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Lengua de Señas

Lengua de Señas Argentina: los derechos de las personas sordas y el rol de los intérpretes

Cada 19 de septiembre se conmemora el Día de las Personas Sordas. La Ley 27.710 reconoce la Lengua de Señas Argentina como lengua natural. En Mendoza, la comunidad advierte que aún persisten barreras.

Por Celeste Funes Miguez

Cada 19 de septiembre, Argentina conmemora el Día Nacional de las Personas Sordas, una fecha vinculada con la creación, en 1885, de la escuela “Profesor Bartolomé Ayrolo”, la primera para niños sordos del país. Asimismo, la Lengua de Señas Argentina (LSA) está reconocida legalmente en el país, pero para la comunidad sorda el desafío continúa siendo que ese reconocimiento se traduzca en accesibilidad cotidiana.

En la provincia de Mendoza, la discusión tiene una historia propia. La Asociación de Sordos de Mendoza —creada en 1940 y ubicada en calle Mitre 95, de Godoy Cruz— cumple este año 86 años de trayectoria. Su presidenta, Marisol Francica, es una persona sorda de nacimiento y pertenece a una familia vinculada históricamente con la institución: su abuelo, Pedro Ángel Villegas, fue su fundador y primer presidente. “Para mí es muy importante trabajar por nuestros derechos, nuestra lengua y nuestra cultura”, explicó a SITIO ANDINO.

Desde la Asociación, uno de los principales objetivos es visibilizar las necesidades de la comunidad y fortalecer la Lengua de Señas Argentina, entendida también como parte de una identidad y una cultura.

Una fecha para recordar la historia y reclamar accesibilidad

Para Francica, el 19 de septiembre no es solamente una efeméride. Es una oportunidad para recuperar la historia de la comunidad sorda y recordar que las demandas por igualdad de derechos tienen décadas de recorrido. “Es un día para recordar nuestra historia, valorar nuestra lengua y nuestra cultura, y también para seguir haciendo visibles nuestros derechos”, sostuvo.

La presidenta de la Asociación remarcó que todavía existen barreras en distintos ámbitos de la vida cotidiana. Entre ellos mencionó la educación, la salud, la Justicia, el trabajo y las oficinas públicas, espacios en los que una dificultad para comunicarse puede convertirse en un obstáculo para ejercer derechos básicos.

Marisol Francica, presidente de la Asociación de Sordos de Mendoza, durante el festejo de la organización el pasado 19 de septiembre.

La situación también alcanza a las emergencias. “¿Qué sucede con una persona sorda que necesita comunicarse con el 911?”, planteó Nancy Cortéz, una de las intérpretes oficiales de Lengua de Señas Argentina de la Legislatura de Mendoza. Para la profesional, la accesibilidad debe estar contemplada desde el diseño de los servicios y no aparecer recién cuando una persona sorda tiene que reclamarla.

Qué dice la legislación argentina sobre la Lengua de Señas

El reclamo de participación se resume en el lema “Nada de nosotros sin nosotros”, surgido de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que Argentina ratificó en 2008 mediante la Ley 26.378, otorgándole posteriormente rango constitucional. En Mendoza también rige la Ley Provincial 7.393, vigente desde 2005 y reglamentada en 2012.

A este marco se sumó en 2023 la Ley Nacional 27.710, que reconoce a la Lengua de Señas Argentina (LSA) como lengua natural y originaria de la comunidad sorda. En el marco del Día Nacional de las Personas Sordas, la fecha permite poner el foco no solo en los avances normativos, sino también en las barreras que todavía persisten y en el rol de los intérpretes de LSA para garantizar la comunicación y el acceso efectivo a derechos.

Argentina ratificó en 2008 mediante la Ley 26.378, otorgándole posteriormente rango constitucional.

La norma establece que la LSA se transmite mediante una modalidad visoespacial y posee una estructura gramatical completa, compleja y diferente del castellano. También plantea como objetivos eliminar barreras comunicacionales y actitudinales, favorecer la autonomía y promover estrategias de accesibilidad comunicacional en las políticas públicas.

Sin embargo, el reconocimiento normativo no necesariamente implica que las barreras hayan desaparecido. “No alcanza con que una ley esté escrita, también es necesario que se cumpla en la vida diaria”, afirmó Francica.

El rol de los intérpretes de Lengua de Señas

En ese punto aparece una figura fundamental: el intérprete de Lengua de Señas Argentina. Cortéz explicó que su tarea adquiere especial relevancia cuando una persona sorda necesita acceder a ámbitos en los que se toman decisiones o se ejercen derechos. Su experiencia incluye el trabajo con denunciantes del caso Próvolo, una intervención que, según relató, le permitió dimensionar todavía más la responsabilidad de su profesión.

“Interpretar no es simplemente trasladar palabras de una lengua a otra. Es asumir una responsabilidad social, ética y profesional: garantizar que una persona sorda pueda comprender, expresarse y ejercer plenamente sus derechos”, señaló.

Nancy Cortéz, intérprete de Lengua de Señas Argentina (LSA).

La intérprete destacó que su función exige neutralidad y responsabilidad. El objetivo es transmitir el mensaje respetando su sentido, sin inducir respuestas, modificar el contenido ni asumir tareas que corresponden a otros profesionales. En situaciones judiciales particularmente sensibles, además, consideró fundamental contar con formación específica en lenguaje y procedimientos judiciales, así como herramientas para afrontar relatos complejos y preservar una intervención profesional.

Los errores más frecuentes al comunicarse con una persona sorda

Cortéz también señaló que uno de los principales prejuicios consiste en pensar que la sordera representa únicamente una dificultad para escuchar. Entre las situaciones frecuentes mencionó intentar hablar más fuerte o más lento, exagerar los gestos, asumir que una persona sorda comprende el español del mismo modo que una persona oyente o dirigirse al intérprete en lugar de hablar directamente con la persona sorda.

Es fundamental garantizar la accesibilidad comunicacional desde el inicio”, sostuvo Cortéz, especialmente cuando se trata de situaciones de atención a víctimas, salud, Justicia u otros contextos donde la posibilidad de expresarse con libertad resulta determinante.

Dónde aprender Lengua de Señas Argentina en Mendoza

En la Asociación de Sordos de Mendoza funciona la subcomisión Grupo de Instructores de Lengua de Señas Argentina (GILSA), donde personas oyentes pueden aprender LSA junto con integrantes de la comunidad sorda.

Francica considera que sería importante ampliar la enseñanza de LSA a ámbitos como las escuelas, universidades, medicina, hospitales, bomberos, fuerzas de seguridad, organismos gubernamentales y espacios de atención al público. “No estoy diciendo que todos tengan que ser intérpretes, pero sí deberían tener conocimientos que les permitan comunicarse y atender correctamente a una persona sorda”, explicó Cortéz.

En el marco del Día Nacional de las Personas Sordas, la fecha permite poner el foco no solo en los avances normativos, sino también en las barreras que todavía persisten y en el rol de los intérpretes de LSA.

A 86 años de la creación de la Asociación de Sordos de Mendoza y más de un siglo después de aquella primera escuela que dio origen a la conmemoración del 19 de septiembre, el reclamo de la comunidad apunta a que la inclusión no quede solamente expresada en una norma. “La verdadera inclusión no consiste solamente en abrir una puerta. Consiste en asegurarnos de que, cuando una persona sorda atraviese esa puerta, pueda comunicarse, ser comprendida y ejercer sus derechos en igualdad de condiciones”, concluyó Francica.

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