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Comentario

Rock con orquesta, coro y banda: una experiencia sensorial

Viernes, sábado y domingo hubo un concierto muy especial en la Nave UNCuyo con un homenaje al rock sinfónico.
Por Walter Gazzo

Hay cosas que suceden en Mendoza que son dignas de ser contadas; y lo que ocurrió durante tres noches en la Sala Roja de la Nave UNCuyo es una de ellas. Viernes, sábado y domingo se unieron al ensamble de rock Revolution Band, la Orquesta Sinfónica UNCuyo y el Coro de Niños y Jóvenes UNCuyo para darle vida a un puñado de bellas canciones y despertar entre los espectadores (que agotaron las localidades para las tres noches con una semana de anterioridad) la pasión por el arte.

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La Nave UNCuyo recibió al rock sinfónico. Foto gentileza Alejandro Pizarro.

Si hablamos de arte estamos haciendo referencia a una finalidad estética, a un aspecto de la realidad o a un sentimiento valiéndose de la materia, la imagen o el sonido. Y todo eso se conjugó en cada una de las presentaciones porque el escenario lleno de talentos mendocinos brillando con luz propia fue una imagen admirable.

El tema que unió a las agrupaciones fue el rock sinfónico, esa expresión artística de los 70, que despertó el interés de millones de personas en el mundo por la música y por las demás acciones que conllevaba la psicodelia de ese entonces. Así, desde la propuesta de Alejandro Pizarro (productor) y con los arreglos de Leandro Riolobo, pasaron clásicos de Yes, Génesis, Queen, Led Zeppelin, Pink Floyd, Emerson Lake & Palmer, Robert Fripp, Rick Wakeman y algunos más durante las presentaciones.

El mix terminó siendo poderoso e interesante, con la versátil dirección del maestro Pablo Herrero Pondal, que supo (y pudo) alinear la orquesta con la banda que tuvo momentos de destellos y que estaba formada por Edgardo Povez (guitarras), Leonardo Pittella Lahoz (piano y teclados), Federico Zuin (bajo) y Pablo Sánchez (batería), todos músicos de excepción. Y la acertada inclusión del Coro de Niños y Jóvenes dirigido por Ángela Burgoa, que sonaron atinados.

Párrafo aparte debe estar el comentario para las dos voces que tuvo el evento y que fueron las de Adriana Rodríguez y David de Mata, sin dudas unos privilegiados y talentosos, que tenemos la fortuna de disfrutarlos seguido.

En síntesis, después de dos horas de canciones ideales, la ovación de pie era más que esperable. Y así sucedió.

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David de Mata y Adriana Rodríguez, dos voces prodigiosas. Foto gentileza Alejandro Pizarro.

Para la próxima, ¿habrá posibilidad de incluir algo del rock sinfónico hecho en Argentina, que fue mucho y bueno?

Sin dudas que habrá más porque esta fusión debe seguir emocionando.

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