Desde las primeras clases de folclore en un barrio de Malargüe hasta escenarios internacionales y certámenes de tango en Asia, Francisco Forquera construyó una carrera marcada por el esfuerzo, el talento y la decisión de perseguir un sueño que hoy lo encuentra recorriendo el mundo como bailarín, coach y jurado.
A pocos días de regresar de una nueva gira internacional junto a su pareja María Ceva, esta vez por Vietnam, el bailarín malargüino Francisco Forquera volvió a poner en perspectiva una historia personal y profesional que comenzó hace más de tres décadas y que hoy lo ubica entre los artistas argentinos que llevan el tango a distintos rincones del planeta.
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Un malargüino que lleva la elegancia del tango al mundo
Con una trayectoria que atravesó el folklore, el flamenco y finalmente el tango, Francisco Forquera recordó que el punto de partida estuvo en su infancia, cuando comenzó a tomar clases en el antiguo edificio de la escuela Capitán José León Lemos, ubicada en el barrio Belgrano de Malargüe. Allí, bajo la guía del profesor Osvaldo Zapata, dio sus primeros pasos mientras nacía el Ballet Municipal Charú.
“Este es el sueño que tuve toda mi vida, desde mi infancia”, expresó el artista al repasar un recorrido construido con perseverancia y años de formación constante.
El camino profesional lo llevó primero a consolidarse dentro del folklore argentino tradicional, disciplina que le abrió puertas en Mendoza y luego en distintos puntos del país. Más adelante llegó el salto internacional con el flamenco y el tango, experiencias que lo proyectaron hacia Estados Unidos y Europa.
Giras por Asia que avivan la pasión por el tango
Actualmente, su presente está ligado a las giras por Asia, donde además de presentarse como bailarín cumple funciones de profesor y jurado en competencias internacionales de tango, especialmente en China, ampliando así su influencia dentro del circuito artístico mundial.
A sus 52 años, Francisco Forquera sostiene que alcanzar este presente significó dejar atrás afectos, despedirse de su tierra y asumir riesgos en busca de objetivos que parecían lejanos. Entre los hitos que destaca aparece su paso por la compañía encabezada por Luis Bravo, creador, director y productor de Forever Tango, uno de los espectáculos más prestigiosos del género.
En ese recorrido tampoco faltan los recuerdos de sus comienzos en Malargüe. Entre ellos, su participación juvenil en las primeras ediciones de la Fiesta Nacional del Chivo, donde fue ganador y revelación del Concurso de Canto y Danza bajo el seudónimo “Indio de la Payunia”, un homenaje a sus raíces familiares y al paisaje que marcó su identidad artística.
En aquel entonces, siendo apenas un adolescente, aún no imaginaba que ese hobby se convertiría pocos años después en una carrera profesional que lo llevaría a escenarios de Broadway y más tarde a Japón.