Boudou apuesta a designar a su sucesor en Economía para conservar poder
La batalla para suceder al actual ministro y candidato a vicepresidente por el FpV es cada vez menos silenciosa y provoca celos. Los posibles reemplazantes.
El ministro de Economía, Amado Boudou, recorre el país con la campaña al hombro. Será, descuenta, el próximo vicepresidente de la Argentina. Pero no cederá sin más el Palacio de Hacienda. La batalla para sucederlo es cada vez menos silenciosa y provoca celos.
Boudou quiere dejar a alguien de su confianza al frente del Ministerio de Economía. Por los pasillos del Palacio suena el nombre del secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, como su sucesor, indicaron tres fuentes.
Lorenzino, que llegó a la Secretaría con Carlos Fernández como ministro y se ganó la confianza de Boudou, no reniega de ese papel. De buena relación con los bancos, es el hombre que reestructuró la deuda de la provincia de Buenos Aires, llevó adelante la segunda etapa del canje de la Nación y pilotea las negociaciones con el Club de París por los compromisos en default con ese grupo de países.
De confirmarse el nombramiento de Lorenzino al frente del Palacio de Hacienda, sería una victoria plena de Boudou, quien busca construir poder y necesita mostrar ese trofeo hacia adentro. Pero funcionarios del Gobierno observan que el secretario de Finanzas no tiene llegada a la presidenta Cristina Fernández.
Otras figuras que responden a Boudou y suenan para reemplazarlo son el secretario de Política Económica, Roberto Feletti, y el director del Banco Central, Sergio Chodos. Feletti asumiría como diputado por la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de presidir la comisión de Presupuesto y Hacienda. El segundo es el hombre del ministro en el Central, entidad de la cual las cuentas fiscales dependen cada vez más.
Los alfiles de Boudou no son los únicos que merodean alrededor del Palacio de Hacienda.
Quienes critican desde adentro al ministro apuestan a que Cristina restrinja su poder. Especulan con que sus ambiciones políticas quedarían limitadas si no puede conservar su espacio actual de decisiones.
La presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont, es candidata a ocupar la silla de Economía cada vez que queda vacante. Cuenta con la confianza de Cristina y mejoró su relación con Boudou. Pero hay funcionarios que no la ven lejos de la entidad monetaria, que hoy bombea la sangre de la economía kirchnerista.
El pliego de Marcó del Pont podría ser ratificado con facilidad en el Congreso, lo que habilitará a la economista desarrollista a un mandato más al frente del Central (en la actualidad, completa el que dejó vacante Martín Redrado). A diferencia de Boudou y de Lorenzino, su relación con la banca privada es ríspida: en la city porteña todavía le endilgan su iniciativa de reformar la ley de entidades financieras, un proyecto que enarboló en sus tiempos de diputada.
Nadie descarta en ese juego de la silla a Juan Carlos Fábrega, el presidente del Banco Nación sin título universitario. Hombre de carrera de la entidad pública, Fábrega se ganó la estrecha confianza de Néstor Kirchner y mantiene una buena relación con Cristina. Su perfil bajo no choca con el protagonismo de Boudou, aunque su figura contrasta con el perfil renovador que quiere Cristina para las primeras líneas de su Gobierno.
Ahí emerge la figura treinteañera de Diego Bossio, el titular de la ANSeS. Bossio acompaña a Boudou en la campaña y mantiene una cordial relación con el actual ministro. Pero el esposo de Valeria Loira (íntima confidente de Cristina desde sus tiempos de senadora) responde a la Presidenta.
Estas son las especulaciones que se hacen puertas adentro del kirchnerismo los mismos que recuerdan que Boudou se enteró que sería el compañero de fórmula de la Presidenta veinte minutos antes del anuncio. Así de hermético es el poder que tiene cuatro años más de vida.