Leopoldo Tornarolli, investigador del CEDLAS de la UNLP, sostuvo que el índice de pobreza del segundo semestre se mantendría en niveles similares al anterior y descartó grandes variaciones. También explicó qué factores serán determinantes.
El dato de pobreza que viene: un economista anticipó qué puede pasar en el segundo semestre.
Leopoldo Tornarolli, investigador del CEDLAS de la UNLP, sostuvo que el índice de pobreza del segundo semestre se mantendría en niveles similares al anterior y descartó grandes variaciones. También explicó qué factores serán determinantes.
El próximo dato oficial de pobreza e indigencia en Argentina no mostraría grandes modificaciones respecto del registro anterior. Así lo estimó Leopoldo Tornarolli, economista e investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
El especialista consideró que el índice correspondiente al segundo semestre se ubicaría en niveles similares al del primer semestre, debido a que no se observan variaciones suficientemente importantes en los principales factores que determinan la medición.
“El número de pobreza del segundo semestre no va a ser tan distinto al del primero. Puede estar un punto arriba o un punto abajo, pero no va a haber grandes cambios”, señaló Tornarolli en declaraciones a radio Splendid AM 990.
Según explicó el economista, para anticipar la evolución del indicador es necesario observar principalmente el comportamiento de los ingresos de los hogares y el costo de las canastas que utiliza el INDEC para establecer las líneas de pobreza e indigencia.
Tornarolli repasó la evolución registrada desde el segundo semestre de 2023, primer período de medición bajo la gestión de Javier Milei, y destacó un cambio en la relación entre la inflación y el costo de las canastas.
Durante la segunda mitad de 2024 y buena parte de 2025, los precios de las canastas se mantuvieron por debajo de la inflación. Según el investigador, esto generó un “margen extra” que contribuyó a la reducción del indicador.
Posteriormente, la dinámica comenzó a ser más cambiante: hubo meses en los que las canastas aumentaron por encima de la inflación y otros en los que ocurrió lo contrario.
Por eso, para Tornarolli, ese efecto dejó de ser tan sistemático y ya no permite explicar por sí solo una baja sostenida de la pobreza.
Otro de los factores centrales señalados por el investigador es la evolución de los ingresos laborales.
Según explicó, aproximadamente el 75% de los ingresos de los hogares proviene del trabajo, por lo que el comportamiento del mercado laboral será determinante para conocer hacia dónde se mueve el índice.
En ese sentido, sostuvo que para analizar la evolución de la pobreza será necesario observar cómo se comportan los salarios, el empleo y los ingresos de los trabajadores durante el período que será considerado por el próximo informe oficial.
El índice de pobreza alcanzó su máximo durante el primer semestre de 2024, cuando llegó al 52,9% de las personas.
Desde entonces, el indicador comenzó a descender:
El último registro significó además un cambio respecto de la tendencia descendente que se había observado en los períodos anteriores.
Tornarolli puso estos números en perspectiva y cuestionó la idea de que la reducción de la pobreza desde 2023 haya sido de ocho puntos porcentuales.
Según su análisis, la baja respecto de 2023 se ubica más cerca de los dos o tres puntos porcentuales.
“Está un poco más por debajo la pobreza que al inicio del Gobierno”, concluyó el economista.
El próximo informe del INDEC permitirá conocer si esa estabilidad anticipada por Tornarolli se refleja finalmente en el indicador oficial de pobreza e indigencia.

