Esta nueva edición de la Fiesta de la Cerveza dejó bien en claro que el evento no tiene comparación. No se puede decir que se parece a esto o aquello sino que logró tener nombre y estilo propio. Y este fin de semana lo dejó bien en claro.
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Fiesta de la Cerveza: un clásico que mejora año tras año
Unas 45 mil personas pasaron por el lugar durante los tres días de festival y no es un número menor porque eso es un movilizador fantástico para la economía lugareña además de servir como gran escenario para la música, especialmente el rock y los nuevos sonidos. Si bien hay artistas convocantes (el gran anzuelo), los locales tienen la obligación de mostrar lo mejor de ellos porque el lugar así lo exige.
Pero para entender mejor la situación vamos a detallarla por rubros:
Logística: el predio sigue siendo el mismo pero esta vez fue replanteado para contener una mayor cantidad de público. El lugar es muy grande y tiene una particularidad que lo hace único: el escenario se ve muy bien desde todos lados. Entonces es posible mirar de frente al mismo, haciendo fila para comprar cerveza o estar en el patio de comidas y ver siempre el espectáculo. Además, hay que destacar la importancia del buen sonido: siempre se escuchó muy bien, algo que es fundamental, que parece simple pero que no lo es. El escenario es muy grande, bien armado de pantallas y con una planta excepcional de luces. Entonces, la suma de los factores mejora el producto.
Público: esta debe haber sido la edición más exitosa de las 15 Fiestas de la Cerveza que se han llevado a cabo hasta ahora. Si bien alguna tuvo dos escenarios y fue distinta, lo que varió esta vez fue que se agotaron las entradas para dos días (sábado y domingo) y el viernes tuvo una hermosa convocatoria. Además, se vendieron 3 mil abonos anticipados y eso fue una base que ayudó. Un tema para destacar fue la organización para contener a esa multitud: excelente. Nunca hubo demoras para el ingreso, filas ordenadas, lectoras de tickets correctos y buen control de seguridad, sin ser invasivos; y muchos espacios para estacionar. Y si hablamos del público, la actitud siempre fue correcta, con energía para disfrutar de tres noches llenas de música. El público mendocino ya tiene al evento dentro de sus preferencias y eso es necesario que la organización lo tenga en cuenta para las ediciones futuras.
Artístico: en este rubro vamos a diferenciar los visitantes de los locales. La presentación de Ciro y Los persas junto a la Orquesta Filarmónica de Mendoza fue algo de altísimo nivel y, tal vez, lo mejor de las tres noches (esperable). Pero no quedan atrás las presentaciones de No te va gustar (ajustadísima) y Conociendo Rusia (una máquina de hits frescos) que brillaron en la noche del domingo. Bien atrás quedó Nicky Nicole que no logró mostrar en ningún momento porqué es una de las artistas del momento.
Y si hablamos de los locales hay que destacar que todos se prepararon de la mejor manera para subir al escenario. No era una tarea sencilla: un espacio muy grande, de alta exposición y visibilidad, y con una sonido que podía dejarlos en el brillo o la oscuridad. Si bien todos supieron sortear estas contingencias, los resultados finales fueron mejor para unos que para otros. Así, tal vez lo mejor de los tres días fue Batos, que se mostraron frescos y contundentes; seguidos por El Álamo, Maurito and the Rufos, Toby Deltín y Alejo y Valentín.
Y en el plano de leyendas, la fiesta de cumpleaños que planteó Karamelo Santo fue hermosa: un set lleno de canciones eternas -a las cuales muchos jóvenes no conocían- que le permitieron a Goy y sus muchachos disfrutar de estos 30 años y de una comunión con un público que los celebró, además de mantener viva la figura de Marciano Cantero y Los Enanitos Verdes haciendo "La muralla". Algo similar pasó con Chancho Va, que gracias a su habitual potencia rockera siempre cumple.
Pasó una nueva edición de la Fiesta de la Cerveza y no fue menor. Mucho habrá que planear y trabajar para superar esta que, sin lugar a dudas, fue la mejor de todas.