Un joven padre de 25 años quedó preso en el penal de Boulogne Sur Mer luego de ser acusado de corrupción de menores, tras ser denunciado por su propia esposa, a quien su hijo le había contado que el padre le mostraba pornografía.
Un joven padre de 25 años quedó preso en el penal de Boulogne Sur Mer luego de ser acusado de corrupción de menores, tras ser denunciado por su propia esposa, a quien su hijo le había contado que el padre le mostraba pornografía.
La víctima, de 12 años, fue sometida a pericias psicológicas y demás medidas de rigor, que confirmaron que su relato es coherente. En tanto que también se confirmó que el accionar de su padre podría provocar secuelas en su desarrollo normal.
El hecho ocurrió en el barrio Peluqueros de Las Heras y la denuncia fue radicada en abril, cuando la madre del chico se enteró de casualidad de lo que estaba ocurriendo, cuando su hijo se lo contó, dijeron los investigadores.
"Le mostraba videos entre dos personas de un mismo sexo y hasta escenas donde participaban animales", explicó uno de los sabuesos, quien agregó que de su casa se secuestró material electrónico que fue peritado.
Así se inició una larga investigación que dio sus frutos este fin de semana, cuando personal de la División de Delitos contra la Integridad Sexual lo detuvo.
Fuentes policiales contaron que su captura no fue para nada fácil. El hombre fue atrapado el sábado al mediodía, pero cuando iba a ser trasladado a la Comisaría logró fugarse.
De esta forma se originó una persecución que terminó minutos después, con la captura definitiva del sospechoso.
Este lunes fue imputado y por orden de la fiscal interviniente quedó preso en la cárcel de Boulogne Sur Mer.
El delito por el que deberá responder es sumamente grave. Está plasmado en el artículo 125 del Código Penal, para quienes con el ánimo de lucro o para satisfacer deseos propios, promoviere la corrupción de menores, sin distinción de sexo, aunque mediare el consentimiento de la víctima.
En tanto que al ser el padre biológico de la víctima, el delito se agrava, estableciendo una pena de 10 a 15 años de cárcel.
Mientras tanto, en los próximos días, el niño será sometido a una Cámara Gesell, donde un grupo de profesionales lo asistirán y evaluarán el grado de lesión que provocó el accionar de su padre.

