Donald Trump perdió el control del Congreso y sufrió un retroceso territorial que alcanza a algunos de los principales bastiones republicanos. Las proyecciones otorgan a los demócratas la mayoría en ambas cámaras, aunque quedan contiendas pendientes. El resultado condicionarán los dos últimos años de su presidencia y pero también los últimos 12 meses Javier Milei que se verá obligado a revisar una apuesta internacional construida alrededor de su cercanía con la Casa Blanca y los líderes de la derecha internacional.
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Elecciones en Estados Unidos: El golpe a Trump que deja a Milei en silencio
La victoria demócrata limita el poder de Trump y abre dudas sobre el apoyo a Milei, mientras el Gobierno argentino guarda silencio ante ese nuevo mapa de poder.
El rechazo ciudadano y la recuperación demócrata
La victoria demócrata suena a una venganza de aquel 1994 cuando Bill Clinton perdió el control de ambas Cámaras por un margen abultado y expresa, sin dudas, el rechazo de la ciudadanía norteamericana al deterioro del poder adquisitivo, los excesos del control migratorio, la orientación militarista de la política exterior de Trump que llevaron a la economía diaria de los norteamericanos.
También recupera capacidad institucional para una oposición que, desde enero, podrá investigar a la administración, condicionar nombramientos y negociar las iniciativas que requieran aprobación parlamentaria y comenzarán seguramente a construir una opción presidencial para el primer martes de noviembre de 2028.
Los bastiones que dejaron de ser seguros
Texas concentra la dimensión histórica del vuelco. Gina Hinojosa (una hija de inmigrantes latinos que nació cerca de la frontera e hispanoparlante) derrotó a Greg Abbott, impidió su cuarto mandato y se convirtió en la primera latina elegida gobernadora del estado. Los demócratas no ganaban ese cargo desde el triunfo de Ann Richards en 1990. La campaña de Hinojosa, centrada en el costo de vida y las escuelas públicas, desplazó a un gobernador que había hecho del endurecimiento fronterizo su principal instrumento de proyección nacional.
La victoria de James Talarico sobre Ken Paxton en la elección al Senado completó el golpe. Texas volvió a elegir un senador demócrata por primera vez desde 1988. Pero la derrota no fue solo de Trump, también fue de los tecnomagnates. Elon Musk colaboró con 200 millones de dólares en la campaña republicana solo de Texas y fue el centro de las críticas de Talarico en sus últimos días de campaña.
En Georgia, Keisha Lance Bottoms venció a Rick Jackson y será la primera mujer negra elegida gobernadora de un estado estadounidense. En Ohio, la médica Amy Acton derrotó a Vivek Ramaswamy, identificado con el proyecto de Trump. En Iowa, Rob Sand recuperó una gobernación que los demócratas no ganaban en las urnas desde 2006.
Esos cambios suman gobiernos con atribuciones para discutir políticas federales y disputar judicialmente decisiones presidenciales. La recuperación azul viene con una base territorial que excede las bancas obtenidas en ambas Cámaras del Capitolio.
En Michigan, Abdul El-Sayed se convirtió en el primer musulmán elegido para integrar el Senado estadounidense, tras derrotar al republicano Mike Rogers, respaldado por Trump. Hijo de inmigrantes egipcios y nacido en ese estado, el dirigente demócrata enfrentó una campaña que buscó presentarlo como un extremista religioso. Su victoria significó otro revés para los candidatos apadrinados por el presidente y para una estrategia electoral que apeló a la estigmatización de las minorías. "Ustedes eligieron el odio y Michigan eligió la esperanza", afirmó ante sus seguidores.
Un presidente obligado a negociar
Las proyecciones sitúan a los demócratas en al menos 53 escaños del Senado, con resultados pendientes que los podrían llevar hasta 56 legisladores. Trump, tal como anticipó, conservará el veto y amplias facultades ejecutivas, pero perderá el respaldo parlamentario que facilitó su agenda.
Su primera reacción consistió en despegarse del resultado: sostuvo que su nombre no figuraba en las boletas, pese a la intensa participación que había tenido en la campaña. Después reconoció el desempeño demócrata y anticipó disposición a negociar. Esa negociación será una exigencia del nuevo reparto de poder.
La reacción de los mercados
Los mercados reaccionaron con una venta inicial de activos de riesgo y una recuperación parcial posterior. Durante la madrugada, los futuros del S&P 500 bajaban 0,35% y los del Nasdaq, 0,5%, después de pérdidas mayores. La demanda de bonos estadounidenses redujo el rendimiento del Tesoro a diez años hasta alrededor de 4,90%. Se trata de operaciones previas a la apertura de un miércoles que se prevé muy negro para países como Argentina.
La Argentina y el silencio de Milei
Hasta el cierre de esta nota y pasada toda la madrugada, el Gobierno argentino mantenía un silencio ensordecedor sobre un resultado que en un par de horas cuando los mercados estén a pleno expondrá los límites de las construcción política basada en la relación personal y el idilio de Javier Milei con Donald Trump, tal como el mismo presidente argentino confesó el último viernes en la Di Tella.
Con un Congreso opositor, cualquier ayuda extraordinaria como los 20 mil millones de Scott Bessent el año pasado en plena campaña electoral, enfrentará mayor supervisión sobre sus condiciones y “beneficiarios”.
También seguramente entrarán en un compás de espera o por lo menos en una etapa de reanálisis muchos de los anuncios de inversión de capitales norteamericanos o los discursos verborrágicos de Peter Lamelas. No solo por la volatilidad económica y política del gobierno argentino, sino por el propio derrotero de la política interna norteamericana y de la evolución del precio de los commodities tanto en energía como proteínas.
Si la derrota lleva a Trump a retirar su belicismo y se descomprime la situación en la zona petrolera de Medio Oriente, los precios de la energía y el petróleo a la baja podrían cambiar muchas ecuaciones, pero también la economía diaria de los norteamericanos, uno de los pilares de la victoria demócrata.
Milei y la derrota de sus principales aliados
El revés al gobierno libertario argentino llega, además, después de la reelección de Lula frente a Flávio Bolsonaro en Brasil y de la pérdida de mayoría del bloque de Netanyahu en Israel, donde la formación de gobierno sigue abierta y con Netanyahu muy cerca de perder el poder o de por lo menos tener que volver a convocar a elecciones.
Lo cierto es que Milei de “fenómeno barrial” pasa tener que atravesar una etapa de relativa soledad con la derrota electoral de sus principales aliados. Su próxima esperanza parece centrarse en la derrota de Pedro Sánchez en las próximas en España, tierra que el presidente visita por estas horas y será el escenario donde deberá expresar sus primeras opiniones sobre la contundente derrota trumpista.
