El primer trimestre del año estuvo caracterizado por una alta conflictividad laboral, tanto por la situación en materia de empleo, que se acentuó fundamentalmente en sectores claves como la construcción y productores de bienes transables (exportación); como también por las correcciones del tipo de cambio (devaluación) y precios relativos que elevaron el ritmo inflacionario, cuestión que afectó significativamente el salario real en un contexto de plena negociación de paritarias.
Así, el primer trimestre del año dejó en evidencia una caída interanual del salario real para trabajadores formales del 5,5% (este hecho ocurrió tanto en el ámbito público como privado), levemente inferior a lo observado en el periodo 2013-2014, en donde también se observó una fuerte devaluación del peso a comienzos de 2014 que acabó combinándose con un posterior proceso inflacionario que contrajo el salario real, destaca un informe de la Fundación Mediterrea.
En base a la información salarial mensual para trabajadores formales puede observarse la tendencia incremental del impacto negativo sobre el salario real a medida que transcurren los primeros meses del trimestre considerado, cuestión que contempla el hecho de que en la mayoría de los sectores los acuerdos salariales se encontraban en pleno proceso de negociación.
La visualización de esta tendencia, y la evidencia de que la tasa de inflación mensual de abril habría alcanzado al 6,5% según el IPC de la Ciudad de Buenos Airesd y 6,7% según IPC Congreso, es de esperar que el salario real haya sufrido una mayor caída durante este mes.
No obstante, hacia mediados de abril (y mayo en el caso de los Docentes Nacionales) acabaron cerrándose los acuerdos salariales de paritarias de los sectores más representativos del empleo formal.
En la mayoría de los casos, aunque con matices en las características de los incrementos acordados y el uso de sumas fijas, retroactivos u otros mecanismos de corrección salarial, los arreglos fueron convenidos para un periodo anual. Entre las excepciones, cabe destacar el caso de Comercio y Construcción (que acordaron hasta septiembre de 2016) y Mecánicos (que acordaron reabrir la negociación una vez transcurrido el mes de junio).
Considerando un escenario en el cual la trayectoria de la inflación mensual sea decreciente: alcanzando una inflación mensual del 3% durante el mes de mayo, 2,5% promedio entre junio y julio y 1,5% promedio en el periodo de agosto a diciembre, es de esperar que la inflación proyectada para el escenario anual se sitúe en torno al 38%, tomando datos del Gran Buenos Aires como referencia.
Ante esta tendencia inflacionaria, en un ejercicio de simplificación basado en los acuerdos alcanzados en cada sector, es posible observar que hacia los meses centrales del año correspondientes con la expectativa de mejora económica durante la primera mitad del segundo semestre el salario real de todos los sectores analizados se encontraría al menos al nivel que éstos tenían en diciembre 2015 (desestacionalizado), de manera que ello representaría un escenario optimista en materia de poder adquisitivo de los salarios. Así, el consumo masivo podría tener un respiro en los meses claves de 2016, aunque en el acumulado del año más probablemente mostrará números en rojo.
-¿Esperas que sobre finales de año la situación mejore a partir de que baje la inflación?