Como consecuencia de la inflación, sobre todo en alimentos y bebidas, pero también de que ahora se debe pagar servicios de salud, educación y seguridad que el Estado brinda en forma deficiente, el poder adquisitivo continúa su tendencia declinante, según un estudio del Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales.
Un trabajo de ese centro arrojó que en los últimos 40 años el poder adquisitivo perdió el 48% de su valor, tomando como punto de origen el "Rodrigazo" de 1975 y la dictadura iniciada en marzo de 1976.
El estudio se hizo sobre la base de pesos equivalentes a los de 2013, y tomó en cuenta el salario promedio de los trabajadores argentinos, considerando tanto los privados como los públicos, registrados y no registrados.
Los ingresos promedio equivalen al 52% de igual indicador de 1975, de acuerdo con las conclusiones del trabajo.
Los puntos de mayor retroceso se centran en la caída del plan Austral a fines de los ´80, las hiperinflaciones de 1989 y 1990, y la megadevaluación que derivó en la convertibilidad, en 1991. Pero también tiene puntos fuertes de retroceso en el poder adquisitivo como consecuencia de la inflación de dos dígitos que empezó a dominar la escena desde el 2010.
El trabajo consigna que una de las claves de semejante pérdida de poder adquisitivo fue que un sector de los argentinos deben pagar ahora por bienes y servicios que antes se obtenían gratis del Estado.
Salud, educación y seguridad se anotan en ese dilema que refleja ausencia del Estado en muchos sectores, y que en particular afecta a las clases medias y altas.
Pero los segmentos más bajos de la pirámide de ingresos también sufren, ya que en la última década el precio de los alimentos y bebidas registró un índice de inflación mayor que el resto de los bienes.
En uno de sus puntos más polémicos, el trabajo consigna que una de las claves del crecimiento económico es la pérdida de poder adquisitivo real y sostiene que la economía crece porque "suben las ganancias de las empresas". Fuente: NA