más fácil de alcanzar y esto debería convencer a los sindicatos de negociar nuevos salarios en torno a ese target o con pocos puntos por encima (para recuperar parte de lo perdido en 2016) con el objetivo de lograr una coordinación que conduzca hacia la desinflación que ya se está logrando, al menos de manera provisoria. Este proceso confirmará las expectativas positivas que generó en el mercado el cambio de política económica, impulsando la inversión.

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