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Dólar

Dólares fuera de los bancos: el ahorro privado sumó 4.400 millones en 2026

La dolarización privada sigue firme: entre enero y septiembre, 4.400 millones de dólares quedaron fuera de los bancos y retrocedieron las reservas del Central.

Por Marcelo López Álvarez

En septiembre, los activos externos del sector privado aumentaron unos 800 millones de dólares. La demanda de divisas se mantiene elevada y una menor proporción de las compras permanece en las entidades financieras locales.

De acuerdo con las estimaciones del Banco Central, la posición de activos externos del sector privado creció en unos US$800 millones durante septiembre. Un monto equivalente quedó depositado en el sistema financiero local, mientras que otra suma similar se destinó a la cancelación de consumos con tarjeta y otros débitos. Esta distribución evidencia una dificultad central para el programa económico: una porción significativa de las divisas adquiridas queda al margen del circuito bancario que podría orientarla al crédito.

El balance cambiario publicado el 30 de octubre reflejó compras netas de billetes por parte de personas físicas por US$2.471 millones, resultado de adquisiciones brutas por US$2.896 millones y ventas por US$425 millones. Al sumar otros conceptos, la demanda neta total de moneda extranjera de este segmento alcanzó los US$3.410 millones.

Aunque esa suma representa un alza del 1,3% respecto de agosto, se ubica un 50,3% por debajo de la registrada en septiembre de 2025, cuando la cercanía de los comicios legislativos había intensificado la dolarización. La atención del mercado se centra hoy en la firmeza de la demanda y en el destino de los fondos, que continúan canalizándose hacia la atesoración informal a pesar de las medidas oficiales impulsadas para desincentivar esa conducta.

El ahorro que queda fuera

El cálculo oficial sobre el destino de las divisas contempla la salida neta de billetes y fondos sin destino específico del sector privado, ajustada para eliminar duplicaciones. De ese total cercano a US$2.400 millones, aproximadamente un tercio pasó a engrosar la tenencia de activos externos. Ese rubro abarca tanto el efectivo fuera de las entidades locales como las colocaciones en el exterior, por lo que no implica de manera exclusiva la salida física de dinero del país.

El cambio de tendencia también se evidencia en los fondos previstos para permanecer en el circuito formal: los dólares provenientes de estas operaciones que ingresaron a depósitos en bancos locales se redujeron de US$1.100 millones en agosto a US$800 millones en septiembre.

Entre enero y septiembre, la acumulación de ahorro fuera del sistema financiero trepó a US$4.400 millones, frente a los US$1.900 millones contabilizados al cierre del primer semestre. De este modo, el tercer trimestre sumó por sí solo cerca de US$2.500 millones, superando el monto del semestre previo y marcando una aceleración del proceso.

Las implicancias de este fenómeno se trasladan al plano financiero. Al quedar fuera de los bancos, estas divisas dejan de integrar la masa prestable del sistema. Aunque operan como resguardo de valor para sus titulares, implican un capital sin disponibilidad para respaldar el crédito en dólares a la producción, uno de los ejes impulsados por la política oficial. Por consiguiente, el incremento de las exportaciones no asegura automáticamente una mayor oferta de financiamiento productivo.

El dólar sigue siendo el refugio de ahorro de los argentinos

Un dólar que sigue siendo refugio

La preferencia por el dólar persiste aun en un contexto donde su cotización avanza por debajo del nivel de precios. En septiembre, la divisa subió un 0,8% frente a una inflación mensual del 1,9%, brecha que abarata la moneda estadounidense en términos relativos frente a los bienes y servicios locales.

A la par, se registraron cambios en la dinámica de las operaciones. Si bien el número de compradores descendió de 1,7 millones en agosto a 1,6 millones en septiembre, el volumen bruto demandado pasó de US$2.853 millones a US$2.896 millones, lo que refleja un mayor monto promedio por operación.

Analistas del sector destacan además que la obligación de liquidar divisas por parte de los exportadores coexiste con la posterior recompra de billetes por parte de actores vinculados a esas mismas actividades. Bajo esta lectura, una porción de la demanda de activos externos responde a la propia expansión de los despachos al exterior, permitiendo que el ingreso comercial y la dolarización privada aumenten en paralelo.

El superávit no alcanza para retener todos los dólares

Septiembre cerró con un superávit en la cuenta corriente cambiaria de US$1.521 millones, contraste que no impidió un déficit de US$3.185 millones en la cuenta financiera. En ese escenario, las reservas brutas retrocedieron US$2.167 millones y finalizaron en US$46.092 millones.

El descenso del activo del Banco Central respondió a múltiples factores. La entidad reportó cancelaciones de capital con el FMI por US$794 millones, giros netos a otros organismos internacionales por US$808 millones y una merma de US$525 millones explicada por la revaluación de activos. Adscribir la caída exclusivamente al comportamiento de los ahorristas omitiría el impacto decisivo de los compromisos de deuda y de los ajustes contables.

De este modo, la administración económica enfrenta exigencias simultáneas sobre los ingresos en divisas: la atención de los pagos externos, la reconstrucción de las reservas internacionales y la persistencia de la dolarización privada, un dilema recurrente que mantiene bajo tensión los objetivos financieros oficiales.

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