La prioridad será reparar los sectores más deteriorados de la calzada mediante trabajos de bacheo profundo. “El primer año va a ser de bacheo profundo. Consiste en cortar un tramo grande en los baches y colocar material nuevo”, explicó.
El volumen de material previsto da una idea de la magnitud de los trabajos. “Ese bacheo profundo contempla unas 10.000 toneladas. Es muchísima cantidad. Para que te des una idea, es más que uno de los accesos que se están recuperando ahora en la provincia”, precisó.
Banquinas, fisuras y señalización
El programa inicial incluye la recuperación de banquinas, el sellado de fisuras y la renovación de la señalización horizontal y vertical. “Es la recuperación de todas las banquinas en los 600 kilómetros: son 329 kilómetros de un lado y 329 kilómetros del otro. Hay que repasarlo todo, y en eso estamos trabajando”, sostuvo Barbeito, al referirse a los márgenes de ambas manos del corredor.
Los trabajos de sellado de fisuras ya comenzaron en los tramos comprendidos entre Desaguadero y la variante Palmira, y desde allí hacia el corredor internacional. “Estamos trabajando con tres frentes de cada lado”, detalló.
Guardarraíles, iluminación y nuevos peajes
La seguridad vial es otro de los ejes del programa comprometido para los primeros doce meses.
La concesionaria deberá reemplazar aproximadamente 12 kilómetros de defensas metálicas dañadas, conocidas como guardarraíles, y realizar trabajos de señalización e iluminación. “Tenemos que cambiar unos 12 kilómetros entre todos los tramos dañados”, explicó el empresario.
También está prevista la modernización del sistema lumínico. “Este año reemplazaremos todas las luminarias por tecnología LED y repararemos las que no funcionan”, aseguró.
El plan comprende la construcción de dos nuevas estaciones de peaje, previstas en la variante Palmira y Potrerillos, junto con la reconstrucción de la infraestructura existente en alta montaña. “También debemos construir los dos peajes pendientes y hacer de nuevo el peaje de alta montaña”, indicó.
Las estaciones proyectadas estarán ubicadas en la zona de la variante Palmira y en Potrerillos.
El conflicto por los peajes y las tarifas futuras
Uno de los puntos más sensibles de la nueva concesión es el sistema de peajes. Barbeito explicó que el contrato establece un esquema que diferencia las tarifas iniciales de aquellas que podrán aplicarse una vez cumplidos determinados compromisos de obra.
“Durante el primer año cobramos el peaje actual. A partir del primer año podremos cobrar la tarifa ofertada en el pliego, que es de $3.090 actualizados al momento de la aplicación”, puntualizó.
Ese importe corresponde al valor de referencia mencionado por el representante de la concesionaria y no necesariamente a la tarifa de todas las categorías de vehículos.
Para la concesionaria, el desafío será demostrar que los recursos recaudados se traducen en mejoras concretas de infraestructura, transitabilidad y seguridad.
“Hay que manejar la ansiedad”
Consultado sobre cuándo comenzarán a observarse cambios importantes, especialmente en los sectores más castigados de alta montaña, Barbeito pidió tener en cuenta el estado en que la empresa recibió la ruta.
“Hay que manejar la ansiedad; apenas llevamos unos días de trabajo en la autovía. Hay que ser razonables: estamos interviniendo con varios frentes activos en un corredor vial que no recibía mantenimiento profundo desde hacía 20 años”, sostuvo.
El diagnóstico coincide con los antecedentes difundidos al iniciarse la concesión, que señalan la falta de intervenciones estructurales continuas desde 2008. “En pocos días no se pueden revertir años de desatención, aunque ya estamos trabajando intensamente”, agregó.
Siete frentes y 146 operarios
Según los datos aportados por Barbeito, actualmente hay siete frentes de trabajo simultáneos y casi 150 trabajadores desplegados en el corredor. La planificación inicial de la concesionaria contempla una estructura mayor, con nueve frentes y más de 200 operarios. “Hoy tenemos 146 personas asignadas y continuamos incorporando personal paulatinamente”, explicó.
Barbeito reconoció que algunas intervenciones deberán esperar hasta que se complete la documentación técnica correspondiente. “Estamos avanzando, pero hay obras que aún requieren la finalización de sus proyectos ejecutivos”, señaló.
La consecionaria ya trabaja en 7 frentes en la Ruta Nacional 7 y el corredor internacional
La alta montaña y las dificultades climáticas
La recuperación del corredor internacional presenta dificultades adicionales por las condiciones geográficas y meteorológicas de la cordillera.
La reciente caída de rocas y los aludes registrados en alta montaña obligaron a la concesionaria a intervenir de emergencia cuando apenas comenzaba sus actividades, “Fue tremendo lo que pasó con el desprendimiento de rocas. Hacía tiempo que no se veía algo así, pero las tormentas de este año están siendo muy severas. Pasan estas cosas en la ruta y hay que responder de inmediato”, relató Barbeito.
La empresa debió movilizar maquinaria para restablecer la circulación y atender las consecuencias del desprendimiento.
Estas contingencias forman parte de las dificultades que deberá afrontar la concesionaria. A la reparación del pavimento deteriorado se suma la necesidad de responder ante emergencias capaces de interrumpir una vía esencial para el intercambio comercial entre Argentina y Chile.
Un contrato de 20 años con cinco años de recuperación
El contrato establece una primera etapa de recuperación y rehabilitación de la ruta que se extenderá durante cinco años. “Del segundo al quinto año hay otras obras programadas, pero básicamente se trata de la recuperación completa de la ruta”, explicó Barbeito.
El empresario señaló que el estado de la infraestructura obliga a intervenir prácticamente todo el trazado. “Salvo la variante Palmira, todo el corredor requiere alguna intervención en pavimento, banquinas o señalización”, afirmó.
Dalmiro Barbeito converso con Sitio Andino desde China
Impacto en la producción y la logística
La magnitud del compromiso supera ampliamente las tareas de mantenimiento cotidiano. La Ruta 7 conecta la producción mendocina con los mercados del Pacífico, concentra un intenso movimiento de camiones y constituye un eje central de circulación para miles de trabajadores y habitantes del Gran Mendoza.
Su recuperación tendrá consecuencias directas sobre los costos logísticos, la competitividad productiva, los tiempos de transporte y la seguridad vial.
Tres empresas mendocinas frente a un desafío de dos décadas
Barbeito destacó que las tres compañías integrantes de Caminos del Aconcagua son mendocinas. “Es un aspecto fundamental. Al ser empresas locales, los responsables estamos aquí, comprometidos directamente con la comunidad”, expresó.
Según sus estimaciones, la infraestructura concesionada tiene una incidencia cotidiana sobre buena parte de la población provincial. “Este corredor es un eje neurálgico por el que transita un millón de mendocinos al menos una vez en la semana”, sostuvo.
El representante del consorcio también se refirió a la responsabilidad que implica hacerse cargo de una concesión de semejante extensión y duración. “Para nosotros es un enorme orgullo y un desafío profesional de gran escala que asumimos para los próximos 20 años”, afirmó.
La nueva etapa de la Ruta 7 comenzó entre expectativas, compromisos contractuales y reclamos acumulados durante años.
La evaluación de la concesión dependerá menos de la cantidad de máquinas desplegadas durante las primeras semanas que de la velocidad y la calidad con que las obras permitan recuperar las condiciones de circulación y seguridad.
Para Mendoza, donde la Ruta 7 constituye una arteria esencial para la producción, el comercio y la integración con Chile, los próximos doce meses permitirán comprobar si el nuevo modelo de concesión comienza a resolver una deuda vial que lleva casi dos décadas.