Derechos humanos

China flexibiliza la política del "hijo único" y deroga los trabajos forzados

La decisión, sobre la cual se hablaba desde enero pasado y fue anunciada en noviembre durante el congreso del Comité Central del Partido Comunista, fue aprobada formalmente por el Comité Permanente de la Asamblea Nacional del Pueblo.

Por Sección Internacionales

China se liberó hoy de dos de la leyes más repudiadas, dentro y fuera del país, la que imponía un hijo único y la del trabajo forzado como forma de reeducación.

    La decisión, sobre la cual se hablaba desde enero pasado y fue anunciada en noviembre durante el congreso del Comité Central del Partido Comunista, fue aprobada formalmente por el Comité Permanente de la Asamblea Nacional del Pueblo (Parlamento).

    El Comité decidió poner fin a los "laojiao", los campos de trabajo creados en los años '50, donde hasta hoy eran encerradas personas halladas culpables de cometer delitos menores (contra el patrimonio, prostitución, consumo de droga), mientras que los "laogai" albergan opositores al régimen, religiosos o fieles a cualquier credo.

    Quien era encerrado recibía un modesto salario por el trabajo y no perdía los derechos políticos.

    Según Nueva China, que difunde datos relativos a 2008, son 350 los campos de reeducación, en los cuales hay 160.000 personas, mientras otras fuentes televisivas chinas hablan de 300 mil recluidos.

    Pero los números como siempre son dispares. Según la última edición (2008) del dossier de la ONG estadounidense Laogai Foundation (creada por Harry Wu transcurrió en un "laogai" de 1960 a 1979) existen 1422 campos activos.

   El problema ahora es dónde irán las personas encerradas en los diferentes campos.

    La resolución del comité permanente destaca que "todas las penas ligadas a los laojiao antes de la abolición del sistema permanecerán válidas. Luego de la abolición, aquellos que están cumpliendo sentencias serán liberados. No serán prolongados sus términos". Pero no todos creen en la total abolición del sistema.



   En Internet y entre quienes luchan por los derechos civiles en China hay escepticismo, sobre todo porque algunos "laojiao" fueron transformados en "prisiones legales" o en "campos de rehabilitación para tóxico-dependientes", donde religiosos (sobre todo los de Falun Gong, como denuncia la misma organización) fueron transferidos.

   En cuanto a la derogación de la política del hijo único, el texto actual, sujeto a derogaciones, prevé el permiso para un segundo niño limitado a los centros urbanos y a las parejas en las cuales uno de los dos es hijo único. Ese "privilegio" hoy está reservado sólo a las parejas integradas por dos hijos únicos.

    Antes de la entrada en vigencia de esta disposición, en el país podían tener más de un hijo aquellos que pertenecen a las minorías étnicas o residentes de ciertas regiones.

    El segundo hijo está permitido además a aquellos que tienen como primero a una mujer o un enfermo.

    En la base de la decisión del Comité están las protestas de los chinos.

    La ley del hijo único es una de las más odiadas, pues es aplicada con métodos brutales por funcionarios locales que, para quedar bien con los superiores, recurren incluso a la fuerza, además de multas elevadas para evitar nuevos nacimientos en familias que ya tienen descendencia.

    La necesidad de cambiar la ley de 1980 nace también de los datos demográficos.

   Por primera vez en décadas, la fuerza de trabajo de cerca de 940 millones perdió el año pasado 3,45 millones. Según las previsiones, en esta década debería disminuir otros 29 millones.

    Por otro lado, aumenta la población de ancianos. Los que superan los 60 años son el 14,3% y se convertirán en un tercio de la población en 2050.

   También se presentan problemas para el equilibrio entre ambos sexos, sobre 100 mujeres, en 2012, había 118 hombres.

   Tras numerosos anuncios, la ley que deroga la obligatoriedad del hijo único -que debe entrar en vigencia a comienzos de 2014- podría ser aplica con lentitud por la crisis económica, además de aspectos legislativos todavía pendientes de esclarecer. Fuente: Ansa

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