En abril de 2026, la Cuenta Corriente Cambiaria argentina registró un superávit de 1.333 millones de dólares, rompiendo una racha de seis meses consecutivos de déficit, según el Balance cambiario del Banco Central, sin embargo, el gran dato es que en los primeros tres meses del año los argentinos se llevaron para el colchón 9.000 millones de dólares.
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Argentinos llevaron al colchón 9.000 millones de dólares en apenas cuatro meses
El superávit de dólares de abril quedó opacado por el peso creciente de la deuda, el turismo y la dolarización.
Los datos publicados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) fueron analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que remarca que el superávit fue impulsado de manera determinante por el shock de precios internacionales derivado del conflicto bélico en Irán, que encareció el petróleo y los minerales, dos de los principales rubros exportadores del país. Sin ese factor externo y excepcional, el panorama habría sido sensiblemente distinto.
El superávit comercial y el impacto externo
La balanza de bienes alcanzó en abril un superávit de 2.946 millones de dólares, traccionada por el crecimiento interanual de las exportaciones del 17,4%. Los precios del petróleo subieron un 35,5% y los minerales un 43,2% respecto al mismo mes del año anterior. A ese impulso se sumó un fenómeno notable: la financiación local de exportaciones creció un 176,1% interanual y explicó el 16,6% de la liquidación total. En el acumulado del primer cuatrimestre del año, el superávit de bienes totalizó 8.656 millones de dólares.
Sin embargo, ese resultado comercial se erosiona con rapidez al incorporar los restantes componentes de la cuenta corriente. Los pagos de intereses de deuda absorbieron 4.241 millones de dólares entre enero y abril; los viajes y consumos con tarjeta en el exterior demandaron 3.276 millones; y las remisiones de utilidades y dividendos al exterior sumaron 1.357 millones. El resultado final del cuatrimestre en términos de cuenta corriente es un superávit de apenas 211 millones: el superávit comercial financia, en la práct
ica, casi exclusivamente esas tres salidas.
Dólar: Una trampa de largo plazo
La dimensión estructural del problema se torna más evidente al extender el horizonte temporal. Desde diciembre de 2023, la balanza comercial de bienes acumuló un saldo positivo de 49.976 millones de dólares. No obstante, al descontar el déficit turístico acumulado (19.303 millones) y el pago neto de intereses (25.907 millones), el remanente se reduce a apenas USD 4.766 millones en más de dos años. Intereses y turismo consumieron, en conjunto, el 90% del saldo comercial generado en ese período. El esfuerzo exportador de los complejos productivos queda así capturado por compromisos financieros y por un tipo de cambio que estimula el turismo emisivo.
La balanza turística, en particular, no muestra señales de corrección. En abril volvió a ser deficitaria por 716 millones, y en los primeros cuatro meses del año acumuló un saldo negativo de 3.276 millones, apenas 190 millones menos que en el mismo período de 2025.
La fuga que no cede
En el frente financiero, el dato más preocupante es la persistencia y magnitud de la Formación de Activos Externos (FAE). En abril, el sector privado no financiero demandó 2.363 millones para atesorar divisas fuera del sistema. En el primer cuatrimestre del año, ese drenaje acumuló 9.006 millones. Desde la unificación cambiaria, el total asciende a 41.877 millones de dólares que partieron rumbo al colchón en apenas trece meses, haciendo caso omiso a los pedidos y medidas del Gobierno para que los ahorristas regresen los dólares al sistema formal.
Son las personas físicas (“Personas Humanas” en la jerga del BCRA) quienes sostienen esta dinámica. En abril, 1,5 millones de personas realizaron compras netas de billetes sin destino específico por 2.292 millones. Desde diciembre de 2023, acumulan adquisiciones netas por 45.591 millones. Las empresas, en cambio, registran un desatesoramiento neto de 6.861 millones en el mismo período, en parte como consecuencia de que el cepo cambiario continúa vigente para las personas jurídicas.
La comparación con el financiamiento externo resulta elocuente: la FAE acumulada entre abril de 2025 y abril de 2026 equivale al 289% de los desembolsos realizados por el Fondo Monetario Internacional, que totalizaron 14.469 millones. En otras palabras, la salida de divisas privada superó casi tres veces el ingreso de fondos del organismo multilateral en ese lapso.
Las reservas, sostenidas con deuda
La Cuenta Financiera registró en abril un superávit de 1.048 millones, y el BCRA logró incrementar sus reservas internacionales en 2.382 millones durante el mes. Pero ese resultado se apoyó en el endeudamiento del sector privado (2.135 millones) y en la colocación neta de deuda del sector público (1.252 millones), ingresos que compensaron los pagos a organismos internacionales y la propia FAE.
La Inversión Extranjera Directa, por su parte, mejoró levemente: fue positiva en abril por 145 millones. Sin embargo, el saldo acumulado desde diciembre de 2023 permanece negativo en 390 millones, lo que refleja que los no residentes aún retiran más capital del que ingresan. Bastante lejos de las alucinaciones de los funcionarios que aseguran que hay una lluvia de inversiones y dólares. Sus propios números los desmienten.
El sector Oleaginoso y Cerealero, columna vertebral del ingreso de divisas, liquidó 2.482 millones en abril y acumuló 8.177 millones en el cuatrimestre, con una leve caída interanual del 1,5% a pesar de los récords de cosecha. El Gobierno está pagando el festival electoral de retenciones cero.
Una foto que contradice el discurso oficial
El balance de abril ofrece una foto que, lejos de los discursos, muestra que las tensiones de fondo, fuga persistente, carga de intereses, déficit turístico estructural y reservas sostenidas con deuda, permanecen intactas.