San Rafael: podadores trabajan por $30.000 diarios y productores no pueden pagar
Pequeños productores de San Rafael aseguran que los ingresos obtenidos por la venta del vino no alcanzan para cubrir las tareas culturales ni contratar mano de obra.
El sector agrícola de Mendoza atraviesa una situación compleja y la crisis golpea especialmente a la vitivinicultura. En San Rafael, numerosos pequeños productores aseguran que no cuentan con los recursos necesarios para realizar las tareas culturales propias de esta época del año.
Una de las labores más afectadas es la poda, considerada fundamental para preparar los viñedos de cara a la próxima temporada productiva. Sin embargo, la falta de rentabilidad y el aumento de los costos impiden que muchas fincas puedan avanzar con esos trabajos.
Productores que no pueden afrontar el costo de la poda
La situación también tiene un impacto directo sobre la generación de empleo rural. Según referentes del sector, algunos podadores están aceptando jornadas de ocho horas por alrededor de $30.000 ante la necesidad de conseguir trabajo.
Pese a la reducción del valor de la jornada, existen productores que tampoco pueden afrontar ese costo. El problema se vincula con los bajos ingresos que perciben y con una estructura productiva que, según manifiestan, dejó de ser rentable.
Los productores sostienen que las cuotas mensuales recibidas por la entrega del vino no alcanzan para cubrir los gastos de mantenimiento, los insumos y la contratación de trabajadores.
Fincas abandonadas en San Rafael
Frente a este escenario, algunos pequeños productores estarían optando por dejar de trabajar sus propiedades, al menos temporalmente, ante la imposibilidad de sostener las labores indispensables.
La falta de poda y mantenimiento puede afectar el rendimiento de los viñedos durante la próxima temporada y profundizar el deterioro de las explotaciones agrícolas. Además, la menor actividad repercute sobre podadores, contratistas y familias que dependen del trabajo rural para obtener sus ingresos.
Incertidumbre por el futuro de la vitivinicultura
El panorama genera preocupación entre los productores de San Rafael, que observan cómo aumentan los costos mientras los ingresos obtenidos por su producción resultan insuficientes.
Desde el sector advierten que, sin medidas que permitan recuperar la rentabilidad, podría crecer el número de fincas improductivas o abandonadas y reducirse todavía más la demanda de mano de obra.
La crisis vuelve a poner en discusión el futuro de los pequeños productores y la necesidad de encontrar herramientas que permitan sostener una de las principales actividades económicas y productivas de Mendoza.