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Inteligencia Artificial

Fredi Vivas en Mendoza: IA, oportunidades, desafíos y el valor del conocimiento humano

Fredi Vivas analizó en Mendoza cómo la inteligencia artificial transforma empresas, empleo y educación. El juicio humano se mantiene como un valor clave.

Por Marcelo López Álvarez

El especialista en inteligencia artificial Fredi Vivas conversó con Sitio Andino sobre los desafíos y enigmas que plantea la Inteligencia Artificial. La consolidación de la IA ha dejado de ser un fenómeno exclusivo de las grandes metrópolis y de los gigantes tecnológicos para comenzar a integrarse de manera tangible en la matriz productiva de las economías regionales.

Desde la minería hasta la producción agropecuaria, pasando por la logística y el sistema de salud, esta tecnología se posiciona hoy como el próximo paso indispensable para el desarrollo y la optimización de los negocios reales. Sin embargo, en medio del asombro generalizado por la automatización, el foco del debate comienza a desplazarse hacia un elemento que los algoritmos aún no pueden replicar: el juicio crítico y la experiencia de las personas.

Un momento de cambio para empresas, jóvenes y universidades

Ingeniero en Sistemas Informáticos y especialista en inteligencia artificial, machine learning y big data, Vivas realizó estudios de posgrado en la Singularity University de Silicon Valley, donde representó a la Argentina en el Global Solutions Program 2017. Ese mismo año cofundó RockingData, una de las startups pioneras en ciencia de datos e inteligencia artificial de América Latina, reconocida por LinkedIn entre las diez empresas emergentes con mayor proyección de la región. Desde esa firma impulsa la aplicación de tecnologías de IA para mejorar la toma de decisiones en organizaciones de distintos sectores y países.

Además de su actividad empresarial, desarrolla una intensa tarea de divulgación y formación académica. Es profesor y coordinador de programas vinculados a datos e inteligencia artificial en la Universidad de San Andrés, participa como conferencista en eventos internacionales y colabora habitualmente con medios de comunicación. Es autor de los libros ¿Cómo piensan las máquinas? (2020), Invisible (2023) y Generación IA, su publicación más reciente, en los que analiza el impacto de estas tecnologías en la sociedad, las organizaciones y el futuro del trabajo.

Frente a la incertidumbre que genera en muchos el desarrollo tecnológico, Vivas describe un panorama transversal: “Veo chicos jóvenes tratando de entender más, algunos con miedos sobre qué va a pasar con su carrera; empresarios tratando de ver cómo adaptarse y universidades entendiendo que tienen que reformular sus planes. Es un momento de mucho cambio”.

El experto advierte sobre la denominada "fatiga del cambio", pero enfatiza que Argentina y la región poseen oportunidades concretas. El interés genuino por mejorar áreas críticas demuestra que la tecnología puede generar enormes beneficios operativos que resulten rentables para el sector privado.

El verdadero valor está en el dominio del problema

El avance masivo de estas herramientas ha gestado el mito de que cualquier individuo puede ejecutar tareas de alta complejidad, pero Vivas es categórico al desmentir esta premisa, afirmando que el verdadero secreto de la inteligencia artificial radica en quién la utiliza y con qué propósito. Es aquí donde cobra absoluta relevancia el "dominio del problema", es decir, el conocimiento específico y profundo de un campo profesional.

En el escenario contemporáneo, la mera acumulación de datos ha mutado. “El conocimiento es un commodity de alguna manera hoy. Saber una fecha o un concepto específico lo pones en un buscador y lo vas a encontrar”, explica Vivas. En contraste, la verdadera ventaja intelectual reside en la capacidad analítica y relacional.

“Lo que uno aprende o conecta en su mente en un ámbito universitario con sus compañeros, o en un ámbito laboral con colegas, o leyendo (...) de qué plumas lees, cómo te inspiras, eso es trascendental. Es el momento donde hay que enfocarse en esa cosa de las personas, de los humanos, que está por encima de cualquier herramienta tecnológica”, reflexiona el especialista. La experiencia humana, la creatividad y la capacidad de conectar conocimientos aparecen así como los activos más valiosos.

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Fredi Vivas, el especialista en inteligencia artificial que también revaloriza el trabajo humano en torno a la tecnología (Foto: Gentileza Marcelo Alvarez)

El conocimiento como activo estratégico de las empresas

Este capital intelectual presenta un desafío estructural para el ecosistema empresarial, particularmente para las pequeñas y medianas empresas. Con gran frecuencia, el conocimiento estratégico de una organización reside de manera informal en la mente de sus empleados; una riqueza intangible que se pierde de forma irrecuperable cuando el personal abandona la compañía.

A diferencia de lo que ocurría hace años, hoy las plataformas de datos son sumamente accesibles. Esto permite a las empresas documentar la experiencia diaria de sus equipos, crear sólidas bases de conocimiento colectivo, facilitar el entrenamiento de nuevos talentos y resguardar el saber institucional.

La vara de exigencia será cada vez más alta

Más allá de la eficiencia corporativa, la inminente reestructuración del mercado laboral suscita interrogantes sociológicos sobre la vigencia del trabajador. El empleo trasciende la mera retribución económica y constituye una fuente vital de propósito.

Ante la irrupción tecnológica, se anticipa una drástica elevación en la exigencia laboral. “Se nos va a levantar la vara de expectativas del trabajo humano”, advierte Vivas. Para ilustrarlo, el autor utiliza un ejemplo contundente: “Si hace cinco años contratabas a un diseñador y te hacía un logo de cuatro puntos, decías ‘está bien’. Si hoy te da un logo de cuatro puntos, vos decís ‘no, lo hago con una plataforma que me da un logo de seis puntos casi gratis’. Entonces, si contratás a un diseñador, vas a esperar que te dé ocho o nueve puntos”.

La interacción humana sigue siendo irremplazable

No obstante, esta excelencia no se mide únicamente en términos de velocidad o precisión algorítmica. En disciplinas sensibles, la interacción humana es irreemplazable y constituye un diferencial que ninguna herramienta tecnológica puede sustituir completamente.

“En el mundo de la telemedicina o la salud, no es todo interactuar con una máquina que te diga qué medicación tomar. A veces es preguntar: ‘¿Cómo te sentís con esto? ¿Cómo está tu familia respecto a tu enfermedad?’. Son otras conversaciones”, subraya el experto. La empatía, la escucha y la comprensión emocional continúan siendo atributos exclusivamente humanos.

Los riesgos de delegar el criterio propio

Finalmente, este nuevo paradigma impone la adopción de una postura crítica para resguardarse de los riesgos inherentes a la digitalización. Vivas establece tres precauciones insoslayables: mantener un alto grado de escepticismo frente a los contenidos audiovisuales falsificados o deepfakes, evitar la creación de identidades profesionales engañosas mediante la automatización de textos que no reflejan la verdadera capacidad del individuo, y no delegar el criterio propio.

“Confiar 100% en lo que una inteligencia artificial te dice puede ser peligroso para mucha gente”, concluye. Frente a la automatización, el conocimiento, el pensamiento crítico y el discernimiento humano siguen siendo el único filtro indispensable.

Mendoza fue sede de un nuevo encuentro del Ciclo Pilares organizado por diario Los Andes bajo la temática de analizar y profundizar el desarrollo de los instrumentos de la IA para los distintos campos de la producción y el conocimiento.

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