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Lo que pasó

La música, esa fuente generadora de emociones

El Teatro Independencia recibió este fin de semana dos propuestas llenas de música que fueron valoradas y coronadas con aplausos.
Por Walter Gazzo

Este viernes y sábado pasado, el Teatro Independencia recibió dos propuestas musicales distintas pero atrapantes. En el inicio del fin de semana, Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale trajeron sus canciones inoxidables al escenario; un día después, la cita fue con dos talentosos músicos mendocinos como los son Ricardo “Rulo” Fimiani y Juan Pablo Staiti quienes llevaron adelante su homenaje a Eric Clapton y Jeff Beck.

Baglietto-Vitale

Lo del viernes fue especial porque Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale llegaron con una propuesta que si bien es conocida (hace 32 años que giran juntos) siempre sorprende, encanta y emociona. Y eso ocurrió en el Teatro Independencia que estuvo repleto.

La puesta es sencilla: Lito Vitale en teclados y voz; Juan Carlos Baglietto en guitarras, percusión y voz; Julián Baglietto en batería y voz; y Luciano Vitale en bajo. Así de simple, padres e hijos desandaron un puñado de canciones fenomenales, sin tiempos, como “Dios y el Diablo en el taller”, “Canto versos”, un segmento tanguero -infaltable- que tuvo una versión de “Viernes 3 AM” maravillosa, un homenaje a los 40 años de democracia y sus canciones (“Acá llegamos nosotros” dijo Baglietto y tocó “El loco en la calesita”) y un grand finale recreando a Atahualpa, el consabido “El témpano” y una sorpresa hermosa como “Despiértate nena”, de Pescado Rabioso.

Apoyados en una magnífica puesta de luces, el cuarteto fue una máquina de música imparable, con canciones que estremecían corazones y humedecían ojos. Un verdadero paseo musical de excelencia.

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Julián y Juan Carlos Baglietto; Lito y Luciano Vitale. Los cuatro llenaron de música el Teatro Independencia. Foto gentileza Cultura Mendoza.

Fimiani y Staiti

El sábado, la noche fue más rockera. El solo hecho de saber que el homenaje era a Eric Clapton y Jeff Beck uno podría imaginarse la situación. Pero lo que pasó en ese escenario sobrepasó a las claras todo lo imaginable.

Fue una verdadera fiesta musical con un ensamble muy bien armado y poderoso -Didier Turello (batería), Gerardo Lucero (bajo), Luciano Vicario y Adrián Muñoz (teclados) y Soledad Sosa y Lara Barreiro (coros)-; una correcta puesta de luces y un sonido formidable que permitieron que Juan Pablo Staiti y “Rulo” Fimiani pudieran demostrar su talento al mando de las seis cuerdas pero, ante todo, su buen gusto por la música.

También fue bueno ver que el 80 por ciento del teatro estuvo ocupado lo que significa que cuando la propuesta es interesante el público sabe dónde invertir su dinero en entradas.

Después de una hora y cuarenta minutos de canciones bellísimas, los artistas fueron celebrados con una ovación, muy merecida. Un soberbio espectáculo.

En síntesis, dos noches llenas de buena música, mucha pasión y una enorme cantidad de sentimientos movilizados.

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