Empresas en Mendoza: cómo evolucionó el número de empleadores con cada gobierno
Mendoza perdió 1.375 empresas desde diciembre de 2023. La caída ya supera el saldo de la gestión Macri y refleja un deterioro que se extiende a todo el país.
El cierre de empresas multiplica los locales y galpones vacios
El tejido empresario de la Provincia de Mendoza atraviesa uno de sus períodos más críticos en dos décadas. Según los registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la provincia perdió 1.375 empleadores formales entre diciembre de 2023 y mayo de este año, durante el tramo inicial de la actual gestión nacional. La cifra pesa: en ese lapso, la contracción ya superó el saldo negativo acumulado durante los cuatro años de la presidencia de Mauricio Macri, cuando Mendoza terminó con 923 empresas menos en su padrón productivo.
De sostenerse el ritmo actual, la administración de Javier Milei se encamina a igualar uno de los peores antecedentes del último cuarto de siglo: el de Fernando de la Rúa, cuyo gobierno dejó a la provincia con 1.762 empresas menos, en medio de la debacle institucional y económica de 2001. Ningún otro período analizado por la SRT muestra una pérdida de empleadores a una velocidad comparable con la registrada en esta etapa.
De la expansión empresaria al estancamiento
El dato adquiere otra dimensión al observar la trayectoria provincial. El último ciclo de expansión sostenida en Mendoza se extendió entre 2003 y 2015, durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Con el primero, la provincia sumó 7.437 nuevas empresas, el mayor incremento de todo el período relevado. Con la segunda, el crecimiento continuó, aunque a menor ritmo: se incorporaron 2.639 unidades productivas. Fueron doce años de expansión casi ininterrumpida del entramado empresario cuyano.
La tendencia volvió a cambiar de signo con Macri, cuando el sector privado mendocino perdió 923 empresas. Alberto Fernández, en cambio, dejó un saldo prácticamente neutro, con apenas 64 firmas más al término de su mandato. Aunque positivo, el número refleja más estancamiento que recuperación real.
La diferencia de las políticas económicas aplicadas y su incidencia en situación de las empresas es notoria al analizar los números frios
Un fenómeno de escala nacional
Lo que ocurre en Mendoza no es un caso aislado, sino la expresión local de un proceso que atraviesa a todo el país. Según el último Monitor de Empresas elaborado por la fundación Fundar con datos de la SRT, la Argentina perdió 30.633 empleadores entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. La reducción, cercana al 6%, ubica a la actual gestión como la de mayor contracción en sus primeros treinta meses entre las presidencias comparadas.
En ese lapso, el número de empleadores en el país pasó de 512.357 a 481.724. Solo en mayo, la caída neta fue de 2.371 firmas; frente al mismo mes del año anterior, la pérdida alcanzó las 16.560. El deterioro no fue uniforme: de las 24 jurisdicciones del país, 23 registraron bajas desde noviembre de 2023. Neuquén fue la única excepción, con un alza cercana al 1,6%, mientras que La Rioja, Catamarca y Tierra del Fuego encabezaron las caídas porcentuales.
El balance de las gestiones anteriores
La comparación con gestiones anteriores exige matices. El segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner cerró con una baja de apenas el 1%, después de la expansión del 7% registrada en su primer período. Macri completó sus cuatro años con una contracción del 4,5%, pese a una recuperación intermedia que no alcanzó para revertir el balance final. Alberto Fernández terminó su mandato prácticamente en el mismo nivel en que lo había iniciado, aunque ese saldo esconde el derrumbe durante la pandemia (21.405 empleadores menos entre febrero de 2020 y septiembre de 2021) y una recuperación posterior casi completa.
Cierres y creación de empresas, las claves del saldo
Los especialistas de Fundar advierten sobre un punto clave para interpretar estas cifras: detrás de cada saldo hay dos movimientos, las bajas y las altas. La caída en el número de empleadores puede responder tanto al cierre de firmas existentes como a una desaceleración en la creación de nuevas empresas, o a ambos factores a la vez. Distinguir esos procesos, señalan, es indispensable para entender no solo cuánto se redujo el empresariado argentino, sino también por qué.
Para Mendoza, esa distinción no es un detalle técnico: es la clave para anticipar si el actual ciclo de contracción encontrará un piso en los próximos meses o si, como advierten los propios registros oficiales, la provincia se encamina hacia uno de los capítulos más duros de su historia productiva reciente.