Después que el viernes a última hora el Gobierno Nacional publicará un nuevo DNU firmado por Javier Milei -que el vocero presidencial había desmentido apenas horas antes- modificando la forma de actualización de las jubilaciones y que el domingo a la noche el ministro Luis Caputo hiciera en el programa de Luis Majul otro ejercicio de contabilidad creativa con el haber jubilatorio, ¿Cuál es la verdadera situación frente a la disparada inflacionaria de los jubilados? ¿Por qué el apuro del gobierno de imponer la actualización por inflación?
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Jubilaciones: el DNU de Milei consolida el recorte
La motosierra de Javier Milei consolida el ajuste en las jubilaciones que, según el CEPA, para mitad de año perderán un cuarto de su poder adquisitivo.
Empecemos por la segunda pregunta, el apuro tiene una explicación en la desesperación por seguir ajustando. La baja de la inflación -quizás a un dígito en abril- por descomposición absoluta de la economía y el aumento (poco o mucho) de la recaudación que producirá la liquidación de la cosecha vuelven competitiva la mala fórmula de la dupla Fernández-Guzmán que fue precisamente diseñada y pensada para ese único concepto.
De allí el apuro del Gobierno por consolidar la situación y garantizar que el recorte que sufrieron las jubilaciones y los ingresos no se recupere.
Aquí entra en juego la idea del Gobierno de actualizar los haberes jubilatorios por el IPC con 60 días de atraso y un extra de 12.5 % que intenta compensar los meses de inflación desata post devaluación del 118% y la liberación de todos los precios de mercado, menos los salarios.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) que viene siguiendo de cerca la situación del sector pasivo solo tuvo que actualizar rápidamente los cálculos ni bien se conoció el decreto y no hay forma que la contabilidad creativa de Luis Caputo esté cercana a la realidad.
El informe del CEPA advierte que las jubilaciones ya perdieron hoy: “se encuentran 32,5% debajo del primer trimestre de 2023, incluso con los aumentos”
La recomposición que plantea el decreto resulta escasa, ya que “el 12,5% en abril pretende compensar una inflación de 20,6% de enero” de esta manera “la actualización no resuelve el retroceso derivado del incremento inflacionario del segundo semestre de 2023, particularmente del 25,5% de diciembre”.
El CEPA también advierte sobre la licuación del bono de 70.000 pesos cobrado hasta abril. Tal como está redactado “El decreto 268/2024 de hace cuatro días, establece la implementación de una “ayuda económica previsional por un monto máximo de $70 mil que se abonará en abril”. Pero, en el artículo 4 indica que la suma del bono será el diferencial hasta 204.445,3. Entonces, ¿en abril el bono será $70.000 o $33.223? Si se tomase esta segunda opción, en mayo el bono se reduciría a $8.700 y en junio dejaría de existir”.
Los rumores de última hora, sin confirmación oficial aún, señalan que en las próximas horas saldría otro decreto rectificatorio o aclaratorio sobre el impacto del bono y otro punto preocupante que es los aumentos a cuenta de mayo y junio; no está claro cómo se compensarán en julio cuando comience a regir plenamente la actualización directa por IPC con dos meses de retraso. Esto es que en julio se actualizará por la inflación de mayo y así sucesivamente.
De esta manera en julio quedará consolidado el recorte y la pérdida de capacidad de ingreso de los jubilados que fue salvaje entre diciembre y marzo. Tampoco el DNU da precisiones sobre qué pasará con el bono a partir de julio
¿Cuánto pierden las jubilaciones?
El informe del CEPA con datos en mano refleja que “la evolución de jubilaciones muestran que respecto del primer trimestre de 2023, en abril quedarían 32,5% por debajo en términos reales; en febrero tocarían un mínimo de 53% (un recorte de 47%), comparado con el trimestre mencionado”. Con los datos que se conocen hasta hoy y previendo que efectivamente el bono quedará en 70.000 pesos y nos se compensará a la baja los aumentos a cuenta de mayo y junio, “los jubilados pueden aspirar, en el mejor de los casos, a que la pérdida se consolide en torno a 25%”
En cualquier escenario los jubilados para mitad de año perderán, como mínimo, un cuarto de los haberes que cobraban en diciembre de 2023 en el cambio del gobierno.
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