El Día Mundial del Corazón invitó el pasado 29 de septiembre a poner el foco en la prevención y el cuidado de la salud cardiovascular. En Argentina, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de morbimortalidad, mientras factores como el sedentarismo, el tabaquismo, la alimentación poco saludable y el estrés incrementan el riesgo.
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Cuidado del corazón: un cardiólogo explica por qué la prevención debe comenzar desde los 10 años
Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en Argentina, lo que requiere un trabajo preventivo consciente y desde edades tempranas.
Pero los problemas cardíacos ya no son una preocupación exclusiva de los adultos mayores. La aterosclerosis, una de las principales causas de enfermedad cardiovascular, puede comenzar a desarrollarse desde edades tempranas. Por eso, la prevención, los controles médicos y la incorporación de hábitos saludables adquieren cada vez mayor importancia desde la juventud.
Cuidar el corazón a edad temprana: qué es la aterosclerosis
El médico cardiólogo Matías Arrupe, miembro de la Sociedad de Cardiología de Mendoza (SCMZA), explicó ante Sitio Andino que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de morbimortalidad tanto a nivel mundial como en Argentina.
Según detalló, dentro de este grupo se encuentran patologías como el infarto agudo de miocardio, el accidente cerebrovascular y la insuficiencia cardíaca. Frente a esta realidad, destacó la importancia de aprovechar fechas como el Día Mundial del Corazón para generar conciencia y promover los controles cardiológicos.
Una de las principales advertencias que lanzó el especialista está relacionada con la edad en la que comienzan a aparecer algunos factores vinculados con las enfermedades cardiovasculares. Arrupe explicó que existen registros recientes que muestran que la aterosclerosis no es exclusivamente una enfermedad de los adultos mayores: “Podríamos decir que empieza entre la primera y la segunda década de la vida, o sea, entre los 10 y 20 años ”.
El especialista señaló que, según registros oficiales, a los 18 y 19 años ya pueden observarse placas de colesterol en las arterias. Con el paso de los años, estas lesiones pueden aumentar y comprometer distintos territorios arteriales, incluida la circulación coronaria.
Por este motivo, es necesario comenzar antes con la prevención e identificar los factores de riesgo que pueden favorecer el desarrollo de aterosclerosis. Entre ellos se encuentran el vapeo, el tabaquismo, el sedentarismo y una alimentación poco saludable, especialmente cuando incluye alimentos procesados y grasas trans.
Estrés, ansiedad y cuidados: cuando las emociones impactan en el corazón
Otro de los aspectos abordados por el cardiólogo fue la relación entre las emociones y la salud cardiovascular. Según explicó, tanto una situación de estrés agudo como el estrés crónico pueden afectar al corazón.
Uno de los ejemplos es el síndrome de Takotsubo, conocido también como el “síndrome del corazón roto”. Arrupe explicó que una situación de estrés agudo puede generar una liberación elevada de adrenalina y noradrenalina que afecta al músculo cardíaco y puede producir síntomas similares a los de un infarto agudo de miocardio.
En algunos casos, esta situación puede revertirse, aunque existen cuadros más graves en los que el corazón puede quedar afectado. El estrés crónico, por su parte, también puede alterar el funcionamiento cardiovascular y favorecer problemas como la hipertensión y alteraciones en los niveles de glucemia y colesterol.
Ante esta situación, el especialista explicó que, en términos generales, a partir de los 35 o 40 años es recomendable comenzar a realizar controles cardiovasculares con mayor frecuencia, al menos una vez al año.
La evaluación inicial puede incluir el control de la presión arterial y, cuando el médico lo considera necesario, estudios como un electrocardiograma, una ergometría o una ecografía cardíaca. Si alguno de estos análisis presenta señales de preocupación, existen herramientas de mayor complejidad para profundizar el diagnóstico.
Entre ellas se encuentran la ecografía cardíaca de estrés, los estudios de medicina nuclear, la resonancia cardíaca y la tomografía de las arterias coronarias. También existe el cateterismo cardíaco o la cinecoronariografía, un procedimiento invasivo que permite observar de manera directa el estado de las arterias coronarias.
El especialista destacó, además, el aporte de la tecnología y la inteligencia artificial para obtener una evaluación cardiovascular cada vez más completa e individualizada.
Salud antes que enfermedad: ¿cuáles son los hábitos que ayudan a cuidar el corazón?
Para el médico mendocino, uno de los principales cambios en el enfoque de la cardiología consiste en dejar de hablar solamente de enfermedad cardiovascular para comenzar a poner el acento en la salud y la prevención: “Prefiero que mi paciente nunca desarrolle aterosclerosis, ni una enfermedad cardiovascular ”.
Entre las recomendaciones básicas mencionó mantener una alimentación saludable, controlar el peso, realizar actividad física al menos tres veces por semana y alcanzar unos 150 minutos semanales de actividad de intensidad moderada. También destacó la importancia de no fumar y mantener una buena calidad del sueño, al menos por 8 horas.
También fue contundente al referirse al vapeo, al considerar que es “tan malo como el cigarrillo ”. Según Arrupe, no se trata de buscar una alternativa a una conducta nociva, sino de abandonar el consumo de sustancias perjudiciales para la salud cardiovascular.
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