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CEM: Cobre, rutas y menos trabas en la hoja de ruta del nuevo presidente

Martín Calzetta asumió la presidencia del CEM con una agenda centrada en atraer inversiones, mejorar la infraestructura y diversificar la matriz de Mendoza.

Por Marcelo López Álvarez

La sede del Consejo Empresario Mendocino (CEM) respira historia de negocios. En sus paredes, las fotos de expresidentes, empezando por Enrique Pescarmona, atestiguan tres décadas de debates. Sin embargo, en los últimos años se consolida el cambio generacional encarnado hoy en Martín Calzetta. Al frente de una constructora familiar que cumple medio siglo, asume la presidencia en plena transición macroeconómica nacional.

Con una década de militancia activa en el CEM, el directivo lidera desde hace una semana una institución que mutó: de ser vista como un espacio de lobby corporativo, pasó a consolidarse como una usina de análisis técnico y de diseño de políticas públicas de largo plazo.

"El Consejo nunca repitió presidente en 30 años. Institucionalmente, eso habla de que diferentes personas con distintos estilos pueden contribuir al largo plazo. No se necesita un personalismo para lograr una política", explica. "Desde su inicio, el CEM estuvo marcado por el análisis estructural. Hace unos diez años decidimos bajar a tierra esa teoría y conectar con problemas reales", añade Calzetta, citando como ejemplo su programa de formación de líderes educativos, que ya capacita a directores de escuelas públicas de Mendoza.

El modelo familiar como escudo anticíclico

Hablar de construcción y obra pública en la Argentina reciente es describir un páramo de parálisis. La empresa de Calzetta sigue operando con fuerza gracias a la diversificación, una estrategia que define al viejo estilo familiar: "Como dicen los gringos: un huevito en cada canasta".

"Vemos a la construcción en el largo plazo. Hace 50 años que construimos y jamás pensaríamos en irnos", enfatiza. "El saber que esta actividad es cíclica te obliga a trabajar en medidas anticíclicas". Ese pragmatismo los llevó a concentrarse en ingeniería ambiental y saneamiento de agua, orientándose con fuerza hacia la minería y Oil & Gas.

"Hicimos un plan de transición en 2023 a 24 meses. Esa planificación previa nos permitió amortiguar los cimbronazos. Si solo te dedicabas a la obra pública clásica y de un día para el otro se frenaba todo, te quedabas en el aire. Nosotros intentamos prever el escenario dos o tres años antes", relata. Lejos de ser pesimista, proyecta un cauto optimismo para el sector: "La construcción es el próximo sector que va a saltar a un mejor panorama. Inevitablemente, para cualquier desarrollo necesitás infraestructura y construcción. Quien esté preparado va a encontrar una oportunidad enorme".

Este ejemplo puede resumir, de alguna manera, el espíritu de la mayoría de los integrantes del CEM.

Martín Calzetta, recientemente elegido presidente del CEM, asegura que las empresas sufren un periodo de adaptación a un nuevo modelo.

El "efecto China" y la competitividad en el llano

La desregulación y la apertura plantean un escenario de competencia asimétrica. El caso de San Juan, donde el megaproyecto Vicuña adquirió un campamento prefabricado en China, encendió luces de alarma en el empresariado local. ¿Está preparado Mendoza para competir?

"Hay un período de adaptación entre un modelo de país que empezó hace tres años, con otra mirada, y con la realidad que te toca", analiza Calzetta. "Las empresas que logren trabajar internamente en mayor eficiencia y productividad van a entrar en este nuevo esquema; otras no lo lograrán, pero también existen posibilidades de reconvertirse. Creo que esta forma va a hacer que surjan nuevas empresas".

Frente a la amenaza externa, propone una mirada de largo aliento: "Esto de China es una realidad, pero los costos, en el largo plazo, obligarán a las empresas locales a buscar eficiencia. Los márgenes entre aprovechar la ventaja china y la producción local se van a reducir, y el servicio posventa, el estar cerca del cliente y la logística terminarán compensando esa diferencia. A largo plazo, ningún país puede sostener un esquema donde no desarrolle sus capacidades internas. Nosotros las tenemos instaladas; lo que nos falta es adaptarlas a esta nueva realidad", argumenta.

El cobre como llave de una nueva matriz

Para Calzetta, el futuro mendocino está ligado a la diversificación, donde la minería sustentable de cobre juega un rol estelar y complementario.

"Mendoza posee una matriz diversa y complementaria. La minería no viene a desplazar, sino a complementar el petróleo, el gas y la agroindustria. Pocas provincias tienen esta versatilidad", describe. "Hoy el mundo pide alimentos, y Mendoza los tiene; el mundo pide energías limpias, y nosotros tenemos cobre y un plan para extraerlo; el mundo pide talento, y aquí hay universidades. Somos una de las provincias institucionalmente más destacadas, con miradas de largo plazo y menos propensión a la coyuntura. No dependemos del Estado porque contamos con un entramado empresario dinámico".

