ver más
°
Trashumancia

Qué es la trashumancia y por qué sigue siendo esencial para los crianceros

Cada año, familias crianceras trasladan sus animales desde los campos de invernada hasta las veranadas en la montaña. De qué se trata.

Por Sofía Pons

En el sur mendocino, como en el centro y norte de Neuquén aún se practica una tradición milenaria. Se trata del pastoreo trashumante, una forma de producción ganadera que se convirtió en una forma de vida y patrimonio cultural.

La trashumancia es un sistema de movilidad estacional mediante el cual familias crianceras o puesteras trasladan sus animales, principalmente cabras, ovejas, vacas y equinos, entre campos bajos de invernada y zonas altas de veranada. No es sólo una práctica ganadera: es una forma de vida que articula conocimientos ecológicos locales, organización familiar, memoria territorial, manejo del agua y los pastos, identidad rural y transmisión intergeneracional de saberes”, explicó Carina Llano, investigadora del Conicet en el Instituto de Ingeniería y Ciencias Aplicadas a la Industria (ICAI, CONICET-UNCUYO).

De acuerdo a la Unesco, alrededor de la trashumancia se ha construido un sistema socioeconómico que se relaciona con la gastronomía, las artesanías y las festividades. "La trashumancia contribuye a la inclusión social, al fortalecimiento de la identidad cultural y de los lazos entre familias, comunidades y territorios, contrarrestando los efectos de la migración rural".

La tradición milenaria que aún sobrevive en Mendoza y cambia el sabor del chivo malargüino

Por qué se hace en Mendoza

Malargüe es el centro de la trashumancia mendocina y la actividad fue incorporada al Registro de Manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial de la República Argentina. En este departamento, esta práctica está relacionada con la producción caprina.

En la veranada, los productores van en busca de los mejores pastos para su ganado, el que le dará el sabor característico al chivo malargüino. Los puesteros, que viajan a caballo realizando la trashumancia, duermen en la montaña sobre sus monturas. En algunos casos se los acompaña con algún vehículo donde cargan los insumos para sobrevivir.

A fines de abril, empiezan a bajar de la montaña, dependiendo las bajas temperaturas que se registren. Los puesteros trabajan todo el año dado que no pueden dejar a los chivos solos.

La trashumancia, reconocida como patrimonio cultural.

Otros sitios donde se realiza la trashumancia

En el centro y norte de la provincia de Neuquén también se realiza esta práctica ancestral y es el sustento de unas 1.500 familias. Según la Secretaría de Cultura de la Nación, para homenajear a los pastores, en el pueblo cordillerano de Andacollo se realiza desde hace 25 años la Fiesta del Veranador y el Productor del Norte Neuquino.

Te Puede Interesar