La industria vitivinícola argentina, reconocida mundialmente por la calidad de sus vinos, da un paso más hacia la innovación con el proyecto TRACEWINDU, una iniciativa internacional que apunta a garantizar la trazabilidad en toda la cadena de valor y optimizar la productividad del sector vitivinícola.
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Sector vitivinícola: el INTI, en un proyecto que garantiza la trazabilidad de la cadena
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial parte de un proyecto mundial que garantizara la trazabilidad de toda la cadena de valor del sector vitivinícola.
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), institución que la motosierra de Javier Milei y alimenta Federico Sturzenegger viene intentando desguazar sistemáticamente, es una de las11 entidades asociadas al consorcio global y desempeña un rol clave en la caracterización detallada de los vinos argentinos, aportando tecnología y conocimiento científico.
Trazabilidad con blockchain y etiquetas inteligentes
Uno de los pilares de TRACEWINDU es la trazabilidad mediante blockchain, una tecnología que permitirá rastrear cada botella de vino desde su origen. A través de etiquetas inteligentes con códigos QR, los consumidores podrán acceder a información detallada sobre el proceso productivo: desde el suelo donde crecieron las uvas hasta los métodos de elaboración.
“El objetivo es que cada eslabón de la cadena genere información valiosa para el siguiente, hasta llegar al consumidor final”, explicó María del Valle Bertolo, especialista del INTI Mendoza y coordinadora local del proyecto.
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Bioestimulantes y reducción de agroquímicos
En una primera fase, el INTI y el INTA evaluaron el uso de bioestimulantes en viñedos de Luján de Cuyo (Mendoza) para fortalecer las defensas naturales de las vides y reducir el uso de agroquímicos. Los ensayos, realizados en parcelas de malbec, mostraron que el producto no altera la calidad del vino, aunque se esperan más resultados en próximas cosechas.
“Las condiciones climáticas son determinantes, por eso comparamos los resultados con otras regiones vitivinícolas del mundo”, señaló Bertolo. El estudio también analizó la incidencia de plagas como el oídio y la peronóspora, comunes en los viñedos.
La huella isotópica: el ADN del vino
Otro avance clave es la caracterización isotópica de los vinos, una suerte de "huella dactilar" que permite verificar su origen geográfico. “Esto es fundamental para combatir fraudes en denominaciones de origen”, destacó Bertolo. El INTI ya identificó un método analítico que rastrea la relación entre el suelo y el vino, asegurando autenticidad.
Big Data y transferencia tecnológica al sector productivo
El proyecto avanza hacia la digitalización de datos y la creación de una plataforma de big data, donde toda la información de la cadena de valor se integrará en las etiquetas inteligentes. Actualmente, ya existe un prototipo de etiqueta con acceso diferenciado para productores, distribuidores y consumidores.
TRACEWINDU, que finalizará en febrero de 2026, incluye a socios de España, Italia, Francia, Serbia y Montenegro, consolidando a la Argentina como un actor clave en la vitivinicultura global. Con estas innovaciones, el país no solo mejora su competitividad, sino que también refuerza la confianza del consumidor en cada botella.