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Chile

Fin de semana largo en Chile: qué hacer en la Región del Maule y dónde vivir el turismo aventura

Rafting, naturaleza, gastronomía y nuevas experiencias frente al Pacífico. Cómo llegar desde Mendoza y qué lugares visitar en Chile.

Por Erika Soledad García

La Región del Maule, en Chile, se posiciona como una alternativa para quienes buscan turismo aventura y naturaleza. Rafting en el río Teno, senderos y cascadas en el Parque Nacional Radal Siete Tazas y navegación por el estuario del río Mataquito, cerca del océano Pacífico, forman parte de las experiencias que ofrece este destino a los visitantes.

Tres experiencias muy diferentes dentro de un mismo territorio, que se presenta como una opción para los mendocinos que buscan una escapada diferente durante un fin de semana largo.

Después de recorrer sus viñedos, conocer emprendimientos rurales y descubrir los sabores de su gastronomía, Sitio Andino presenta la segunda parte de su viaje por la Región del Maule. Esta vez, el recorrido dejó atrás las degustaciones para adentrarse en sus ríos, bosques, cascadas y paisajes costeros.

La visita se realizó en el marco del FAM Press Internacional Maule 2026, organizado por SERNATUR Maule y Chile Travelpara medios argentinos, con el objetivo de mostrar la diversidad turística de este territorio del centro chileno. Una de sus particularidades es la posibilidad de pasar de la cordillera al valle y del valle al océano en distancias relativamente cortas.

“Una de las características de Chile es que es muy largo y muy angosto, y eso nos permite invitarles desde la costa hasta la cordillera. Puedes tomar desayuno aquí en la costa y disfrutar de un almuerzo en la cordillera. Estamos a tres horas de distancia y, entre medio, te encuentras los viñedos y los valles”, explicó Pedro Guajardo, prestador de servicios turísticos de la Región del Maule, quien acompañó el recorrido.

Dónde queda la Región del Maule y cómo llegar desde Mendoza

La Región del Maule está ubicada en la zona central de Chile, al sur de Santiago, y se extiende desde la Cordillera de los Andes hasta el océano Pacífico. Sus paisajes incluyen montañas, valles productivos, ríos, bosques y localidades costeras.

Para los mendocinos existen diferentes alternativas de acceso.

También es posible ingresar a Chile por el Sistema Cristo Redentor y continuar hacia el sur por la Ruta 5. Para organizar excursiones por el norte del Maule, las localidades de Curicó y Romeral funcionan como puntos de partida hacia distintos atractivos naturales.

Los Queñes: rafting en el río Teno, entre montañas

A unos 36 kilómetros de Romeral, la localidad precordillerana de Los Queñes ofrece un paisaje que contrasta con los viñedos y las zonas agrícolas del valle. El camino avanza hacia la Cordillera de los Andes por la Ruta J-55, entre montañas, vegetación y cursos de agua. Allí, sobre el río Teno, se desarrolló una de las experiencias más intensas del viaje: una jornada de rafting.

La actividad comenzó con la preparación del equipo, las indicaciones de seguridad y la distribución de los participantes en las embarcaciones. Después llegó el momento de entrar al río. Durante más de una hora y media, el recorrido combinó tramos tranquilos con rápidos que exigían remar de manera coordinada. El entorno fue parte fundamental de la experiencia: agua transparente, vegetación y montañas que acompañaban cada tramo.

Todd Ericson, estadounidense radicado desde hace años en Chile, trabaja con Chilean Adventures, una empresa que desarrolla actividades de rafting en Los Queñes y también ofrece alojamiento y otras experiencias vinculadas con la naturaleza.

Para mí es como el centro del mundo. Esos ríos son espectaculares. Estamos justo aquí en la junta, donde tenemos nuestro complejo Para mí es como el centro del mundo. Esos ríos son espectaculares. Estamos justo aquí en la junta, donde tenemos nuestro complejo

Su relación con Mendoza también aparece cuando habla de las similitudes y diferencias entre ambos lados de la cordillera. “Somos muy parecidos, pero a la vez somos muy distintos. A mí me gusta vacacionar en Mendoza y creo que a ustedes también les va a gustar estar aquí, conocer, pasar un par de días, descansar y escuchar el río”, expresó.

Para quienes disfrutan del turismo aventura, Los Queñes permite combinar actividades en el río con descanso en un entorno natural. Es recomendable contratar operadores especializados y consultar previamente las condiciones del caudal y la disponibilidad de las salidas.

Parque Nacional Radal Siete Tazas: cascadas y senderos en medio del bosque

La siguiente parada fue el Parque Nacional Radal Siete Tazas, ubicado en la comuna de Molina, uno de los atractivos naturales más reconocidos de la Región del Maule.

Desde la zona de Curicó y Romeral, el traslado demanda aproximadamente una hora y media, aunque puede variar según el punto de partida y las condiciones del camino. El parque es conocido por una sucesión de cascadas y pozones formados por el río Claro sobre roca basáltica. El agua fue modelando el paisaje hasta dar origen a las formaciones que hoy constituyen su principal atractivo.

Pero ¿por qué se llama Radal Siete Tazas? Roberto Cancino, guía local, explicó el origen del nombre: “El parque se llama Radal Siete Tazas, primero por el árbol, el radal, y segundo por las siete tazas que podemos observar en este sector. Son siete cascadas que forman una especie de bóvedas en la roca basáltica”.

Durante la visita de Sitio Andino, el caudal del río era tan abundante que algunas de las formaciones no podían distinguirse completamente desde los miradores. Sin embargo, las famosas cascadas no son el único atractivo del parque.

