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Chile

La economía de Chile pierde impulso: dos trimestres de caída y un consumo debilitado

La economía chilena cerró el primer semestre de 2026 con dos caídas interanuales, golpeada por la minería, las exportaciones, la inversión y el consumo interno.

Por Marcelo López Álvarez

Las Cuentas Nacionales difundidas por el Banco Central de Chile confirmaron lo que el mercado temía desde hacía meses: la economía trasandina cerró el primer semestre de 2026 con dos trimestres consecutivos de caída interanual del Producto Interno Bruto. La contracción fue del 0,3% entre enero y marzo y del 0,2% entre abril y junio. El repunte que mostró la actividad en junio no alcanzó para revertir la debilidad acumulada desde marzo.

El golpe de la minería

La principal explicación del deterioro se encuentra en la minería, motor tradicional de la economía chilena. El sector cayó un 2,9% interanual en el primer trimestre y profundizó la contracción hasta el 6,4% en el segundo, afectado por leyes de mineral más bajas y tareas de mantenimiento programadas que redujeron la producción en los principales yacimientos de cobre.

La minería enfría la economía de Chile. En la foto el proyecto Centinela de Antofagasta Minerals

La paradoja es que el precio internacional del metal se mantuvo firme durante todo el período. Como el PIB mide cantidades y no valores, los mejores términos de intercambio impulsaron un 1,3% el ingreso nacional bruto disponible real, pero no alcanzaron para sostener la actividad.

El deterioro de la economía chilena no quedó circunscripto a la minería. El agro y la pesca sufrieron retrocesos todavía más pronunciados. El sector agropecuario y silvícola cayó un 6,5% en el primer trimestre, mientras que la pesca se contrajo un 15,7%, golpeada por una cosecha de salmones más pobre y por la menor disponibilidad de jurel y anchoveta. En el segundo trimestre, la pesca volvió a retroceder, esta vez un 5,9%.

La menor oferta de insumos primarios afectó también a la industria manufacturera, que cayó un 1,6% en el primer trimestre y un 0,3% en el segundo. La elaboración de alimentos fue la principal responsable del último descenso.

La pesca también cayó como actividad económica en Chile

Comercio exterior en rojo

Desde la perspectiva del gasto, el sector externo fue uno de los principales responsables de la contracción. Las exportaciones de bienes y servicios cayeron un 5,3% en el primer trimestre y un 2,1% en el segundo, en ambos casos por los menores envíos de cobre.

La baja del 1,6% de las importaciones durante el segundo trimestre no compensó ese retroceso. Como resultado, las exportaciones netas volvieron a restarle puntos al producto.

La construcción pierde impulso

La formación bruta de capital fijo, el indicador que mide la inversión, pasó de crecer un 2,9% en el primer trimestre a no registrar variaciones en el segundo. Dentro de ese rubro, la construcción y otras obras retrocedieron un 1,1% y un 2,4%, respectivamente. La inversión en maquinaria y equipos avanzó un 3,7%, aunque no logró compensar la caída del resto.

La construcción, tradicional motor de la economía en los sectores urbanos chilenos, se contrajo un 3,2% entre abril y junio. La actividad se vio afectada por la finalización de varios proyectos, en particular mineros y de plantas desalinizadoras, que hasta hace poco sostenían al sector.

Ni el consumo se salva

La demanda interna, que había crecido un 2,3% durante el primer trimestre, avanzó apenas un 0,1% en el segundo. El consumo de los hogares se desaceleró del 2,5% al 1,2%, mientras que el gasto en bienes no durables cayó un 0,3%.

La salud, el turismo y la compra de vehículos sostuvieron el gasto familiar. En cambio, los combustibles y los productos tecnológicos perdieron impulso.

El enfriamiento del consumo coincidió con un mercado laboral que no logra despegar: la desocupación llegó al 9,4% y el empleo creció apenas un 0,9% interanual. En la minuta de su reunión de junio, el propio Banco Central ya había advertido que, junto con los factores transitorios que afectaban a la oferta, no podía descartarse una demanda más débil de lo previsto, en línea con la evolución del consumo y la construcción. Algo que finalmente ocurrió y marca un comienzo de ciclo complicado para la derecha chilena y el presidente José Antonio Kast.

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