A pesar de estas ventajas, Mendoza recibe menos inversiones de las que podría. Para Calzetta, la respuesta se encuentra en la parálisis de la política doméstica.

"Perdimos veinte años en discusiones estériles, como la falsa dicotomía de 'minería sí o minería no'. Tuvimos marchas y contramarchas. El contraejemplo lo tenemos al lado: San Juan mantuvo una política minera de Estado durante veinte años. Cuando el contexto cambió, ellos estaban listos", dispara. Pero enseguida matiza: "En esas dos décadas también avanzamos. Desarrollamos una capital gastronómica y turística internacional como ninguna, y mantuvimos una fuerte cultura exportadora. En Mendoza, el 80% de las exportaciones las explica un entramado atomizado de pymes, no unas pocas grandes firmas".

El consejo directivo del CEM en pleno el día de la asunción de Martín Calzetta

El talón de Aquiles de la infraestructura

Para sostener este cambio de matriz, la infraestructura logística es el eslabón más débil, una preocupación histórica del CEM que hoy cobra vigencia con el freno de la obra pública nacional.

"Una medida concreta urgente sería poder tener la autopista a San Juan. Eso, a nivel de infraestructura, sería muy importante, incluso para la provincia, porque la minería tiene anillos de desarrollo que permiten que las mineras se provean de diferentes sectores", detalla Calzetta. Advierte que Mendoza cuenta con un aeropuerto muy cerca y con el principal paso fronterizo, pero carece de conexiones adecuadas: "Lo que va a limitar el desarrollo en el muy corto plazo es una vinculación logística adecuada, y es justamente la obra de conexión que hoy está frenada. Debería terminarse porque nos entregará beneficios de logística integrada".

Consultado sobre las posturas de privatización del Paso Internacional, Calzetta mantiene cautela institucional: "No lo hemos charlado abiertamente en el Consejo. Yo creo que lo prioritario es mejorarlo, después podemos discutir si es público, privado o mixto. Hoy tenemos el principal paso fronterizo y hacemos agua por todos lados; estas improvisaciones nos cuestan muy caro. Cuando uno improvisa y no mira más allá de dos, tres o cuatro días, las consecuencias son repetitivas".

Desburocratizar y educar: la agenda urgente

Frente a la paradoja diaria del empresariado, donde los salarios no alcanzan para llegar a fin de mes, pero a los empleadores les cuesta pagarlos, Calzetta apunta a reformas de fondo que involucren a toda la sociedad.

"No es un trabajo exclusivo del sector público o del privado; es un trabajo conjunto donde la sociedad es una pata fundamental", sostiene. "Para que el esfuerzo tenga éxito necesitamos que se simplifique, que se desburocratice, que sea más fácil emprender para que eso tenga un impacto real en los costos".

Sin embargo, el cuello de botella más complejo es el capital humano. "Yo puedo traer la mejor tecnología. Ahora, lo que no puedo hacer es sacarle un chip a una persona y ponerle otro. Ahí es donde entra la educación. Entender que uno tiene que ser más productivo y mejorar donde le toque es clave. Y eso requiere un cambio cultural que no hará el empresario solo ni el gobierno solo".

Esa misma urgencia de adaptación la traslada al propio riñón del empresariado local, al que le receta una dosis de autocrítica frente al delay que exhiben algunas pymes para reacomodarse al nuevo esquema: "Noto que hay muchos empresarios que vienen con un retraso en cuanto a la propuesta que están recibiendo. Vos te tenés que adaptar a la realidad que te toca. Hay muchos empresarios que no lo están logrando porque pensaron que iba a ocurrir otra cosa o que iba a cambiar el modelo. Siguieron en la misma dinámica y esa dinámica hoy ya no funciona más".

Los ejes de la gestión

Para su período al frente del CEM, Calzetta tiene definidos dos ejes programáticos muy claros. El primero es potenciar la atracción de inversiones vinculadas a la competitividad de la matriz productiva, utilizando el Foro de Inversiones anual como catalizador.

El segundo pilar apunta directo a los municipios. "Estudiamos los números municipales desde 1993 y no hay otra institución que tenga ese nivel de radiografía fiscal local. El empresario, cuando decide radicarse, el primer mostrador que toca es el municipal y recibe servicios directamente de ellos. Allí hay un universo de tasas impositivas y trabas administrativas que muchas veces se pasan por alto, pero que impactan directamente en la competitividad de las inversiones".

Con una agenda que combina el pragmatismo del constructor con la mirada estratégica del CEM, Calzetta resume el norte de su gestión con una máxima de responsabilidad social: "Todo lo que hagamos debe tener como fin mejorar la calidad de vida de los mendocinos: de las empresas, de la sociedad y de nosotros mismos. Si no logramos ese impacto, no habremos cumplido con el objetivo".

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