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Cuidado invernal

Mascota y calefacción: el error común en invierno que puede afectar su salud

Aunque parezca inofensivo, que tu mascota —ya sea perro o gato— se acerque demasiado a la calefacción podría no ser tan buena idea.

Por Analía Martín

Con la llegada del frío, muchas personas adaptan sus rutinas para protegerse del invierno, pero no siempre se piensa en cómo afecta eso a una mascota. En los hogares calefaccionados, los animales también perciben los cambios térmicos y pueden sufrir consecuencias si no se toman ciertos recaudos.

Demasiado calor no siempre es bueno

Aunque el calor artificial brinda confort, su exceso puede generar alteraciones en el comportamiento y la salud de los animales. Los gatos suelen buscar fuentes cálidas y pasar horas muy cerca del calor, lo que incrementa el riesgo de quemaduras o sedentarismo. En tanto, los perros pueden mostrar somnolencia, irritabilidad o pérdida de apetito si están expuestos constantemente a temperaturas elevadas.

Además, con el hogar a buena temperatura, es común reducir la frecuencia de paseos, lo cual disminuye el ejercicio físico que las mascotas necesitan para mantenerse sanas. Sostener una rutina activa, incluso en los días fríos, es clave para su bienestar.

perro frente a la estufa, mascota.png

Mascota y calefacción: el error común en invierno que puede afectar su salud

Riesgos respiratorios y de piel

Cuando la calefacción está encendida por muchas horas, el aire del ambiente suele secarse. Esto puede provocar problemas respiratorios como estornudos, tos seca o congestión nasal tanto en perros como en gatos. También se observa resequedad en la piel, picazón y pérdida de brillo en el pelaje.

Para contrarrestar estos efectos, se recomienda usar humidificadores o colocar recipientes con agua cerca de las estufas, y evitar que las camas de las mascotas estén justo frente a las fuentes de calor. Un cambio brusco entre una habitación cálida y el exterior puede generar resfríos o shock térmico.

Seguridad en el hogar: clave para cualquier mascota

Uno de los mayores peligros es el acceso sin control a estufas, hornallas o calefactores. Un perro inquieto puede volcar una estufa o morder un cable, y un gato podría treparse a una superficie caliente sin saber que representa un riesgo. Los sistemas de calefacción deben contar con barreras protectoras o estar ubicados fuera del alcance de los animales.

Evitar las llamas abiertas, revisar instalaciones a gas, y asegurar que no haya objetos inflamables cerca también es fundamental. Cuidar el entorno es parte de cuidar a tu mascota.

gato sobre la estufa, mascota.png

Mascota y calefacción: el error común en invierno que puede afectar su salud

Recomendaciones clave para este invierno

El equilibrio es posible: mantener la casa cálida sin descuidar a nuestras mascotas es una responsabilidad diaria. El invierno no tiene por qué ser un riesgo si se toman las precauciones necesarias. Tu mascota también necesita un ambiente seguro para vivir esta temporada sin complicaciones./El Litoral.

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