Cada vez son menos los argentinos que logran acceder a una vivienda propia y más los que deben recurrir al alquiler para poder vivir. Así lo refleja el último informe de la Fundación Tejido Urbano, que advierte sobre un cambio sostenido en la composición habitacional del país en medio de salarios deteriorados y mayores dificultades económicas.
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Más inquilinos, menos propietarios: los cambios en vivienda que revela un informe
Cada vez más familias alquilan y menos logran acceder a una vivienda propia. Qué analiza un nuevo informe sobre los cambios habitacionales en Argentina.
El estudio, elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares entre 2016 y 2025, muestra una caída significativa en la cantidad de propietarios de viviendas y terrenos. En paralelo, aumentó la proporción de inquilinos, especialmente en las grandes ciudades, donde los costos para acceder a la casa propia parecen cada vez más lejanos para gran parte de la población.
Menos propietarios y más alquileres
El dato más relevante del informe marca que el porcentaje de propietarios bajó del 67,3% al 61,9% en los últimos años. La cifra representa uno de los retrocesos más importantes en materia habitacional y refleja las dificultades crecientes para comprar una vivienda en Argentina.
En contrapartida, la proporción de inquilinos subió del 17,7% al 20,5%, consolidando una tendencia que se profundiza principalmente en los grandes centros urbanos. El aumento del costo de vida, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para acceder al crédito hipotecario aparecen entre los factores que explican este escenario.
La problemática no solo impacta en quienes buscan comprar una casa, sino también en quienes destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos al alquiler. En muchos casos, el pago mensual de una vivienda consume gran parte del salario, dejando poco margen para otros gastos esenciales.
Mejoran algunos indicadores de hábitat, pero persisten déficits
A pesar del deterioro en el acceso a la vivienda propia, el informe también registra algunas mejoras en indicadores vinculados al hábitat y las condiciones de vida. Uno de ellos es el hacinamiento crítico —más de tres personas por cuarto—, que bajó del 2,7% al 1,9%. Esto representa unos 47.000 hogares menos en esa situación a nivel nacional.
También disminuyó la cantidad de personas que viven cerca de basurales, pasando del 7,1% al 5,3%, y quienes habitan en zonas inundables, del 11,2% al 8,2%. Sin embargo, el estudio aclara que este último indicador también estuvo influenciado parcialmente por la sequía histórica registrada en los últimos años.
De todos modos, los números sobre déficit habitacional continúan siendo elevados. Según la Fundación Tejido Urbano, la situación actual de los hogares urbanos con déficit es la siguiente:
- 630.089 hogares residen en viviendas con materiales insuficientes.
- 239.715 hogares tienen hacinamiento crítico.
- 1.224.794 hogares carecen de condiciones de saneamiento adecuadas (baño).
- 204.605 hogares acceden a agua potable fuera de la vivienda.
- 918.291 hogares no acceden al servicio de agua corriente de red.
- 2.765.076 hogares no cuentan con desagüe cloacal de red.
- 3.571.131 hogares no acceden al servicio de gas de red.
- 4.826.129 hogares carecen de acceso a alguno de estos tres servicios.
- 540.771 hogares viven cerca de basurales.
- 836.665 hogares viven en zonas inundables.
- 979.510 hogares tienen régimen de ocupantes de la vivienda.