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Nuevo gobierno

Crecimiento y disciplina fiscal para Brasil

Eso prometió el nuevo ministro de Hacienda, Joaquim Levy. Se reunió con Capitanich y Kicillof.
Por Sección Economía

El designado ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy, se comprometió el jueves a objetivos fiscales más realistas y a un crecimiento económico equilibrado, con la meta de restablecer la confianza de los inversores tras años de débil expansión y erráticas políticas económicas.

Los primeros comentarios de Levy luego de que la presidenta Dilma Rousseff lo nombrara como nuevo ministro de Hacienda resaltan el foco en apuntalar las finanzas públicas y restablecer la transparencia del presupuesto federal, después de que Rousseff lograra de forma estrecha su reelección en octubre.

"Alcanzar nuestros objetivos es fundamental para incrementar la confianza en la economía brasileña y establecer los fundamentos para recuperar el crecimiento económico", dijo Levy en una conferencia de prensa.

Levy aseguró que no habían medidas inmediatas para anunciar, pero él y el resto del equipo económico de Rousseff trabajarían de inmediato en la transición para el segundo periodo de la mandataria, comenzando con la búsqueda de partidas donde recortar el gasto.

El índice referencial de la bolsa brasileña, el Bovespa, revirtió sus pérdidas mientras Levy daba su conferencia, pero posteriormente cerró en baja cuando el funcionario aseguró que no existían medidas inmediatas a tomar.

El nuevo ministro de Hacienda afirmó que tomaría medidas para impulsar el ahorro privado, incrementar la productividad y equilibrar la economía, que ha sufrido tres años de mediocre crecimiento y alta inflación, y que cayó en recesión previamente en el año.

Se espera que Levy, un ex ejecutivo del Banco Bradesco con una reputación de disciplina fiscal, elimine costosas medidas de estímulo que pronto podrían plantear un riesgo para la calificación de grado de inversión que ostenta la mayor economía de América Latina.

Pero incluso antes de asumir el cargo, Levy enfrentó críticas de algunos líderes de la coalición de Gobierno que advirtieron que los recortes de gastos eliminarán empleos y harán que Brasil vuelva a caer en recesión.

En una clara diferenciación con el saliente ministro Guido Mantega, Levy se comprometió a ahorros fiscales más modestos pero más transparentes el próximo año.

En los últimos años, el Gobierno de Rousseff ha acudido a "trucos contables" y transferencias desde sus fondos soberanos de riqueza para cumplir con sus objetivos fiscales, erosionando su credibilidad con los inversores y las agencias calificadoras de riesgo.

El Gobierno trabajará con una meta de superávit presupuestario primario del 1,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2015, una baja frente al rango anunciado previamente del 2 al 2,5 por ciento, aseguró Levy a periodistas.

En el 2016 y 2017 el objetivo del superávit primario, o los ingresos del Gobierno menos el gasto antes del pago de deuda, debería retornar a al menos un 2 por ciento del PIB, afirmó.

El Gobierno también anunció la designación de Nelson Barbosa, un ex viceministro de Hacienda, como nuevo ministro de Planificación, mientras que el jefe del Banco Central, Alexandre Tombini, se mantendrá en su cargo.

Reunión con funcionarios argentinos

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía, Axel Kicillof, se reunieron hoy en Brasilia con funcionarios del Gobierno de Dilma Rousseff, en momentos en que asumía la futura conducción económica del país vecino.

Capitanich y Kicillof dialogaron con el jefe de Gabinete, Aloizio Mercadante; el minsitro de Indistria, Mauro Borges; el Canciller Luiz Alberto Figueiredo; el viceministro de Hacienda, Paulo Caffarelli; y el asesor presidencial, Marco Aurelio García.

Los funcionarios argentinos partieron hacia Brasilia por la mañana y regresaron a Buenos Aires cerca de las 19.

La corta visita de los representantes argentinos a Brasil se produjo mientras Rousseff ungía a Joaquim Levy como ministro de Economía y a Nelson Barbosa al frente de la cartera de Planeamiento, quienes anunciaron un fuerte ajuste fiscal, en un giro de la política económica brasileña de los últimos tres años.

Levy propuso un superávit primario de 2 por ciento del PBI en 2016, con un paso previo de 1,2 por ciento en 2015, a través de una política de recorte de gasto.

Esta visión contrasta con los duros discursos que ofreció durante los últimos días Kicillof, quien en distintos estrados académicos, institucionales y de cámaras empresarias defendió enfáticamente la expansión del gasto público como movilizador de la actividad económica. Fuente: Reuters y DYN

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