ver más
°
Helada

Tecnología contra heladas en Mendoza: equipos móviles, riego y mantas térmicas ganan protagonismo

Equipos móviles de calor, riego anti heladas y mantas térmicas ayudan a los productores mendocinos a proteger cultivos y reducir riesgos climáticos.

Por Marcelo López Álvarez

El inicio de la temporada de heladas marca cada año uno de los períodos de mayor incertidumbre para la agricultura mendocina. En una provincia donde la producción vitivinícola, frutícola y hortícola constituye un pilar central de la economía regional, una sola noche de temperaturas extremas puede comprometer la rentabilidad de toda una campaña.

Frente a este escenario, los productores incorporan cada vez más tecnologías destinadas a minimizar riesgos y proteger la inversión. La tendencia refleja además un cambio de paradigma: los sistemas tradicionales, caracterizados por elevados costos operativos y estructuras fijas, comienzan a ser reemplazados por soluciones más eficientes, automatizadas y adaptadas a las necesidades específicas de cada establecimiento.

Equipos móviles para generar microclimas

Una de las innovaciones que gana espacio en el sector es la utilización de máquinas antiheladas móviles. En el mercado local ya se encuentran disponibles los equipos TBX (Tow and Blow), diseñados para proteger cultivos mediante la generación de corrientes de aire caliente capaces de elevar la temperatura en las áreas más vulnerables.

A diferencia de los sistemas convencionales, estas unidades pueden desplazarse a lo largo de las hileras de cultivo según las características del terreno y las necesidades operativas de cada finca. Su funcionamiento permite crear un microclima protector alrededor de la vegetación durante las horas de mayor riesgo térmico, especialmente entre la noche y la madrugada.

Cada equipo posee una capacidad de cobertura estimada entre cinco y siete hectáreas, lo que amplía significativamente el área protegida sin necesidad de realizar instalaciones permanentes.

6

Los ventiladores que dispersan el calor en varias hectáreas

Entre sus principales ventajas figura la movilidad. Al no requerir obras civiles ni estructuras fijas, el productor puede reorganizar el uso del predio o trasladar el equipo de acuerdo con las exigencias de cada temporada.

La tecnología también incorpora herramientas de gestión remota. A través del sistema Smart Connect, es posible controlar funciones como encendido, apagado, desplazamiento y regulación térmica desde dispositivos móviles. Incluso permite programar respuestas automáticas cuando la temperatura alcanza determinados umbrales críticos, reduciendo la necesidad de supervisión permanente durante la noche.

Otro aspecto destacado es la eficiencia energética. La optimización del consumo de combustible contribuye a disminuir los costos operativos y, al mismo tiempo, reduce el impacto ambiental asociado a las tareas de protección.

La experiencia acumulada en establecimientos del Valle de Uco evidencia un creciente interés por estas soluciones, especialmente en cultivos de alto valor agregado como la vid, aunque también se utilizan en manzanos, perales, ciruelos, nogales y diversas producciones hortícolas intensivas.

La búsqueda de mayor eficiencia también alcanza otras labores agrícolas. En ese sentido, Lucas Gilbert, gerente de Agrocosecha, destacó la versatilidad de los nuevos sistemas de intercepas.

“Este equipamiento dispone del sistema Fast Connection, una innovación que permite montar e intercambiar más de 40 herramientas agrícolas diferentes sobre un mismo chasis en un tiempo inferior a los cinco minutos. Con cabezales fabricados en materiales antidesgaste de alta resistencia y la posibilidad de acoplamiento tanto frontal como trasero, el sistema optimiza la labranza y el control de malezas sin recurrir a herbicidas químicos”, explicó.

El riego por aspersión como herramienta de defensa

Otra tecnología que gana protagonismo es el riego por aspersión antiheladas. Desde Grupo Halpern destacan que se trata de uno de los métodos más efectivos para mitigar los daños ocasionados por temperaturas extremas.

Su funcionamiento se basa en el principio físico conocido como calor latente de solidificación. Cuando el agua aplicada sobre la planta se congela, libera energía térmica que ayuda a mantener los tejidos vegetales cerca de los cero grados centígrados, evitando daños más severos.

