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historias de vida

Lihué, el barrio donde los vecinos luchan a diario  para romper con la estigmatización

El más grande de Guaymallén, surgido en 1985 luego del terremoto. Ha soportado crisis económicas y el estigma de ser un "barrio conflictivo". Cómo es la organización y el diario vivir de sus habitantes que cada tanto es noticia.
Por Sección Sociedad

El Lihué, ubicado en Guaymallén, entre las avenidas Pedro Molina y Colón, desde sus inicios, se ha constituido en el barrio que periódicamente es noticia ya sea por la estigmatización de ser conflictivo o por el ejemplo de lucha de sus habitantes.

La Unión Vecinal

En diálogo con SITIO ANDINO, Cristina Olguín, presidenta de la Unión Vecinal San Sebastián dio un detalles de cómo se organiza un barrio de grandes proporciones. Viuda y madre de 7 hijos, sin detalles sobre su edad, con voz firme de mujer luchadora, contó sobre sus 24 años en el lugar.

Yemel Fil

"Ni bien llegamos era muy difícil, no cualquiera se venía a vivir a acá. En principio el Gobierno no podía hacer casas para tantas personas así que el IPV hizo lotes servicios y el baño, unos 1027 lotes. Se formó la Unión Vecinal en 1989, que donó terrenos para una guardería, una iglesia católica y una evangélica, que era lo que más falta hacia en ese momento. Luego, los otros lotes fueron para viviendas, veredines, acequias y así empieza", contó Olguín.

Yemel Fil

"Cada persona comenzó a contruir como podía: con caña, chapa, naylon, madera, como se podía dependiendo de las posibilidades de cada uno, que en su mayoría son trabajadores independientes de la construcción", agregó la mujer.

El lugar

Cristina Olguín informó que Lihué significa “existencia y vida” en quechua. "Aquí tenemos una gran cantidad de población boliviana. En poco tiempo el trabajo se concentró en buscar solución habitacional para los hijos de los fundadores del Lihué", relató Cristina.

Son 38 manzanas con 1.021 viviendas y tres asentamientos en lugares destinados a espacios verdes, que los mismos hijos de los primeros habitantes tomaron y los utilizaron para vivienda. Desde la Unión Vecinal ya salieron 4 operatorias de vivienda, pero nunca es suficiente. "Cuando trasladamos a la gente con alguna solución habitacional, los lugares que quedan, como están los servicios que pueden ser conectados rápidamente, de inmediato son ocupados por otra familia que son hijos de los mismos vecinos", explicó Cristina.

El barrio sigue creciendo en densidad poblacional, pero no crece en la misma proporción la cantidad de viviendas y hay casas en las que viven hasta tres o cuatro familias.

"El barrio tiene el estigma de ser conflictivo y esto lo tenemos que cambiar nosotros desde adentro. No podemos esperar que el Estado ni nadie hagan todo, tenemos que empezar nosotros, es muy difícil porque aquí hasta las mismas personas que venían a trabajar de Vialidad decían que les iban a robar todo y se iban. Teníamos que salir nosotras a acompañarlos en su trabajo y esto no puede ser", contó la vecina.

Yemel Fil

La organización

La presidenta de la Unión vecinal comentó que para una mejor organización hacen un censo sobre las necesidades más apremiantes. "Ahora la organización está mucho más avanzada pero se trabajó mucho en el principio en la alfabetización y documentación de la gente. Hoy existen 2 aulas satélites de CEBA (Centro de Educación Básica Alternativa) y 1 una de CEN (Centro de Educación Nacional)".

Yemel Fil

También hay una guardería que contiene a los niños mientras sus mamás estudian o trabajan, pero nunca es suficiente ya que son muchos niños los que hay en el barrio.

Para censar las necesidades existen colaboradoras que participan como encargadas de la manzana en la que viven, son hasta dos por manzana, se reúnen todos los viernes para exponer los problemas y urgencias detectadas que deben atenderse.

