La habilitación de la primera administradora de productos de inversión colectiva con sede integral en Mendoza se transforma en un punto de inflexión para el mercado financiero provincial. En un escenario donde el plazo fijo y el dólar muestran crecientes limitaciones como herramientas de resguardo, la aparición de una estructura regulada para crear y gestionar fondos comunes de inversión en forma local introduce una nueva alternativa para canalizar ahorro hacia proyectos productivos y profundizar el desarrollo del mercado de capitales regional.
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Mendoza ya tiene su primera administradora de fondos de inversión y apunta a convertirse en un polo financiero
La habilitación de CHIMPAY como primera AAPIC de Mendoza marca un hito para el mercado financiero local y abre nuevas oportunidades para el manejo de fondos.
La firma CHIMPAY, respaldada por más de cuatro décadas de trayectoria del Grupo Huentala, obtuvo la licencia de Agente de Administración de Productos de Inversión Colectiva (AAPIC) otorgada por la Comisión Nacional de Valores, convirtiéndose en la primera empresa mendocina en alcanzar esa categoría regulatoria. El hecho representa un avance en una industria históricamente concentrada en Buenos Aires y abre la posibilidad de consolidar en la provincia de Mendoza capacidades financieras especializadas.
La nueva figura regulatoria (antes identificada bajo el concepto tradicional de gestora de fondos comunes de inversión y hoy encuadrada bajo la denominación AAPIC) habilita a crear, estructurar y administrar fondos de inversión colectivos. A diferencia de los agentes que únicamente comercializan productos de terceros, una AAPIC puede diseñar y gestionar sus propios vehículos financieros, asumiendo responsabilidades fiduciarias y operativas de máxima exigencia.
Fernando Galante, director de Chimpay Inversiones, uno de los referentes del proyecto, en diálogo con Sitio Andino subraya que la principal característica diferencial de la iniciativa mendocina es la decisión de radicar en la provincia toda la estructura operativa vinculada a la gestión financiera.
“En nuestro caso, lo bueno es que también todo lo que es el equipo de research, los portfolio manager, la parte de legales y compliance; es decir, la propia administración de la gestora, lo tenemos acá en Mendoza y la idea es que siga siendo así, apostando a talento local”, afirma.
La definición es una apuesta estratégica para el desarrollo de equipos especializados en análisis de mercado, cumplimiento regulatorio y administración de carteras, uno de los principales desafíos para las economías regionales que buscan ampliar su portfolio económico y financiero.
Una industria clave para conectar ahorro e inversión
Galante explica que la función central de este tipo de estructuras consiste en canalizar recursos de múltiples inversores hacia activos administrados profesionalmente.
“Armar fondos, que como todos sabemos son un patrimonio común de los inversores con un gestor profesional que se encarga de colocar y buscar darle el mejor destino a esos fondos, tanto para administrar el riesgo como para generar rentabilidad”, resume.
A nivel macroeconómico, el desarrollo de la industria de fondos cumple un rol relevante en la articulación entre ahorro privado y financiamiento de proyectos productivos. La aparición de una administradora de este tipo en Mendoza se interpreta, además, como un paso hacia la construcción de un ecosistema financiero regional con mayor autonomía y capacidad de atraer inversiones.
Según Galante, la provincia busca consolidarse como un centro de servicios financieros especializado.
“Mendoza busca transformarse también en un polo financiero donde las empresas que se animen a venir a invertir sepan que pueden encontrarse con servicios financieros que estén a la altura de las circunstancias”, sostiene.
En esa misma línea, considera que el desarrollo del sector podría sentar bases para proyectos futuros de mayor escala, entre ellos un eventual mercado regional de commodities.
La trayectoria del Grupo Huentala aparece como uno de los respaldos centrales del proyecto. La historia del holding se remonta a la primera casa de cambio autorizada por el Banco Central de la República Argentina en Mendoza y hoy se extiende a sectores como hotelería, vinos y gastronomía, transitando ya su cuarta generación familiar.
CHIMPAY surge en ese contexto como el brazo financiero del grupo y como la expresión de una estrategia orientada a incorporar al holding al negocio del mercado de capitales.
El agotamiento de los refugios tradicionales
La expansión de los fondos de inversión ocurre en un momento donde los instrumentos tradicionales de ahorro atraviesan un proceso de desgaste.
Para Galante, el plazo fijo perdió hace tiempo capacidad para preservar valor real frente a la inflación; “Arrancás perdiendo poder adquisitivo. Históricamente siempre ha sido así en la Argentina. El plazo fijo no ha sido una buena herramienta para proteger el poder adquisitivo de tu dinero”, advierte.
El especialista también cuestiona la percepción histórica del dólar como refugio automático de valor. A la pérdida relativa frente a la inflación local suma un contexto internacional marcado por los desequilibrios fiscales estadounidenses.
“Estás confiando en una moneda que tiene todo a su favor para depreciarse a nivel mundial, como viene pasando en el último tiempo (...) porque Estados Unidos necesita hacer emisión constante para poder sostener el déficit fiscal monstruoso y la deuda monstruosa en la que está metido”, afirma.
Frente a ese escenario, Galante considera que el desafío pasa por abandonar la lógica pasiva del ahorro inmovilizado y avanzar hacia instrumentos de inversión administrados profesionalmente.
En ese proceso, la tecnología financiera cumple un papel central al reducir las barreras de acceso históricas del mercado financiero.
“La gente puede empezar a invertir en nuestros fondos a partir de 1.000 pesos, o sea, prácticamente sin límites. Eso permite acercar productos que antes estaban disponibles solo para grandes fortunas a todo el mundo y hacerlo de una forma muy sencilla”, explica.
La propuesta tecnológica de CHIMPAY se articula a través de Ohana, su plataforma digital, diseñada para facilitar el acceso a productos financieros mediante una experiencia operativa simplificada.
La compañía sostiene además un esquema de gestión activa de carteras, basado en análisis permanente y toma dinámica de decisiones de inversión.
Educación financiera, regulación y confianza
Más allá de la digitalización y del acceso tecnológico, Galante sostiene que las principales barreras actuales son culturales, “Hoy la única barrera de entrada que tenés es el desconocimiento y la desconfianza”, afirma.
Para reducir esa distancia, considera indispensable fortalecer la educación financiera y ofrecer información clara a los inversores.
Al mismo tiempo, remarca que la confianza en la industria depende del funcionamiento de estructuras reguladas y supervisadas institucionalmente. “La Comisión Nacional de Valores tiene un rol que rige por sobre todo lo demás, que es proteger al público inversor”, señala, al destacar la importancia de operar exclusivamente dentro de los marcos formales del sistema financiero para evitar fraudes y estafas.
En una actividad donde la administración del ahorro depende esencialmente de la credibilidad, Galante sostiene que el factor humano sigue ocupando un lugar determinante incluso en plena expansión digital.
“Saben dónde estamos, pueden ir a hablar con nosotros, nos pueden tocar, somos de carne y hueso. En este mundo financiero todavía va a seguir habiendo un factor de cercanía importante porque estás confiando el producto de tu trabajo”, concluye.
La aparición de la primera AAPIC mendocina expone un intento por descentralizar la industria del asset management argentino, desarrollar capacidades profesionales en la provincia y generar herramientas locales para administrar ahorro e inversión desde Mendoza.