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Instituto Provincial de la Vivienda

¿Se puede comprar una casa del IPV en Mendoza?: la advertencia para no perder el dinero

Roberto Irrera explicó en Aconcagua Radio qué ocurre con las viviendas adjudicadas que todavía no fueron escrituradas y advirtió sobre los riesgos de realizar operaciones por fuera de las reglas del Instituto Provincial de la Vivienda.

Por Sitio Andino Sociedad

Comprar una casa del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) puede parecer una oportunidad dentro de un mercado inmobiliario cada vez más difícil, pero hay un dato fundamental que se debe comprobar: quién es realmente el propietario del inmueble y si la operación está autorizada.

El tema fue abordado por Roberto Irrera, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Mendoza, durante su habitual columna en Aconcagua Radio, donde explicó las diferencias entre una vivienda entregada mediante un acta de tenencia y otra que ya cuenta con escritura.

“Cuando el IPV entrega un inmueble y hace un acta de tenencia, el dueño sigue siendo el IPV”, explicó el especialista.

Esto tiene una consecuencia directa: mientras se mantenga esa situación, la vivienda social tiene restricciones y no puede venderse, alquilarse ni cederse libremente.

Casas del IPV: por qué no siempre se pueden vender

Irrera explicó que existen distintas situaciones jurídicas y que es fundamental diferenciarlas antes de avanzar con cualquier operación.

Cuando existe solamente un acta de tenencia, la persona es adjudicataria de la vivienda, pero no propietaria. La situación cambia cuando el inmueble ya fue escriturado, aunque eventualmente pueda existir una hipoteca.

Por eso, una de las advertencias centrales de la columna fue clara: nadie puede vender un inmueble que jurídicamente todavía no le pertenece.

En determinados casos es posible solicitar una autorización al IPV. Irrera recordó, por ejemplo, situaciones en las que adjudicatarios necesitaron cambiar una vivienda ubicada en un departamento por otra en una localidad diferente. Esas operaciones pudieron realizarse, pero siempre con intervención previa del organismo.

El especialista señaló que, transcurrido determinado tiempo, también puede solicitarse autorización para realizar una transferencia.

El riesgo de comprar una vivienda sin autorización del IPV

Aunque este tipo de propiedades aparecen en el mercado, Irrera recomendó especial precaución con las operaciones realizadas mediante cesiones de derechos cuando no existe autorización oficial.

El problema no es menor para quien compra. Si una persona entrega dinero por una cesión que no fue autorizada por el Instituto, puede exponerse a una desadjudicación y terminar perdiendo el dinero invertido.

Por eso, ante la oferta de una vivienda perteneciente a un barrio del IPV, Irrera señaló cuál debería ser una de las primeras verificaciones: que la operación tenga autorización del organismo.

¿Qué pasa si la casa ya está totalmente pagada?

Qué ocurre cuando el adjudicatario ya canceló todas las cuotas, pero todavía no realizó la escritura. En ese caso, Irrera explicó que existe la posibilidad de concretar ambos actos prácticamente de manera simultánea.

Primero, el IPV escritura la vivienda a nombre de quien originalmente fue adjudicatario y, en el mismo acto, esa persona puede transferir el inmueble al nuevo comprador.

El Instituto no escritura directamente a nombre del tercero porque esa persona no forma parte de la adjudicación original.

¿Se puede alquilar una casa del IPV?

La misma precaución alcanza a los alquileres. Alquilarla informalmente también puede generar consecuencias: si se detecta que el adjudicatario no ocupa la propiedad en las condiciones establecidas, puede correr riesgo la adjudicación.

“Hay una reglamentación porque comprendamos que son viviendas que se entregan por una cuestión social”, remarcó Irrera.

La recomendación, entonces, es sencilla pero determinante: antes de comprar, vender, ceder o alquilar una vivienda del IPV, consultar cuál es su situación jurídica y verificar que la operación esté autorizada.

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