"Tenemos una sala de primeros auxilios, la 214, pero no alcanza. Es muy chiquita y la población muy numerosa, aquí vienen desde el barrio San Sebastián, Los Parrales, San Jorge y Belgrano. La Unión Vecinal abre sus puertas de lunes a viernes y sobre todo la gente de los asentamientos se siente contenida por este espacio. Por ejemplo, cuando hay problemas con las lluvias vienen aquí a que los solucionemos".

Ninguno de los integrantes de la Unión Vecinal cobra remuneración alguna por el tiempo que dedican a la institución, desde su director, Tito Rosales, hasta el último integrante, lo hacen por vocación de servicio. Los socios aportan una cuota de $5 por mes con la que se sostiene el funcionamiento, impuestos e insumos de un local nada lujoso y hecho a pulmón. Cuentan con un salón donde funciona una de las aulas satélite que puede albergar unos 30 alumnos y el alquiler de la quinta.

La quinta

Es un espacio que se alquila a un particular en un precio más que accesible  y allí se desarrollan distintas actividades: un aula satélite CEN más, una escuelita de fútbol para los niños y actualmente el espacio destinado a las mujeres tejedoras, donde producen prendas artesanales que constituyen un ambicioso proyecto de negocio a futuro.

Las fiestas

La vecina Natalia Montesino, comentó que "hay fiestas muy importantes propias de la comunidad boliviana, las comparsas, los carnavales que duran todo febrero, fiestas dedicadas a la Virgen, el Patrón Santiago dura una semana donde hay comidas típicas que son muy ricas y picantes".

Se suma las fiestas de la colectividad boliviana las tradicionales como el 25 de Mayo, el día de la madre, donde se trabaja y se hacen bingos. Se consiguen recursos de donde se pueda para organizar esas fiestas, son las más importantes por que participa toda la comunidad.

"Este año también hicimos el 7º Festival de la Cultura Popular, con música, comidas. Siempre hemos invitado a los medios televisivos para que vengan porque es una fiesta muy linda, pero nunca han querido venir", manifestó Montesino.

Las mujeres

Algunos de los datos que revelan el protagonismo indiscutido de las mujeres en el proceso de organización y el desenlace diario de los acontecimientos del Lihué:

Las mujeres tejedoras

Son un grupo de mujeres que hace 7 años comenzaron a juntarse a tejer y hoy son alrededor de 20 integrantes. Han trasladado sus telares a la quinta donde se juntan los jueves y los viernes. Allí pueden llevar a sus niños, a la escuelita de fútbol y desarrollar su actividad artesanal.

Existe un proyecto de la Municipalidad en combinación con la Universidad Nacional de Cuyo para poder darle características al emprendimiento que le permita tomar vuelo y posicionarse en el mercado como modelos ajustados a la demanda, nuevas técnicas de tejido, buscar circuitos de comercialización, desarrollo de pakaging y todo lo que haga falta.

"La producción es difícil, son prendas artesanales, únicas lo ideal es trabajar a pedido, aunque si el mercado crece y nos exige mayor producción nos ponemos y lo hacemos. Vos traes el mercado y nosotras lo abastecemos", explicó María Bombal, una de las integrantes.

Las Noticias

Las noticias en el Lihué, relacionadas con distintos temas representan el diario transcurrir del barrio, como una célula social, que manifiesta problemáticas, hallazgos y vicisitudes comunes a la generalidad de los mendocinos. Pueden encontrarse en la sección de policiales de los distintos medios y eso los vecinos no lo desconocen. Pero también están las mujeres tejedoras; el niño de 11 años que en el 2010 fue el único mendocino compitiendo en las olimpiadas de matemáticas; el objetivo de trabajar para lograr tener el barrio más limpio de Mendoza; el esfuerzo diario de vecinos y vecinas que estudian, trabajan, se organizan y sueñan con el fin de la estigmatización de su barrio.

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