Los candidatos a la presidencia de Brasil, la mandataria Dilma Rousseff y el opositor Aécio Neves, usaron hoy sus últimos espacios de campaña en televisión para denunciar el crimen de una revista que publica infamias, en el caso de la postulante oficialista, y para llamar a rescatar los valores de la honestidad en el caso del aspirante socialdemócrata.
Impedidos de hacer discursos en las calles y en actos, Rousseff y Neves tuvieron su última aparición de 10 minutos en los espacios gratuitos que otorga la ley, atravesados por la nueva edición de la revista Veja, que adelantó un día su salida con una contundente tapa en contra de la jefa del Planalto.
Ellos lo sabían todo, dice la revista con fotos de Rousseff y Lula Da Silva, en otra entrega dedicada al escándalo del presunto desvío de fondos en la estatal Petrobras, en la que afirma que eso declaró el cambista Alberto Yousseff, preso por el caso.
Lo insólito de la nueva denuncia es que esa información de que la presidenta y su antecesor sabían de las maniobras fue puesta en duda por el propio abogado de Yousseff, Antonio Figueiredo, quien dijo no saber nada al respecto, aunque estuvo en cada en cada testimonio de su cliente ante la policía, refirió el diario O Globo.
Rousseff abrió su último programa en televisión con la aclaración de que hubiera preferido usar ese tiempo para dar propuestas, pero no se lo permitía su dignidad. "No puedo callar frente a este acto de terrorismo electoral", dijo la mandataria, para quien Veja "agredió a la prensa y al periodismo" y excedió todos los límites".
"Es una barbaridad; es una infamia contra mí y contra Lula. Es un crimen que tiene una clara intención malévola de interferir en los resultados de las elecciones", denunció la mandataria, primera en los últimos sondeos antes de la compulsa del domingo.
Rousseff adelantó que accionará legalmente contra la revista, pronosticó que Veja fracasará en su intento criminal" y dio por seguro que esta vez no quedará impune", pues "la justicia libre de este país condenará este crimen".
En términos similares se expresó luego en mensajes que subió a las redes sociales: confió en que la sociedad está lo suficientemente madura para distinguir la verdad de la mentira, remarcó que el pueblo sabe que no tolera la corrupción y que su historia es un testimonio de esa conducta y sentenció que los brasileños le darán una respuesta a Veja en las urnas.
También el socialdemócrata Neves abrió su espacio con una desmentida, pero en este caso a las consultoras Datafolha e Ibope, que ayer abandonaron la idea de empate técnico para vaticinar el triunfo de Rousseff. El candidato opositor mostró un sondeo de la empresa Veritá, que lo da ganador con un 53 % de los votos.
Además, Neves se pronunció por "un nuevo modo de gobernar y rescatar los valores de la honestidad y el respeto, que se están perdiendo", destacó que en sus tres meses de recorrida por todo el país comprobó que Brasil "no quiere más lo que está" y resaltó que existe "un deseo de liberación".
Igual que en otros mensajes, recordó a su abuelo, Tancredo Neves, que en 1985 fue el primer presidente civil elegido en Brasil tras 21 años de dictadura, pero murió antes de ocupar el cargo. "Hace 30 años nos unimos en torno a mi abuelo para vencer a la dictadura y hoy repito la misma frase que él usaba: Cambia Brasil", subrayó el candidato.
Más tarde, en una declaración a la prensa, Neves reveló que pidió a la fiscalía que abra una investigación sobre las denuncias de Veja, que evaluó de extrema gravedad, y advirtió que Brasil aguarda aclaraciones sobre los hechos.
A casi horas de la apertura de las urnas, Rousseff y Neves volverán a verse de frente esta noche: habrá un último debate, esta vez por la poderosa red Globo, que podrá ser clave en la búsqueda de los votos de los sectores todavía indecisos.