Además, la capa de hielo que se forma sobre hojas, flores y frutos actúa como una barrera aislante que protege la estructura interna de la planta frente al congelamiento.

Según explican desde la empresa, esta tecnología puede brindar protección efectiva incluso ante temperaturas muy bajas y presenta la ventaja de adaptarse a sistemas de riego ya existentes en las fincas.

Entre sus beneficios sobresalen los menores costos energéticos y operativos en comparación con otros métodos activos de defensa. La automatización permite que el sistema se active únicamente cuando las condiciones climáticas lo requieren, optimizando recursos y reduciendo la intervención manual.

Asimismo, contribuye a prevenir tanto la deshidratación celular provocada por el congelamiento como las quemaduras por oxidación que suelen aparecer en los días posteriores a una helada intensa.

Los especialistas remarcan que cada proyecto debe diseñarse de manera específica según la topografía, la disponibilidad de agua, el tipo de cultivo y las condiciones meteorológicas locales.

“Las heladas representan una de las principales amenazas para la producción agrícola; contar con un sistema de mitigación adecuado permite resguardar la inversión del productor y asegurar la calidad y el volumen de la cosecha”, señalaron desde Grupo Halpern.

Mantas térmicas: una alternativa de protección pasiva

Junto con las soluciones mecánicas y los sistemas de riego, las mantas térmicas continúan consolidándose como una herramienta de protección pasiva frente a eventos climáticos extremos.

Las heladas tienen la particularidad de afectar simultáneamente grandes superficies productivas. En ese contexto, las coberturas agrícolas permiten reducir riesgos y mejorar la sustentabilidad de los cultivos.

Juan Ignacio Losada, gerente industrial de Agrinet, explicó que la adopción de esta tecnología ha crecido durante los últimos años debido a la mayor frecuencia de fenómenos climáticos adversos.

“Las mantas térmicas permiten generar una barrera física que reduce la pérdida del calor acumulado durante el día y ayuda a elevar algunos grados la temperatura alrededor de la planta durante la noche”, afirmó.

El sistema funciona reteniendo parte de la energía térmica acumulada durante las horas diurnas y creando un entorno más favorable para el cultivo en los momentos de mayor descenso térmico.

1

Las mantas térmicas conservan el calor del suelo contra las heladas

Si bien su efectividad depende de la intensidad de la helada y del manejo agronómico aplicado en cada establecimiento, los especialistas coinciden en que puede resultar determinante para preservar la producción.

“En muchos casos, esta protección puede significar la diferencia entre conservar una producción o perderla por completo”, sostuvo Losada.

Además de su función antiheladas, estas coberturas aportan beneficios complementarios. Contribuyen a mejorar el crecimiento en etapas tempranas, reducen el estrés de las plantas y, en algunos cultivos, permiten adelantar cosechas.

Experiencias desarrolladas en distintas regiones de Chile, particularmente en arándanos, han mostrado resultados positivos en términos productivos y comerciales.

Una nueva lógica de inversión para el agro

La creciente recurrencia de fenómenos climáticos extremos está modificando la forma en que los productores evalúan las inversiones destinadas a la protección de los cultivos.

Para Losada, el escenario actual obliga a incorporar estas herramientas dentro de la planificación habitual de las explotaciones agrícolas.

“Hoy la agricultura enfrenta una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, ya sean sequías, inundaciones, heladas o granizos. Por eso, las soluciones de protección ya no deben considerarse un gasto extraordinario, sino una inversión necesaria para asegurar productividad, calidad y rentabilidad”, concluyó.

La protección frente a las heladas dejó de ser una respuesta ocasional ante contingencias climáticas para convertirse en un componente central de la gestión del riesgo agrícola. En Mendoza, donde el clima puede definir en pocas horas el resultado económico de toda una temporada, la incorporación de equipos móviles generadores de microclimas, sistemas de riego automatizados y mantas térmicas refleja una tendencia cada vez más consolidada: utilizar la innovación tecnológica como herramienta para preservar la producción, mejorar la competitividad y aportar mayor previsibilidad a la actividad agropecuaria.

Te Puede Interesar