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Mendoza

Los franciscanos podrían dejar Mendoza: qué pasará con la Basílica donde descansan los restos de la hija de San Martín

La Orden Franciscana podría dejar la Basílica de San Francisco y la Arquidiócesis de Mendoza aparece como una alternativa para garantizar su continuidad. El antecedente de Carrodilla.

Por Cecilia Zabala

Después de más de tres siglos de presencia en Mendoza, los franciscanos podrían dejar la histórica Basílica de San Francisco, ubicada en la esquina de avenida España y Necochea de la Ciudad. La posibilidad de que la orden se retire plantea el desafío de qué ocurriría con uno de los templos religiosos y patrimoniales más importantes de la provincia.

Según pudo saber Sitio Andino, la continuidad de los franciscanos se encontraría bajo análisis ante el retiro del religioso que permanece en Mendoza y la falta, hasta el momento, de una definición sobre un eventual reemplazo.

No se trata solo de una iglesia, sino que además es Monumento Histórico Nacional, y allí están los restos de Mercedes Tomasa San Martín y Escalada, hija de José de San Martín, además de los restos de su esposo, Mariano Balcarce, y de su hija mayor, María Mercedes, también están en dicha iglesia. Además, en el altar mayor se guarda la imagen histórica de la Virgen del Carmen de Cuyo, Patrona del Ejército de los Andes.

No obstante, una eventual salida de la Orden no significaría el cierre de la Basílica. Uno de los escenarios posibles sería que la atención pastoral del templo pasara a manos de la Arquidiócesis de Mendoza y de sacerdotes del clero diocesano, aunque esa alternativa dependería primero de la decisión que adopten los propios franciscanos.

La Basílica de San Francisco podría atravesar un cambio histórico si los franciscanos finalmente dejan Mendoza.

La situación tendría un antecedente cercano y con varios puntos en común: la Parroquia Nuestra Señora de la Carrodilla, otro templo declarado Monumento Histórico Nacional, que estuvo durante décadas bajo la atención de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada y que, tras la salida de esa congregación, pasó a ser atendido por sacerdotes diocesanos.

Por eso, si los franciscanos resolvieran retirarse, la Arquidiócesis podría garantizar la continuidad religiosa de la Basílica con sacerdotes locales. Si la Orden, en cambio, decidiera permanecer, continuaría a cargo del templo.

Una presencia franciscana de más de tres siglos en Mendoza

La eventual partida tendría un fuerte significado histórico. De acuerdo con la información oficial de la propia Arquidiócesis, la Orden Franciscana de Frailes Menores (OFM) está presente en Mendoza desde 1687. Es decir, lleva casi 340 años de presencia institucional en la provincia.

Los franciscanos tienen presencia en Mendoza desde 1687 y su eventual salida todavía no está definida.

La Orden de Frailes Menores es un instituto religioso de derecho pontificio y, por lo tanto, su organización no depende directamente de la Arquidiócesis de Mendoza. Los religiosos que prestan servicio en la provincia pertenecen a la estructura de la propia Orden, en Roma.

Este punto resulta central para comprender la situación actual: no sería el Arzobispado mendocino el que decidiría la salida o permanencia de los franciscanos.

La propia filosofía de la Orden tendría entre sus prioridades una tarea misionera y territorial, particularmente vinculada con comunidades que requieren presencia pastoral, un aspecto que también podría pesar en la reorganización de sus religiosos.

De concretarse la salida, por lo tanto, debería abrirse una instancia que permitiera establecer cómo continuaría la atención de la Basílica y bajo qué administración eclesiástica quedaría.

El antecedente que podría marcar el camino: qué ocurrió en Carrodilla

Mendoza ya atravesó recientemente una situación comparable. Durante décadas, la Parroquia Nuestra Señora de la Carrodilla, en Luján de Cuyo, estuvo atendida por los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. En noviembre de 2024, la congregación comunicó formalmente a la Arquidiócesis el cese de su servicio pastoral debido a la necesidad de reagrupar sus comunidades religiosas en Argentina y el Cono Sur.

