En abril de 2026, Neuquén produjo 629.000 barriles de petróleo diarios, lo que equivale a un crecimiento interanual del 36% y consolida a la provincia como el corazón energético del país: dos de cada tres barriles que produce Argentina provienen de su suelo, y el 97% de esa extracción corresponde al segmento no convencional. En gas, el shale aporta más del 80% de la producción provincial. Las proyecciones para el cierre de 2026 indican que el país podría superar los 900.000 barriles diarios a nivel nacional, superando así el récord histórico de 1998 (847.000 barriles por día) e instalando a Vaca Muerta como el principal motor de la economía argentina. Los datos provienen del último trabajo del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL).
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Boom petrolero en Neuquén: el crecimiento de Vaca Muerta abre oportunidades y riesgos
Neuquén lidera el crecimiento petrolero de Argentina gracias a Vaca Muerta, pero especialistas advierten sobre los riesgos de depender de un único sector.
El paper del IERAL de la Fundación Mediterránea Región Comahue afirma que el impacto sobre las finanzas neuquinas es estructural. Las regalías hidrocarburíferas representan actualmente el 51% de los ingresos corrientes de la provincia. En el mercado de trabajo, los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) revelan que Neuquén fue una de apenas dos jurisdicciones del país que registraron crecimiento del empleo privado formal desde noviembre de 2023: 9.500 nuevos puestos equivalen a un alza del 6,6%, en contraposición con una caída promedio nacional del 3,4% y la destrucción de casi 217.000 puestos en el resto del territorio.
El efecto derrame
Más significativo aún que el empleo directo en el sector es el efecto de derrame que genera sobre el conjunto de la economía provincial. La expansión de la actividad hidrocarburífera impulsa una demanda creciente de bienes y servicios que traccionó al resto del entramado productivo. Entre los sectores más dinámicos de los últimos dos años se destaca la enseñanza, con un alza del 12,6%, seguida por comercio, transporte, actividades inmobiliarias, industria manufacturera, turismo, servicios públicos y salud.
La otra cara del dinamismo
Sin embargo, el trabajo de Federico Belich advierte que el predominio de un único sector puede convertirse en fuente de vulnerabilidad sistémica. Si bien Vaca Muerta crece a un ritmo acelerado, los demás sectores no logran acompañar esa velocidad, lo que expone a la economía neuquina a riesgos de concentración productiva. El gobierno provincial reconoce el desafío y viene insistiendo en la necesidad de un crecimiento ordenado, acompañado por inversión en infraestructura, planificación territorial y formación de capital humano. Sin embargo, anticiparse a los desequilibrios que genera un crecimiento asimétrico exige instrumentos concretos y la disposición política de aplicarlos.
La experiencia doméstica más cercana y más elocuente se encuentra a pocos cientos de kilómetros. La Cuenca del Golfo San Jorge, cuna de la industria petrolera argentina, atraviesa un período de contracción acelerada: la producción de crudo cayó un 35% entre 2015 y 2025. Empresas de servicios y operadoras han abandonado la cuenca, y solo en el último año se perdieron 5.500 empleos directos. Las regalías de Chubut y Santa Cruz se contrajeron entre un 11% y un 21% en términos reales. Comodoro Rivadavia, que durante décadas construyó un ecosistema de proveedores locales e internacionales, enfrenta hoy la desarticulación de ese entramado sin haber diversificado su base económica. El ciclo extractivo llegó a su madurez sin que hubiera tiempo, ni recursos, para reconvertir la estructura productiva.
A nivel internacional, la trayectoria de la Cuenca Pérmica de Texas ofrece una referencia aún más detallada, y no tranquilizadora. El Permian Basin (cuyo desarrollo tecnológico Vaca Muerta está replicando con un desfase temporal) concentró en su fase expansiva casi la mitad de la producción petrolera de los Estados Unidos. Generó crecimiento exponencial del empleo y los ingresos, pero también produjo cuellos de botella severos: mercados laborales tensionados, infraestructura vial y de vivienda desbordada, y una dependencia cíclica que complicó a la región en cada episodio de caída del precio del barril. La experiencia permite anticipar dos riesgos concretos que Neuquén ya comienza a experimentar: la presión sobre los mercados laborales e infraestructura, y la vulnerabilidad ante la volatilidad de los precios internacionales del crudo.
