Imaginemos por un instante que volvemos a aquellos años felices de la infancia. Las mañanas transcurrían entre juegos con hermanos y primos, mientras en la casa se mezclaban las risas, los aromas de la cocina y la calidez de la familia reunida. Y entonces, desde el comedor, llegaba esa voz inconfundible de la abuela: “¡A comer!”. Bastaba escucharla para saber que nos esperaba algo especial.
Los sorrentinos caseros de la abuela: una receta llena de amor y recuerdos
Volvé a sentir el aroma de los domingos en familia con esta receta de sorrentinos caseros de ricota y nuez de Lucía “Chicha” Ortega.
Al sentarnos a la mesa, aparecía la reina del hogar con una fuente humeante de sorrentinos caseros, preparados con ese amor que convertía cada comida en un recuerdo imborrable.
Aunque existen diferentes rellenos para estas pastas (jamón y queso, calabaza, verdura o mozzarella, entre muchos otros), en esta ocasión Lucía “Chicha” Ortega presentará su receta de ricota y nuez, una combinación clásica y llena de sabor.
Cómo preparar sorrentinos caseros de ricota y nuez, paso a paso
Para la masa, solo se necesitan harina, huevos, un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal. La harina se coloca en forma de corona sobre un bol o la mesada, dejando un hueco en el centro donde se incorporan los huevos y el aceite. Poco a poco, se integran los ingredientes hasta formar un bollo suave y elástico. Luego de unos minutos de amasado, la masa debe descansar en la heladera envuelta en film, un paso clave para que quede más tierna y fácil de estirar.
El relleno combina la suavidad de la ricota bien escurrida con el sabor intenso y apenas dulce de las nueces picadas. A esto se le suma queso crema para aportar una textura más suave y queso rallado para darle mayor carácter. La mezcla se condimenta con sal, pimienta negra y nuez moscada. Para quienes disfrutan de un interior aún más tentador, se puede agregar, de manera opcional, un pequeño cubo de queso en cada sorrentino.
Una vez lista la masa, se estira bien fina sobre una superficie apenas enharinada. Con cuidado, se coloca una lámina sobre el molde para sorrentinos y se rellena cada cavidad con una porción generosa de la preparación. Después, se cubre con otra capa de masa y se pasa el palote para sellar y cortar perfectamente cada pieza.
La cocción es breve y sencilla: los sorrentinos se cocinan en abundante agua hirviendo con sal hasta que suben a la superficie y comienzan a flotar. Ese es el momento exacto para retirarlos con una espumadera y servirlos bien calientes, acompañados por la salsa favorita de la familia.
Y si hay un secreto que las abuelas conocen mejor que nadie, es que ningún plato de pastas está completo sin una lluvia generosa de queso rallado por encima. Porque ese toque final, abundante y bien casero, es el que transforma cada bocado en un verdadero viaje a la infancia.
Y para seguir disfrutando de los sabores que atraviesan generaciones, Lucía “Chicha” Ortega también enseña cómo preparar la pastafrola casera de toda la vida, esa receta simple y entrañable que nunca falta en las meriendas familiares.
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