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San Cayetano

San Cayetano y la crisis: los templos se consolidan como redes de asistencia social

En el Día de San Cayetano se conoció que casi 4 de cada 10 argentinos acudieron a instituciones religiosas en busca de alimentos, changas o trabajo.

Por Marcelo López Álvarez

Cada 7 de agosto se repite la misma escena frente a iglesias, capillas e imágenes de San Cayetano: filas de varias cuadras, espigas de trigo en las manos y un pedido que combina la fe con la urgencia cotidiana.

Durante años, esa postal fue interpretada como un rasgo folclórico del calendario religioso argentino. Hoy también tiene respaldo estadístico. Según el Tercer Informe 2026 del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina, elaborado por el Observatorio de las Creencias (OCREAR) del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, más de un tercio de la población (el 35,5 %) acudió durante los últimos doce meses a una institución religiosa en busca de algún tipo de ayuda o contención. Entre quienes golpearon esas puertas, casi la mitad no fue a buscar consuelo, sino changas, alimentos o una salida laboral.

Más que una plegaria

El estudio, basado en una encuesta probabilística de alcance nacional realizada sobre 904 casos, distingue con precisión los motivos de esa demanda. El principal continúa siendo el apoyo espiritual para atravesar momentos difíciles, seguido por la ayuda ante problemas de salud.

Pero el dato que ordena el resto de la lectura es otro: el 45 % de quienes concurren a templos e iglesias lo hace por necesidades materiales, ya sea para solicitar asistencia económica o alimentaria, acceder a oportunidades de capacitación o buscar trabajo. En los hechos, la proporción indica que uno de cada dos fieles que pide ayuda entra al templo con una changa en la cabeza, no con una plegaria.

Crisis y religión: en el Día de San Cayetano se conoció que más del 30% de los argentinos recurrió a los templos en busca de ayuda

Espacios de culto y contención

«En un contexto social desafiante, los templos continúan siendo lugares de referencia para miles de personas que buscan desde consuelo emocional hasta apoyo material», explica Gabriela Irrazábal, investigadora participante del estudio. La observación describe instituciones que funcionan al mismo tiempo como espacios de culto y redes de contención social, sin que una función desplace a la otra.

La marca de la crisis

Mariela Mosqueira, también investigadora del Barómetro, precisa la magnitud del fenómeno en el conjunto de la sociedad: «Hoy vemos que 16 % del total de la población encuestada se apoya en instituciones religiosas para la resolución de problemas de base material o económica y laboral, donde la problemática se acentúa fuertemente en segmentos con menor nivel de formación».

No se trata, entonces, de un fenómeno limitado a quienes ya frecuentan una comunidad de fe, sino de una porción significativa de la población que recurre al templo como lo haría a un comedor comunitario o a una bolsa de trabajo barrial.

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