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Pequeña y mediana empresa

Una de cada tres pymes ya piensa en despidos o suspensiones

El 62,5% de las pymes empeoró su situación en 2026. Caen las ventas, crece la capacidad ociosa y aumentan los riesgos sobre la inversión y el empleo.

Por Marcelo López Álvarez

Casi dos tercios de las pequeñas y medianas empresas ( pymes ) argentinas relevadas por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), junto con la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ), admiten que su situación general empeoró durante el primer semestre de 2026. La cifra exacta es 62,5 por ciento, y no aparece aislada: el 57,9% registró caída de ventas, el 60,5% cerró el semestre con resultado económico negativo y el 53,9% redujo la capacidad utilizada de su planta. El diagnóstico, elaborado sobre 152 respuestas de empresarias y empresarios de distintas provincias donde la organización tiene delegaciones, describe un escenario que el propio informe define como “predominantemente contractivo”.

Actividad en caída

De las 152 firmas consultadas, 95 dijeron que su situación general empeoró y 88 admitieron que sus ventas bajaron. Son números que se leen juntos: el deterioro no se limita a una percepción difusa sobre el humor de los negocios, sino que se traduce en una caída efectiva de la demanda. La consecuencia aparece de inmediato en el uso de la capacidad instalada. La mitad de las empresas relevadas opera, como máximo, al 50% de su capacidad, y apenas el 8,6% trabaja en un rango de entre el 76% y el 100%. La subutilización, señala el trabajo, refuerza el diagnóstico de demanda insuficiente y menor escala de producción.

Empleo bajo presión

El mercado laboral pyme todavía no muestra un derrumbe generalizado, aunque exhibe señales de alarma. El 36,2% de las empresas redujo personal durante el último trimestre relevado, y una de cada tres (el 33,6%) prevé para los próximos meses alguna combinación de suspensiones, reducción de jornada, despidos o directamente la no renovación de contratos. La organización subraya que, si bien la mayoría intenta mantener la plantilla, el balance de las expectativas ya es contractivo.

El nudo del financiamiento

El capítulo del crédito es, según el estudio, uno de los más elocuentes. Apenas el 7,2% de las empresas accedió a financiamiento en condiciones favorables, mientras que el 74,3% se financia con recursos propios. La mitad mantiene deuda financiera vigente, y el 49,3% cita directamente las tasas elevadas como motivo para no tomar deuda nueva. Las decisiones de inversión, sostiene APYME, están condicionadas “por la incertidumbre y la falta de financiamiento”, al punto de que, cuando existe inversión, se realiza casi exclusivamente con recursos propios. El dato se repite en el capítulo tecnológico: el 31,6% de las firmas invirtió en equipamiento nuevo, pero el 30,9% lo hizo con fondos propios, y el 44,1% directamente no prioriza invertir en el contexto actual.

Importaciones y costos, la doble tenaza

La apertura importadora aparece, para la mitad de las empresas consultadas, como un factor que perjudica su competitividad. El impacto, según el informe, se siente más por el lado de las ventas, los precios y la pérdida de clientes que por un eventual abaratamiento de insumos: el 57,9% señaló la caída de ventas como principal efecto de la competencia externa. A eso se suma la presión de costos internos. El 63,2% de las firmas sufrió un fuerte impacto por aumentos de tarifas e insumos, y más de la mitad (53,3%) identificó a la energía como el rubro de mayor incidencia. La presión de costos y la competencia importada, resume el documento, actúan de manera simultánea sobre empresas con demanda debilitada, lo que reduce márgenes y compromete la capacidad de sostener actividad y empleo.

La apertura importadora pone en problemas a las pymes

Un problema que atraviesa tamaños

El relevamiento incluyó mayoritariamente a micro y pequeñas empresas (88,8% de la muestra), con fuerte antigüedad en el mercado: el 77,6% tiene más de dieciséis años de trayectoria, y el 71,7% está asociado a APYME. El cruce por tamaño muestra que el deterioro no queda concentrado en un solo segmento. Entre las pequeñas empresas, el 66,7% dice que su situación empeoró y el 65,2% cerró con resultado negativo; entre las medianas, esos porcentajes rondan el 58,8%, aunque con menor caída del empleo. Para la entidad, esa lectura transversal refuerza que el problema es sistémico y no se explica solo por la fragilidad de las firmas más chicas.

Cinco puntos y una advertencia

APYME sintetizó el trabajo en cinco resultados: la caída simultánea de actividad y demanda, la capacidad ociosa que alcanza a la mitad de las firmas, un empleo que todavía se sostiene pero bajo presión creciente, un financiamiento insuficiente sostenido casi por completo en el capital propio y la tensión que generan los costos y las importaciones sobre la competitividad. Con esos elementos combinados, la entidad advierte sobre un riesgo que excede el corto plazo: el de perder capacidades productivas, comerciales y laborales acumuladas durante décadas.

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