La preparación de Godoy Cruz frente a los posibles efectos de El Niño tiene una particularidad: buena parte de la estrategia apunta a actuar sobre el agua antes de que alcance las zonas urbanizadas.
El municipio trabaja sobre el piedemonte con más de 30 intervenciones que funcionan como “diques retardadores”, mantiene reservorios y colectores y controla el crecimiento urbano en zonas expuestas a aluviones.
La preparación de Godoy Cruz frente a los posibles efectos de El Niño tiene una particularidad: buena parte de la estrategia apunta a actuar sobre el agua antes de que alcance las zonas urbanizadas.
Para eso, el municipio trabaja sobre las cuencas del piedemonte, los sistemas de drenaje y el ordenamiento territorial, una estructura preventiva que ahora adquiere especial relevancia ante un escenario que podría favorecer tormentas intensas y eventos aluvionales.
El esquema se sostiene sobre tres pilares: infraestructura y obras en las cuencas, planificación territorial y gestión comunitaria del riesgo.
Uno de los puntos centrales es el trabajo conjunto con la Dirección de Hidráulica sobre 13 cuencas hídricas del piedemonte, donde se incorporaron gaviones y se ejecutaron más de 30 microintervenciones estratégicas.
Estas estructuras funcionan como una suerte de “diques retardadores de agua”: buscan disminuir la velocidad del caudal y desarticular las crecidas antes de que lleguen al entramado urbano.
La primera línea de prevención está directamente relacionada con la infraestructura.
El municipio realiza tareas de limpieza, desobstrucción y mantenimiento de cauces, colectores e infraestructura aluvional, en coordinación con los organismos provinciales competentes.
También se sostiene el mantenimiento preventivo del sistema de drenaje urbano, que incluye acequias, alcantarillas y sumideros. Pero uno de los trabajos más relevantes se encuentra aguas arriba.
Junto con la Dirección de Hidráulica se viene interviniendo el piedemonte mediante el tratamiento de 13 cuencas hídricas, con gaviones y más de 30 microintervenciones distribuidas estratégicamente.
El objetivo es evitar que el agua descienda con toda su fuerza hacia las áreas pobladas durante una tormenta de gran intensidad.
Las estructuras permiten reducir la velocidad del caudal y contener parcialmente las crecidas, funcionando como pequeños diques retardadores antes de que el agua alcance las zonas urbanizadas.
Dentro de esta estrategia se destaca la obra realizada sobre las cuencas 301, 302, 303, 304 y 305, destinada a resguardar sectores que anteriormente presentaban situaciones críticas frente a los aluviones.
A esto se suman las reconstrucciones realizadas en puntos sensibles del Colector Aluvional Gorriti y el mantenimiento de la red de canales vinculada con los cuatro grandes reservorios urbanos.
Se trata de los reservorios de La Estanzuela, Urundel, ATSA y Parque Oeste, que forman parte del esquema diseñado para administrar el agua durante episodios de precipitaciones intensas.
También se contempla mantener plenamente operativas las presas de contención, entre ellas los diques Maure y Frías.
El funcionamiento articulado de cuencas, colectores, canales, reservorios y presas constituye una de las principales defensas del departamento frente a posibles eventos aluvionales.
Por las características geográficas del oeste del departamento, el manejo de las cuencas aluvionales del piedemonte resulta determinante para reducir el impacto que una tormenta intensa puede tener aguas abajo.
De allí que las intervenciones busquen disminuir la energía con la que desciende el agua y distribuir el caudal antes de que ingrese al entramado urbano.
Sin embargo, desde el municipio consideran que las obras hidráulicas constituyen solamente una parte de la respuesta.
El otro componente está relacionado con qué se construye, dónde se construye y cómo avanza la urbanización sobre sectores expuestos.
El segundo pilar de la preparación está vinculado con el ordenamiento territorial.
Godoy Cruz aplica controles sobre el uso del suelo en zonas consideradas de riesgo y particularmente en el piedemonte, con el objetivo de impedir que la expansión urbana avance sobre cauces naturales o sectores vulnerables frente a aluviones.
Para definir las intervenciones se utilizan datos y mapas de riesgo que permiten identificar los puntos donde deben concentrarse las medidas preventivas.
El municipio sostiene que la mitigación de los aluviones no puede limitarse a las obras de ingeniería hidráulica, sino que también debe contemplar la vulnerabilidad social de las familias que viven en zonas expuestas.
En ese sentido, el Plan Municipal de Ordenamiento Territorial estableció pautas para organizar el crecimiento urbano y limitar la expansión espontánea.
Uno de los objetivos es evitar loteos clandestinos en sectores de riesgo y detectar escenarios que puedan representar una amenaza para quienes posteriormente se instalen allí.
Dentro de esa planificación, el municipio lleva adelante un esquema de consolidación urbana y relocalización de barrios populares ubicados en el oeste departamental.
Uno de los procesos ya concretados fue el traslado planificado del barrio Piedras Blancas.
También se avanzó en la consolidación de los barrios Razquin, La Quebrada y Los Cerrillos, entre otros sectores.
A su vez, se desarrollan estudios vinculados con las familias que actualmente están radicadas en las inmediaciones del Dique Maure.
Estas medidas buscan disminuir progresivamente la cantidad de viviendas ubicadas en lugares con mayor exposición frente a contingencias y evitar que nuevas urbanizaciones ocupen sectores donde naturalmente circula el agua.
La preparación frente a posibles tormentas intensas también incorpora un tercer componente: la gestión comunitaria del riesgo.
Godoy Cruz reforzará las campañas de concientización destinadas principalmente a evitar una práctica que puede comprometer el funcionamiento del sistema de drenaje: arrojar residuos en cauces y acequias.
Una acequia, alcantarilla o sumidero obstruido pierde capacidad para evacuar agua precisamente cuando más se necesita durante una tormenta.
Por eso, el mantenimiento realizado por los equipos municipales estará acompañado por mensajes dirigidos a los vecinos para preservar despejados estos sistemas.
A esto se suman las alertas tempranas, recomendaciones de seguridad y líneas municipales de emergencia, que permanecerán activas para comunicar las medidas necesarias ante una contingencia.
La preparación de Godoy Cruz frente al Súper Niño se diferencia así por un abordaje que combina las intervenciones inmediatas con una planificación desarrollada durante años.
Por un lado, se mantienen acequias, alcantarillas, sumideros, colectores y cauces. Aguas arriba, las intervenciones sobre las 13 cuencas buscan disminuir la velocidad con la que una eventual crecida puede avanzar hacia las zonas pobladas.
Los cuatro reservorios urbanos y los diques de contención completan esa infraestructura.
Pero la estrategia incorpora además una segunda barrera: evitar que la Ciudad siga creciendo sobre lugares naturalmente expuestos al agua.
El ordenamiento territorial, el control de loteos clandestinos y la relocalización o consolidación de barrios forman parte de esa política preventiva.
La premisa con la que Godoy Cruz encara los próximos meses es que la emergencia no comienza cuando llega una tormenta. El desafío es que, si las precipitaciones alcanzan una intensidad extraordinaria, buena parte de las defensas necesarias ya estén funcionando antes de que el agua descienda hacia la Ciudad.

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