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Educación

El modelo de educación inclusiva del colegio Tomás Alva Edison que va más allá de la robótica

Reconocido a nivel nacional e internacional por sus logros en robótica, la institución mendocina sostiene un modelo centrado en la educación inclusiva.

Por Natalia Mantineo

Al hablar del Colegio Tomás Alva Edison de la provincia de Mendoza, destacan la vanguardia y la robótica galardonada. Sin embargo, su verdadero motor pedagógico es más profundo y comenzó hace más de tres décadas: un proyecto de educación inclusiva que promueve el respeto y la autonomía, demostrando que la verdadera innovación surge en el vínculo humano y el aprendizaje compartido.

Corría el año 1992 cuando una terapeuta de la Asociación de Padres de Niños Down (APANDO), dedicada a la inclusión y el desarrollo integral de personas con síndrome de Down, le propuso a la directora del establecimiento, Graciela Bertancud, sumar alumnos con discapacidad al proyecto educativo.

"Mi primera respuesta fue no. Tenía 21 años, recién salía de mi formación, no estaba preparada y tenía mucho temor", confesó Bertancud en diálogo con Sitio Andino.

Sin embargo, la idea quedó resonando. Meses después, un reencuentro casual bajo la lluvia en una parada de colectivo transformó ese temor inicial en un compromiso. Con la promesa de acompañamiento profesional por parte de la entidad terapéutica, la institución dio el primer paso en un camino de aprendizaje constante.

Educación inclusiva: Graciela Bertancud, directora del establecimiento (centro) junto a docentes de la sede.

Educación incluisiva: empatía aprendida desde el Nivel Inicial

Hoy en día, el proyecto de inclusión del Colegio Edison abarca desde la sala de 4 años hasta el 5º año del nivel Secundario. Esta continuidad desde la primera infancia es, para el equipo directivo, el factor clave para que la convivencia sea natural y orgánica.

"Al ingresar a edades tan tempranas, los niños crecen interactuando con la diversidad sin prejuicios ni etiquetas", explicó la directora.

De este modo, señaló que "la empatía no se dicta como una materia teórica, sino que se vive cotidianamente en las aulas":

"A lo largo de los años llegamos a la conclusión de que aprendemos mucho más nosotros de ellos que ellos de nosotros", reflexionó la directora.

La empatía con los alumnos con discapacidad convive cotidianamente en las aulas.

Flexibilidad curricular: el fin del mito sobre la pérdida de nivel

Uno de los dilemas recurrentes dentro del sistema educativo es si la adaptación de metodologías reduce el ritmo o la calidad del grupo.

La experiencia de la institución demuestra lo contrario: "la inclusión bien articulada no desacelera, sino que diversifica y enriquece el aprendizaje", explicó la docente.

A diferencia de la pedagogía tradicional donde todo el aula realiza las mismas tareas al mismo ritmo, en el Tomás Alva Edison el trabajo se apoya en un diseño curricular flexible.

En el Tomás Alva Edison el trabajo se apoya en un diseño curricular flexible.

Merlina Mateu, psicopedagoga e integrante del Servicio de Orientación Escolar (SOE) de la institución, explicó cómo se gestiona esta dinámica en el aula: "Es un trabajo en conjunto que se realiza con cada docente y con los equipos terapéuticos externos. Se acuerdan estrategias en función de cada estudiante: algunos asisten con maestro de apoyo, otros reciben seguimiento externo, pero todas las pautas se elaboran de manera articulada", señala Mateu.

En el Tomás Alva Edison el trabajo se apoya en un diseño curricular flexible.

Esta personalización de las trayectorias no solo resguarda el nivel académico general, sino que potencia habilidades específicas.

"En los propios talleres de robótica del colegio participan activamente alumnos con discapacidad; por ejemplo, estudiantes con condición del espectro autista o Asperger, cuya capacidad de concentración y memoria para la retención de datos resulta determinante en el armado de estrategias para las competencias", dijo Bertancud.

En los talleres e robótica participa todo el alumnado del establecimiento, con o sin discapacidad.

La tecnología como puente, no como fin

Aunque el Colegio Tomás Alva Edison utiliza plataformas de última generación e Inteligencia Artificial, Bertancud es categórica al delimitar el rol de las herramientas tecnológicas en el terreno inclusivo.

Actualmente implementan el programa de IA "Aceleradores de aprendizajes", enfocado en la fluidez y comprensión lectora. Esta herramienta beneficia a todo el alumnado, ya que permite practicar lectura en un entorno seguro, respetando el ritmo individual y reduciendo la ansiedad que suele provocar la exposición pública.

No obstante, la directora remarca el alcance real de estas herramientas: "La tecnología ayuda a los terapeutas para anticipar y acompañar, pero como la inclusión tiene que ver con la integración social, el vínculo con el otro, la validación y el compartir, la tecnología pasa a ser algo secundario. Lo esencial sigue siendo la relación humana".

Más allá del empleo de la tecnología, lo esencial sigue siendo el vínculo con el otro.

Comunidad articulada y proyección a la autonomía

El sostenimiento de esta propuesta a lo largo del tiempo descansa sobre una red en la que participan el Servicio de Orientación Escolar, el equipo directivo, los docentes, los acompañantes terapéuticos y las familias.

"Tanto los padres de los alumnos bajo proyecto de inclusión como las demás familias de la institución trabajan en sintonía para reforzar en el hogar las habilidades sociales y el respeto mutuo", explicaron las autoridades.

Los resultados de esta labor iniciada en 1992 se ven reflejados en la vida adulta de sus egresados. Como concluye la psicopedagoga Merlina Mateu: "Hemos acompañado a muchos estudiantes durante toda su escolaridad y hoy muchos de ellos están cursando el nivel terciario o universitario. Eso ha sido posible porque lograron construir una verdadera autonomía a partir de las herramientas que se les brindaron".

Muchos de los alumnos con discapacidad, hoy están cursando sus estudios en Terciarios o Universidades.

En definitiva, el modelo del Colegio Tomás Alva Edison demuestra que, si bien la tecnología es una marca distintiva de su proyecto, su mayor logro radica en haber construido un entorno pedagógico inclusivo donde cada estudiante encuentra el espacio y las herramientas para desarrollarse de manera autónoma.

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