La comunidad tecnológica despide con profundo pesar a Andrés Blanco, una de las figuras más brillantes de la escena informática nacional e internacional. El respetado investigador y hacker falleció a los 44 años por causas que hasta el momento no trascendieron públicamente. Las repercusiones de su partida prematura.
¿Quién era Andrés Blanco y cómo influyó en la seguridad informática global?
Bajo el alias digital de "6e726d", Blanco integró las filas de CoreLabs en la histórica firma Core Security, punta de lanza que proyectó el talento local hacia el mundo. Su especialidad fue la arquitectura invisible: desarmaba el funcionamiento interno de las conexiones inalámbricas, desde el firmware de un chip diminuto hasta el intercambio de paquetes entre dispositivos.
En 2012 sacudió a la industria al descubrir fallas críticas en chips Broadcom integrados en modelos de Apple como el iPhone 3GS y el iPhone 4, además de tablets iPad y terminales Samsung y Motorola. Sus hallazgos llegaron a los estrados más prestigiosos del planeta, como las conferencias Black Hat y DEF CON en Las Vegas, donde presentó soluciones pioneras para monitorear el tráfico de redes masivas y expuso vulnerabilidades en impresoras y televisores inteligentes.
Hoy despedimos con mucha tristeza a un gran amigo de la comunidad de Ekoparty.
Andrés Blanco @6e726d fue hacker, amigo y mentor para muchas personas que hoy lo despiden y recuerdan.
¿Por qué sus colegas afirman que fue un "hacker con todas las letras"?
Más allá de su agudeza técnica, Blanco fue el alma formativa de Ekoparty, donde diseñaba desafíos interactivos para enseñar a encontrar errores en el software cotidiano. Sus amigos lo recuerdan como un hombre polifacético: practicante de jiu-jitsu brasileño, apasionado por las charlas filosóficas y con un estilo de docencia tan riguroso como paciente.
Sus compañeros rescataron anécdotas que pintan su creatividad, como cuando escondió un router funcional dentro de una plancha doméstica con cable de tela para poner a prueba a un grupo de jóvenes estudiantes. Blanco vivía bajo la máxima estoica de memento mori ("recordá que vas a morir"), frase que llevaba inscripta en sus redes y que guiaba sus decisiones:"No quiero ser de los que esperan a jubilarse para viajar. Por eso estoy haciendo todo lo que puedo", solía repetirle a sus allegados.
La partida de Andrés Blanco apaga a una mente brillante que hackeó componentes para volverlos más seguros y abrió puertas a generaciones enteras de profesionales.