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Elecciones en Brasil: Lula, Bolsonaro la injerencia externa y la economía que viene

Brasil vota entre Lula y Bolsonaro, con el ajuste económico en debate y los contactos de Rockbridge bajo la lupa. Qué cambiará después de las urnas del domingo.

Por Marcelo López Álvarez

Brasil llega a las elecciones de este domingo con una disputa que excede los nombres de Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Mientras los candidatos se preparan para una definición que podría extenderse hasta el balotaje, la discusión sobre quién pagará el costo de ordenar la economía se cruza con los movimientos de una red conservadora estadounidense interesada en ganar presencia en el país.

Rockbridge Network, fundada con la participación del vicepresidente norteamericano J. D. Vance (que visitaría la Argentina en noviembre) y que tiene entre sus principales finacistas a Peter Thiel, estableció contactos con empresarios y dirigentes brasileños para explorar una expansión. La iniciativa quedó envuelta en una controversia por un soterrado respaldo a la candidatura de Bolsonaro. La organización reconoce que se creó una sociedad para el proyecto, pero sostiene que nunca recibió recursos ni comenzó a operar.

Ese intento de desembarco agrega una dimensión internacional a una elección que también enfrenta dos formas de administrar las restricciones económicas. Según Oxford Economics, Lula avanzaría con una corrección fiscal gradual, apoyada en mayores impuestos; Bolsonaro concentraría los recortes de gasto al comienzo del mandato, con un costo inicial más elevado sobre la actividad.

Una red que influye en el poder

De acuerdo con la investigación de Folha de S.Paulo, representantes de Rockbridge mantuvieron contactos con Joesley Batista, del grupo J&F, y André Esteves, de BTG. Los candidatos Flávio Bolsonaro y Romeu Zema también conocieron a integrantes de la organización. Los empresarios y dirigentes mencionados no hicieron comentarios para esa publicación.

Los documentos obtenidos por el diario describían un esquema de adhesión con aportes anuales de US$500.000 o US$1 millón, pagaderos a Rockbridge Brazil LLC. La iniciativa se presentaba como un “fondo de capital de riesgo político”, con actividades en medios de comunicación, formación de jóvenes y trabajo legislativo.

El planteo excedía, por lo tanto, una propuesta convencional de inversión empresarial: los ámbitos de actuación consignados en esos documentos apuntaban también a la formación de dirigentes y a la intervención en el debate público.

Otro material proponía un Consejo de Tecnología con un impacto económico potencial superior a US$100.000 millones en diez años. Esa cifra correspondía a una proyección de la iniciativa, no a inversiones comprometidas ni a desembolsos confirmados.

Entre los integrantes propuestos figuraban cuatro brasileños. Las respuestas mostraron distintas distancias respecto del proyecto: Mario Araripe no se pronunció; Pax AI negó que David Peixoto hubiera recibido una invitación o autorizado el uso de su nombre; Pedro Sang confirmó que había sido presentado al grupo, pero aseguró que la iniciativa estaba suspendida desde mayo. Gomes sostuvo que el consejo nunca se constituyó ni se reunió.

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Las denuncias y los límites de lo comprobado

La controversia cobró relevancia cuando el candidato presidencial Renan Santos, de Missão, sugirió que los estadounidenses apoyarían la campaña de Flávio Bolsonaro. La acusación fue rechazada por los implicados y motivó una solicitud de investigación ante el Supremo Tribunal Federal.

Rockbridge, por su parte, afirmó que la sociedad brasileña fue creada, pero que el proyecto fue rechazado y nunca recibió fondos, entró en funcionamiento ni desarrolló actividades empresariales. También negó una intención política.

Los contactos y las propuestas documentadas no permiten, por sí solos, dar por probado un financiamiento electoral. El desembarco debe entenderse, con esos antecedentes, como un intento de instalación cuya ejecución es objeto de controversia.

Tampoco existe en los textos analizados un vínculo demostrado entre Rockbridge y las medidas económicas que Oxford Economics proyecta para una eventual presidencia de Bolsonaro. Son dos planos distintos que confluyen en la campaña: el interés de una organización conservadora por acercarse a actores brasileños y las expectativas sobre el rumbo económico del próximo gobierno.

Las cuentas que recibirá el ganador

Cualquiera sea el resultado, el margen de maniobra estará condicionado por el déficit, el endeudamiento y una inflación que permanece por encima de la meta.

Los datos del Banco Central citados en el análisis muestran que el déficit fiscal bajó en julio al 9,34% del producto interno bruto, mientras la deuda pública aumentó 0,6 puntos porcentuales, hasta el 82,5% del PIB.

A principios de septiembre, la inflación interanual se ubicó en 4,47%, con una variación mensual del 0,7%. Ambos resultados superaron las previsiones relevadas por Bloomberg y mantuvieron la suba anual de precios por encima del objetivo del 3%.

La discusión poselectoral será, entonces, cómo corregir esos desequilibrios y distribuir sus costos entre contribuyentes, usuarios de servicios públicos, empresas y trabajadores.

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Lula: preservar el empleo y ajustar gradualmente

Oxford Economics mantiene una victoria ajustada de Lula como escenario central, aunque reconoce una menor convicción frente al avance de Bolsonaro en los sondeos considerados.

Los economistas Mauricio Monge y Felipe Camargo prevén que un nuevo mandato combinaría un crecimiento más lento del gasto primario real con mayores impuestos. La prioridad relativa estaría puesta en los salarios reales y el empleo.

El esfuerzo fiscal más importante se concentraría hacia el final de la gestión y la convergencia de la inflación hacia la meta ocurriría en el mediano plazo. El desafío sería sostener esa gradualidad sin provocar una reacción de los inversores que complicara el financiamiento.

Según la consultora, la continuidad de Lula ya está incorporada en los precios de los activos y funciona como referencia para evaluar el escenario alternativo.

Bolsonaro: confianza financiera y riesgo de recesión

Una presidencia de Flávio Bolsonaro, en cambio, mostraría mayor disposición a recortar el gasto y reducir el aparato administrativo desde el comienzo. Oxford Economics contempla, además, la llegada al Ministerio de Hacienda de un ejecutivo bien considerado por los mercados.

La consultora estima que una reacción favorable podría fortalecer al real hasta un 8%. La apreciación contribuiría a moderar la inflación y permitiría reducir las tasas de interés más rápidamente, con alivio para el costo de la deuda.

Pero esa secuencia tendría una contrapartida: el ajuste inicial podría provocar una breve recesión. La mejora de la confianza financiera no eliminaría el impacto de los recortes sobre la producción y el empleo.

Lo que se define después del domingo

La primera vuelta podría dejar pendiente la decisión hasta el 25 de octubre. La encuesta de Quaest citada en el informe otorga a Lula un 39% de intención de voto frente al 34% de Bolsonaro, pero registra un empate del 42% en una eventual segunda vuelta.

Más allá del ganador, Oxford Economics anticipa menor crecimiento, moderación de la inflación y descenso de las tasas. La diferencia estará en la velocidad del proceso y en sus prioridades.

Los movimientos de Rockbridge añaden preguntas sobre los intereses que buscan acercarse al próximo poder político. Las proyecciones económicas plantean otra cuestión, más inmediata para los brasileños: cuánto costará ordenar las cuentas y sobre quién recaerá ese esfuerzo. Las urnas empezarán a responderla este domingo.

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