La estabilidad del tipo de cambio y la persistente (aunque menor) inflación doméstica profundizaron el deterioro de la competitividad, un problema para nada nuevo en la economía argentina que persiste.
La estabilidad del tipo de cambio y la persistente (aunque menor) inflación doméstica profundizaron el deterioro de la competitividad, un problema para nada nuevo en la economía argentina que persiste.
El tipo de cambio real (TCR) con respecto al dólar se apreció por cuarto mes consecutivo y se ubica en un nivel similar al de diciembre de 2001. Respecto del promedio histórico de diciembre de 2001, en junio de 2016 la apreciación del TCR asciende al 33%. Esto es porque la inflación supera a la tasa de devaluación del peso, según datos del Informe Económico Mensual del IAE de la Universidad Austral.
En relación a la canasta de monedas de los principales socios comerciales de Argentina, la apreciación del tipo de cambio es menos evidente aunque registra la misma tendencia. En junio, el tipo de cambio real multilateral (TCRM) se apreció por tercer mes consecutivo y se ubica un 20% por debajo del promedio histórico del período diciembre de 2001 a junio de 2016.

De cara a los próximos meses, la reciente flexibilización en los requisitos comerciales a la importación minorista de bienes podría impactar negativamente en la balanza comercial reduciendo (o incluso eliminando) el actual superávit. A su vez, la desaceleración de la inflación permitirá al Banco Central ir corrigiendo el tipo de cambio para evitar que la economía continúe perdiendo competitividad en un contexto de caída de las exportaciones industriales, explica Carlos Belloni del IAE de la Universidad Austral.
"El blanqueo de capitales será con seguridad una fuente importante de ingreso de divisas que el Banco Central deberá asimilar para evitar que el TCR continúe apreciándose", agrega Belloni.