Ante esa decisión, la parroquia no cerró ni dejó de prestar sus servicios religiosos. La Arquidiócesis asumió su continuidad y designó a un sacerdote diocesano como párroco, esquema bajo el cual funciona actualmente.

La Iglesia de la Carrodilla es el antecedente: tras la salida de los Oblatos de María Inmaculada, quedó bajo la atención de sacerdotes de la Arquidiócesis de Mendoza.

El paralelismo adquiere todavía más relevancia porque, al igual que San Francisco, la Iglesia de la Virgen de la Carrodilla es Monumento Histórico Nacional. Fue encomendada a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada en 1955 y posee esa categoría patrimonial desde 1975.

Desde el traspaso al clero diocesano se ha buscado fortalecer la vida comunitaria y sacramental de la parroquia, junto con iniciativas destinadas a recuperar y poner en valor su dimensión patrimonial, cultural y turística.

Ese esquema podría convertirse en una referencia para San Francisco si finalmente la Orden Franciscana resolviera retirarse de Mendoza.

Qué pasaría con el Colegio San Buenaventura

La eventual salida de los religiosos tampoco significaría necesariamente que todas las instituciones actualmente vinculadas a los franciscanos siguieran el mismo camino. Uno de los casos es el Centro Educativo Franciscano San Buenaventura. Los miembros de la comunidad franciscana atienden tanto la Basílica de San Francisco como el establecimiento educativo.

Sin embargo, ante una eventual partida de los frailes, el colegio podría continuar funcionando bajo una asociación civil integrada por laicos, por lo que su continuidad institucional no estaría necesariamente atada a la presencia física de los religiosos en Mendoza.

De esta manera, el principal interrogante se concentraría en la Basílica y en quién asumiría su atención pastoral y la responsabilidad cotidiana sobre un edificio de enorme valor patrimonial.

Una Basílica atravesada por la historia de Mendoza y San Martín

La discusión excede ampliamente el funcionamiento de una iglesia.

La actual Basílica de San Francisco fue el primer templo construido en la denominada "ciudad nueva" después del terremoto de 1861. Su piedra fundamental fue colocada en 1875 y el edificio fue posteriormente consagrado en 1893.

La Basílica de San Francisco es Monumento Histórico Nacional y constituye uno de los principales sitios religiosos y sanmartinianos de Mendoza.

En su interior se conserva la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, declarada por el general José de San Martín Patrona y Generala del Ejército de los Andes. También custodia el bastón de mando que el Libertador entregó a la Virgen después de la campaña libertadora.

El templo custodia la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo y el bastón de mando del general José de San Martín.

Además, allí descansan los restos de Mercedes Tomasa de San Martín, hija del Libertador; de su esposo, Mariano Balcarce, y de una de sus hijas, María Mercedes Balcarce.

En la Basílica descansan los restos de Mercedes Tomasa de San Martín, hija del general José de San Martín.

El edificio, de líneas neorrománicas y proyectado por el arquitecto Urbano Barbier, es Monumento Histórico Nacional, una condición que agrega otra dimensión a cualquier decisión sobre su futuro.

La Arquidiócesis de Mendoza podría asumir la atención de la Basílica si la Orden Franciscana decidiera retirarse.

El origen franciscano del nombre del papa Francisco

Aunque Jorge Mario Bergoglio era jesuita, al ser elegido Papa en 2013 tomó el nombre Francisco en homenaje a San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana.

El propio pontífice explicó que eligió ese nombre inspirado en “el hombre de la pobreza, el hombre de la paz” y por su preocupación por los más necesitados. Así, Francisco se convirtió en el primer Papa de la historia en adoptar el nombre del santo de Asís, llevando al Vaticano una denominación directamente vinculada con la tradición franciscana.

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