En el 2008, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instauró el 28 de julio como el Día Mundial contra la Hepatitis con el objetivo de concientizar a la población sobre una de las enfermedades virales más frecuentes. Según los reportes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se estima que el 57% de los casos de cirrosis hepática y el 78% de los casos de cáncer primario de hígado son causados por los virus de la hepatitis B y C. ¿Todas las infecciones que causa este virus son iguales?, ¿se puede prevenir?
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Día Mundial contra la Hepatitis: cuáles son virus que la causan y a qué síntomas prestar atención
Existen 5 tipos de virus principales de hepatitis: A, B, C, D y E. Todos, representan un problema mundial de salud pública debido a los brotes y propagación epidémica que pueden provocar. Sin embargo, los especialistas aseguran que existe tratamiento e insisten en realizarse un estudio de diagnóstico y en colocarse las vacunas para prevenir las hepatitis A y B que se encuentran incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación.
Empezar por el principio: qué es la hepatitis
Carlos Espul, a cargo del Programa De Lucha Contra Hepatitis Virales de Mendoza, explicó de qué se trata esta enfermedad, los síntomas, las vías de contagio y cuándo es un buen momento para una consulta con un profesional de la salud.
“La hepatitis es una inflamación del hígado que puede tener distintas causas, la más importante es la causa infecciosa y se debe a virus asociados como los virus de la hepatitis: A, B, C, D y E. Tienen diferencias entre sí, en primer lugar porque la A y la E producen infecciones agudas. Esas se transmiten a través de agua o alimentos fecalmente contaminados porque esos virus se multiplican en el intestino y se eliminan por materia fecal. Entonces, las manos, los alimentos o las aguas contaminadas son la fuente de ingreso de esos virus”, expuso el especialista.
“En cambio, el virus de la hepatitis B se transmite por vía sexual, es decir, cuando hay sexo sin protección, sin preservativo. En el caso de la hepatitis C, se transmite fundamentalmente a través de la sangre, incluso, antes de que se llamara como la conocemos actualmente, se la denominaba hepatitis post-transfusional porque no se conocía la existencia de este virus que se iba transmitiendo a través de las transfusiones de sangre. Tras su descubrimiento e identificación, se hacen test diagnóstico y control previo a la donación. De esta manera, se eliminó como vía de transmisión porque la transfusión son completamente seguras”, agregó.
Hepatitis: a qué síntomas hay que prestar atención
Espul señaló que no todas las hepatitis producen síntomas, solamente, la A y la E. “En los casos de otros virus pueden o no dar esta sintomatología: orina oscura, la materia fecal clara, la presencia de vómitos, decaimiento y fiebre”, dijo.
“En cuanto a los virus B y C, en muchos casos, evolucionan hacia la cronicidad y cuando eso ocurre, se deja de tener una sintomatología clara: se denomina la hepatitis virusilente porque casi no producen síntomas. Entonces, quizás lo único que siente una persona es fatiga, piensa que se trata de cansancio y resulta que está infectada”, sumó el experto.
Y resaltó: “El problema es que cuando estas hepatitis se hacen crónicas, los pasos finales llevan al daño hepático severo que puede desencadenar en una cirrosis o en un carcinoma hepatocelular”.
Cuándo consultar al médico
Por supuesto, que ante la aparición de cualquiera de los síntomas mencionados por Espul, es bueno recurrir a un profesional de la salud. A través de sencillos estudios se puede obtener el diagnóstico con facilidad y, lo más importante: existe tratamiento- vía oral- que permite una buena evolución.
“Cada uno de estos virus tiene un estudio específico o laboratorio. Es importante- por lo menos una vez en la vida- hacerse el estudio para hepatitis B o hepatitis C cuando tiene bajo riesgo y es mandatorio cuando tiene riesgo asociado como, por ejemplo, haber hecho uso de drogas no venosas o inhalatorias. Aunque sea una vez en la vida. También en caso de haber recibido transfusiones de sangre antes del año 1980, cuando no se controlaba la sangre”, subrayó Espul.
“La buena noticia es que la hepatitis B y la C tienen tratamiento y, puntualmente, en el caso de esta última, el tratamiento es altamente efectivo y en 12 semanas, es decir, en tres meses la persona puede curarse de la infección por el virus de la hepatitis C”, cerró.