En enero del 2013, la provincia se estremecía con un caso similar al de Luciana Rodríguez. En el Lihué, era asesinado a golpes Leonel Gaspar (2). Sus padres están presos y prontos a ser juzgados. En ambos hechos, hubo denuncias previas.
La provincia amaneció hoy con una noticia que estremeció a todos. De esas novedades que indignan y que nadie puede dar una respuesta del por qué. Pero, lo peor de todo, es que la muerte de Luciana Rodríguez no es la primera bajo estas características.
Hace exactamente un año, Mendoza pasaba por la misma situación. En aquel entonces, mientras se vivían las primeras horas del 2013, se conocía la muerte de Leonel Gaspar, de tan solo 2 años. Incluso, por esos días, Marta Stagni, titular del Programa de prevención al maltrato infantil, debía dar explicaciones de cómo funciona la línea 102 destinada a este tipo de hechos- al igual que hoy.
Hoy, al mismo tiempo que la sociedad se estremece con el brutal crimen de Luciana, la Justicia se apresta a juzgar a esa pareja, que sigue presa y que arriesga una pena a prisión perpetua por la muerte del bebé.
En el medio, parece no haber cambiado nada. El 31 de diciembre del 2012, Leonel ingresó casi sin signos vitales al hospital Notti. En las primeras horas del 2013, falleció.
Más tarde, la necropsia dio detalles escalofriantes. El bebé había muerto por un golpe de puño en la cabeza, pero en los días anteriores había sido víctima de una paliza: tenía fractura de cráneo y golpes en el tórax y pulmón.
El 3 de enero del 2013, la Justicia ordenó la detención de su madre, Elena Ferreto (24) y la pareja de esta, Jesús Soria (21). Ambos fueron acusados por homicidio agravado por el vínculo y quedaron detenidos. Él en Boulogne Sur Mer y ella en el penal del Borbollón.
Hoy, a un año, ambos siguen detenidos con prisión preventiva, medida judicial solicitado por el fiscal de instrucción Juan Manuel Bancalari, y por la cual, los sospechosos seguirán incomunicados hasta la realización del juicio, que se realizará este año.
El caso Gaspar es casi idéntico al de Luciana. En los días previos a la muerte del menor, fueron varios los vecinos del barrio Lihué, quienes se trasladaron a la comisaría para denunciar los maltratos que sufría el bebé.
Esas personas hasta llegaron a entrevistarse con comisarios, pero el sistema falló. Los funcionarios policiales aseguraron que ellos no podían hacer nada y que era la Justicia de Familia quien debía intervenir. Lo cierto es que nadie tomó cartas en el asunto, y Gaspar murió asesinado.
Hoy terminó de suceder lo mismo. Familiares de Luciana repitieron una y otra vez las denuncias por maltrato. Y esta vez no lo hicieron ante funcionarios policiales. Las presentaciones fueron en el organismo que correspondía, en el Organismo Administrativo Local, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. Pero nadie hizo nada, y la misma historia tuvo el mismo resultado.
¿Cómo vivía la familia de Luciana? La pequeña que murió a causa de los golpes presuntamente propinados por su padre, debió pasar el invierno en la calle junto a sus hermanos. El hombre no conseguía trabajo por su pasado en el penal y nunca recibieron ayuda.