Ambas experiencias convergen en una misma enseñanza: el momento para invertir en diversificación productiva, capital humano e infraestructura de servicios es durante el boom, no después. Una vez que el ciclo extractivo se agota (por maduración geológica, por caída de precios o por aceleración de la transición energética), los recursos para reconvertir la economía se diluyen junto con las regalías.
El fondo que no pudo capitalizarse
Una herramienta habitual para gestionar los riesgos de la dependencia extractiva es la creación de fondos soberanos o de estabilización. Neuquén cuenta con el Fondo de Estabilización y Desarrollo (FEDeN), creado por la Ley Provincial 3.269 en 2020. El diseño original establecía que el fondo se nutriera del 50% de las regalías de exportación de petróleo y gas, y de un 20% de las regalías domésticas cuando se verificase un excedente. Incluía dos subfondos (uno anticíclico y otro de desarrollo) orientados, respectivamente, a enfrentar crisis fiscales y a financiar la diversificación productiva.
La realidad fiscal se impuso con rapidez. En junio de 2023, la Ley Provincial 3.380 suspendió la capitalización del fondo hasta el 31 de diciembre de 2027, redirigiendo los recursos hacia el déficit de la caja de jubilaciones y el pago de deuda pública. La decisión fue comprensible en un contexto de restricción fiscal, pero tuvo un costo de oportunidad significativo: el FEDeN opera actualmente con lo acumulado durante su primer año de vigencia, unos 48 millones de dólares tras cuatro años de existencia formal.
La comparación internacional resulta ilustrativa. Los fondos que lograron cumplir su propósito (como el Fondo Global de Pensiones de Noruega y el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) de Chile) comparten rasgos institucionales de los que el FEDeN carece: reglas de intangibilidad que impiden utilizar el capital para gastos corrientes, mecanismos de acumulación automática desacoplados de la coyuntura presupuestaria, y estructuras de gobernanza con autonomía técnica respecto del ciclo político. Esa arquitectura fue la que permitió a ambos países acumular reservas significativas y absorber shocks sin recurrir a ajustes fiscales abruptos. Fortalecer el FEDeN no requiere replicar la escala de Noruega ni la de Chile: requiere, sobre todo, la voluntad política de blindar el fondo de la urgencia inmediata, lo que, a su vez, exige reformas paramétricas en el sistema previsional y austeridad sostenida en la gestión del gasto corriente.
El partido que todavía puede ganarse
Neuquén tiene hoy lo que Chubut no tuvo cuando su cuenca comenzó a declinar: tiempo, recursos crecientes y la posibilidad concreta de aprender de experiencias ajenas. La agenda pendiente es clara. En materia de gestión fiscal, resulta indispensable reforzar el FEDeN con reglas de intangibilidad del capital y una gobernanza independiente del ciclo político, tomando como referencia los diseños que han demostrado funcionar en Chile y Noruega. En materia productiva, la diversificación real exige inversión en formación de capital humano, infraestructura logística y cadenas de valor capaces de sobrevivir a la maduración del yacimiento. En materia urbana y social, los cuellos de botella en vivienda, transporte, salud y educación no solo generan tensión inmediata: también restringen el efecto multiplicador del boom sobre el conjunto de la economía.
Vaca Muerta representa, probablemente, la mayor oportunidad económica que haya tenido una provincia argentina en décadas. Pero las oportunidades que no se planifican terminan pareciéndose a las crisis. El antídoto no es el pesimismo ni la parálisis: es la acción temprana, cuando los recursos existen y el margen para decidir aún no se ha consumido, reflexiona el trabajo.