Aldo Reyes, administrador de Radal Siete Tazas, con más de 20 años de trabajo en el área protegida, explicó que existen recorridos para diferentes niveles de exigencia física.

“Tenemos senderos como estos, que son bien familiares, donde pueden venir adultos mayores, niños y personas con dificultad para desplazarse. Y tenemos otros senderos que son más exigentes, que pueden internarse hacia la cordillera y requieren más estado físico o mejor preparación”, señaló.

El paisaje también cambia con las estaciones. En otoño, los colores del bosque adquieren protagonismo; durante el invierno puede aparecer la nieve; en primavera comienzan las floraciones y, en verano, el agua se convierte en uno de los principales atractivos.

Parque Nacional Radal 7 Tazas

Cómo visitar las Siete Tazas: entradas, accesibilidad y recomendaciones

El Parque Nacional Radal Siete Tazas cuenta con distintos senderos y miradores, por lo que conviene organizar la visita según el tiempo disponible y la condición física de cada persona.

Felipe Barrios Martínez, jefe regional de Áreas Protegidas de la Región del Maule, destacó que también existen instalaciones pensadas para visitantes con movilidad reducida. “Este parque nacional tiene un sendero para personas con movilidad reducida. Una persona, por ejemplo, en silla de ruedas podría llegar hasta el primer mirador de esta cascada”, explicó.

El parque puede visitarse en diferentes momentos del año, aunque las condiciones climáticas, las nevadas o los derrumbes pueden provocar cierres temporales de caminos y senderos.

Las entradas se adquieren mediante la plataforma oficial Pases Parques, donde también se pueden consultar las tarifas, los horarios y los sectores habilitados. Es recomendable verificar esta información antes de viajar, ya que no todos los senderos permanecen abiertos durante todo el año.

Navegar el Mataquito: ostras, pesca artesanal y avistamiento de aves

Después de la montaña, los ríos y las cascadas, el recorrido continuó hacia la costa maulina. Desde Romeral hasta Iloca, localidad costera perteneciente a la comuna de Licantén, hay aproximadamente 110 kilómetros por carretera. El traslado demanda alrededor de dos horas, según las condiciones del camino.

La geografía vuelve a transformarse. Los cerros y bosques dan paso a localidades costeras, paisajes vinculados con la pesca artesanal y, finalmente, al océano Pacífico. Pero la experiencia no se limitó a conocer una playa.

La visita incluyó una navegación por el estuario del río Mataquito, en el sector de su desembocadura, donde conviven actividades productivas, biodiversidad y propuestas de ecoturismo.

Allí, el protagonista fue Juan Carlos Jara Gutiérrez, pescador artesanal, acuicultor y trabajador del turismo local.

Su trabajo permite conocer una actividad tradicional de la costa desde una perspectiva diferente: no solamente observar el paisaje, sino descubrir cómo viven y producen las comunidades que lo habitan. Entre los recursos pesqueros más habituales de la zona, Jara mencionó la lisa, el pejerrey, la corvina y el róbalo. Pero, además de la pesca artesanal, el emprendimiento comenzó a incorporar cultivos acuícolas a pequeña escala, entre ellos ostras del Pacífico y otros recursos marinos.

Nosotros emprendimos con la idea de poder hacer acuicultura y no solamente extraer recursos naturales, sino cultivar alimentos explicó sobre el trabajo desarrollado junto al sindicato de pescadores de Mataquito La Pesca.

Esta actividad también forma parte de la experiencia que ofrecen a los visitantes. “Más que nada mostramos lo que nosotros hacemos acá. Hacemos acuicultura, mostramos lo que cultivamos y también hacemos turismo: avistamiento de aves, vamos a ver las colonias de aves migratorias”, detalló.

Durante la navegación realizada por Sitio Andino fue posible observar pelícanos y flamencos, además de apreciar la particular geografía del estuario y su proximidad con el Pacífico.

La experiencia permite conocer otra cara del turismo regional: la de los propios habitantes que encontraron en sus oficios una manera de compartir el territorio con los visitantes.

Un fin de semana largo para descubrir otro lado de Chile

La Región del Maule reúne alternativas para distintos tipos de viajeros. Quienes buscan aventura pueden encontrar ríos de montaña y propuestas como el rafting en Los Queñes. Los amantes del senderismo y la naturaleza tienen en Radal Siete Tazas una opción para recorrer bosques, cascadas y miradores. Y quienes prefieren las experiencias costeras pueden acercarse a Iloca, Licantén y el estuario del Mataquito.

Para una escapada de fin de semana largo, lo recomendable es elegir una zona como base y seleccionar las actividades según los días disponibles, teniendo en cuenta los traslados desde Mendoza y las distancias entre los atractivos.

“Hay una diversidad de actividades y una diversidad de paisajes muy distintos: la cordillera, el mar, el valle central, con todas sus personas y sus experiencias”, resumió Pedro Guajardo.

Para los mendocinos, acostumbrados a tener la Cordillera de los Andes como referencia permanente, la posibilidad de sumar bosques, ríos y costa del Pacífico en un mismo itinerario representa una alternativa para descubrir otros paisajes de Chile.

En la primera parte de esta cobertura, Sitio Andino recorrió el Maule a través de sus vinos, sus productores rurales y su gastronomía. En esta segunda, la invitación fue a vivirlo de otra manera: con un remo en la mano, caminando frente a las cascadas y navegando por un estuario.

Dos recorridos diferentes que permiten comprender una misma idea: el Maule no es un único paisaje ni una única experiencia. Es una región que cambia a medida que se la recorre, desde la cordillera hasta el Pacífico.

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