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Las jubilaciones pierden por goleada contra la inflación
Por ley, los haberes jubilatorios en la Argentina se actualizan dos veces al año, en marzo y septiembre. Pero estos incrementos se ubican muy por debajo de la evolución real de los precios.
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Para marzo de 2011, el alza en las jubilaciones retomó impulso por encima del ritmo de los precios, al menos hasta setiembre de 2012 y marzo de 2013 (donde la CBT creció anualmente un 3,5% y un 1,5% por encima del haber mínimo respectivamente). Durante 2012 y la primera parte de 2013 las variaciones anuales entre las jubilaciones y los precios de la CBT se mantuvieron muy cercanas, lo que se refleja en el gráfico 2 en la curva de jubilación mínima real como promedio anual. Con el último aumento del 2013, en setiembre la jubilación mínima saltó un 31,8%, mientras la CBT durante ese mes subió un 25,1%, ambos en relación a los valores de 12 meses atrás. La situación cambió en marzo de 2014 como resultado de la fuerte aceleración de precios, cuando el valor de la CBT se incrementó un 46,06%, dejando atrás el incremento en los haberes por una diferencia de 18,7% sobre los mismos.
Evolución Real
Para conocer cómo evolucionó en términos reales el haber mínimo jubilatorio en los últimos diez años, se descontó la serie de jubilación nominal con la de la canasta básica total (CBT) construida en base a la canasta del INDEC entre enero 2005 y diciembre 2006, luego en base al IPC Santa Fe en su categoría alimentos y bebidas desde esa fecha hasta julio de 2011, y finalmente con la serie más larga del Índice Barrial de Precios (IBP Conurbano) desde julio 2011 hasta la actualidad.
Esto dio como resultado la evolución de la jubilación mínima real a precios constantes de abril de 2014. Al comparar una serie con aumentos puntuales en cada año (como el monto nominal de jubilación) con una que refleja continuos incrementos en los precios (como la CBT), esto deriva en un comportamiento fuertemente cíclico para la jubilación real, lo que deja entrever que los aumentos nominales conseguidos un par de veces al año se licúan por inflación en pocos meses posteriores.
Desde 2005, la jubilación mínima experimentó fuertes incrementos gracias a aumentos nominales en un contexto de inflación "moderada". Teniendo en cuenta los promedios anuales, en 2006 la jubilación mínima era de $2.666 en términos reales, un 21,8% por encima de su valor en 2005.
De la mano de mayores tasas de inflación, la jubilación creció hasta llegar a su máximo valor real en 2009, con $3.060 en promedio (a precios constantes de abril 2014). En 2010 la jubilación real cayó un 10,2% respecto de su valor del año anterior, y aunque en los años siguientes hubo cierta recuperación, no alcanzó para recobrar el máximo obtenido desde el año en que se instituyó por ley el ajuste por movilidad jubilatoria. En 2011 el poder adquisitivo de la jubilación aumentó un 6,9%, seguido de un 1,1% en 2012 y apenas un 0,4% en 2013.
En los cuatro meses del inicio de 2014, la jubilación mínima dio un promedio de $2.681 (incluyendo dos meses previos al aumento de marzo 2014 y dos post aumento nominal de marzo 2014), lo cual la ubicó un 10% por debajo del promedio alcanzado en 2013 ($2.982). Y si se la compara con el máximo valor promedio anual alcanzado durante 2009, resulta un 12% más bajo, lo que indica la tasa a la que cayó el poder adquisitivo en relación a cinco años atrás.
Claramente, con tasas de inflación sostenidas en dos dígitos, no sólo los salarios pierden. Las jubilaciones, medidas por el parámetro de la jubilación mínima, sufren los vaivenes del incremento generalizado de precios y dependen fuertemente de los incrementos discrecionales que se aplican en marzo y en setiembre para no perder su poder adquisitivo durante el año.
Los vaivenes en la jubilación real y la consecuente pérdida del poder adquisitivo, aún desde que empezó a regir la ley de movilidad previsional, indican que la inflación actúa como un "impuesto" que afecta a todos, en particular a quienes perciben haberes en pesos con ajustes discrecionales que no siguen el nivel real de la inflación y la suba en los alimentos, lo que lleva a que en términos reales los aumentos conseguidos se licúen a los pocos meses. Fuente: Cippes.org