Hace 10 años, un triple femicidio en Godoy Cruz conmocionó a toda la provincia de Mendoza. Daniel Zalazar asesinó simultáneamente a su pareja Claudia Lorena Arias (29), a la tía de la víctima Marta Susana Ortiz y a la abuela Silda Vicenta Díaz (91). El terrible suceso ocurrió en una vivienda del barrio Trapiche y la noticia llegó a cada punto del país.
Triple femicidio en Mendoza: el recuerdo de la hija de Claudia Arias a 10 años del crimen
A diez años del triple femicidio ocurrido en Godoy Cruz, Milagros recordó a su madre, a su tía Marta Ortiz y a su bisabuela Silda Díaz. También habló sobre la ausencia que atraviesa a la familia.
Tres vidas fueron arrebatadas, cuatro niños se quedaron sin su madre, tía y bisabuela. El crimen alcanzó tal magnitud que aún genera tristeza y conmoción a la hora de recordarlo. Específicamente el caso ocurrió el 23 de octubre de 2016 cuando Zalazar acudió a la casa de la víctima y ahí todo terminó de la peor manera.
En diálogo con Sitio Andino, Milagros, la hija mayor de Claudia Arias, habló sobre la ausencia de su madre, su tía y su bisabuela, y sobre cómo la familia continúa atravesando el dolor. "Ellas fueron muy queridas. Nuestra familia era y sigue siendo unida, pero era mucho más unida con ellas", expresó.
La joven también se refirió a los momentos en los que la ausencia se vuelve más evidente. "Las navidades no son lo mismo, las fiestas tampoco. Los momentos quizás en los que uno quisiera que estén, es ahí donde se nota más esa ausencia", contó.
El recuerdo de Claudia Arias, Marta Ortiz y Silda Díaz
Al recordar a las tres víctimas, Milagros destacó el lugar que cada una ocupaba en su vida y en la familia. Describió a su madre como una mujer "súper alegre, trabajadora", que estudiaba y se ocupaba de sus hijos. Según relató, Claudia había sido madre soltera y sacó adelante a su familia con esfuerzo.
A su tía Marta Ortiz la recordó como una segunda mamá. "Me acuerdo mucho de ella, era bromatóloga y siempre ayudó a todos", señaló. Sobre su bisabuela Silda Díaz, destacó las comidas caseras y las largas charlas que compartían. Eran mujeres muy presentes en la vida cotidiana de la familia, por lo que su ausencia transformó las celebraciones y los momentos compartidos.
La joven también recordó que aquel 2016 había sido especialmente difícil para sus seres queridos. Apenas seis meses antes del triple femicidio había fallecido su bisabuelo. "Fueron personas muy amadas, pero no solo por nosotros, sino por mucha gente", afirmó.
Cómo ocurrió el triple femicidio en Godoy Cruz
De acuerdo con el relato de Milagros, Zalazar llegó a la vivienda con la excusa de llevarle alimento a la bebé que tenía con Claudia. La joven rechazó las versiones que indicaban que antes del ataque había existido una discusión entre ambos. "Él simplemente fue con la excusa de llevarle alimento a mi hermana, porque era el padre. Mi mamá fue y la acostó a la bebé y, cuando volvió al comedor, ahí empezó todo el ataque", relató.
Milagros insistió en que no hubo una discusión previa ni un reclamo de su madre hacia el agresor
"No hubo una discusión, no es que mi mamá le reclamó algo ni nada por el estilo. Mi mamá fue mamá soltera y, si él no se quería hacer cargo, no le iba a afectar en el sentido de que si pudo con tres, pudo con cuatro. Es lo que ella nos decía. Entonces, es como que nunca hubo un reclamo por ese lado", explicó.
Durante el ataque, Zalazar también hirió a su bebé de apenas nueve meses y a un niño de 11 años. Ambos sobrevivieron. Además, en medio del suceso, Bautista, quien tenía 8 años en aquel entonces y era hijo de Claudia se encontraba en la vivienda y se escondió en el baúl de un auto para refugiarse. El niño llamó a su abuela para alertarle sobre lo que estaba ocurriendo. La única que no se encontraba en la vivienda era Milagros, ya que estaba en la casa de una amiga.
La bebé sufrió heridas en el cuello, mientras que el niño de 11 años, que fue trasladado al hospital Notti, sufrió una lesión en la cabeza y debieron extraerle un fragmento de cuchillo que había quedado incrustado en el cráneo. Tras el doloroso episodio, los cuatro hijos de Claudia aprendieron a vivir con la ausencia y hoy, la mayor, Milagros estudia Instrumentación Quirúrgica, Lucas (el pequeño de 11 años en aquel entonces) estudia Ingeniería Electrónica y Bautista trabaja,
Las pruebas de ADN que complicaron a Daniel Zalazar
La investigación reunió distintas pruebas que permitieron vincular a Zalazar con el ataque. Entre ellas, los estudios de ADN realizados sobre prendas manchadas con sangre, los rastros hemáticos encontrados en la escena y las pericias sobre las armas blancas secuestradas.
Cerca de la vivienda del sospechoso, en la calle Primitivo de la Reta, en Ciudad, la Policía encontró dentro de un contenedor un par de zapatillas, una campera con sangre y dos cuchillos.
Los análisis efectuados sobre el calzado detectaron rastros genéticos coincidentes con el ADN del niño de 11 años que había resultado herido durante el ataque. Además, el fragmento de cuchillo extraído de su cráneo coincidió con la hoja de una de las armas secuestradas.
Otro dato que estremeció a los investigadores fue el relato sobre una consulta que Zalazar habría realizado a un amigo bombero unos 15 días antes de los asesinatos. Según la información incorporada a la reconstrucción del caso, le habría preguntado cómo hacer para "volar" una casa.
En la vivienda, tras el ataque, quedaron una vela encendida y las hornallas abiertas, elementos que también formaron parte de la investigación sobre sus posibles intenciones.
La doble vida de Daniel Zalazar
Otro de los aspectos que impactó en el caso fue la vida que Zalazar mantenía al margen de su relación con Claudia Arias. El hombre era cinturón negro de taekwondo y daba clases en un gimnasio de Estanzuela, en Godoy Cruz, y también en Luján. Algunas personas que lo conocían lo describían como un hombre divertido, educado y buen amigo, además de destacar su desempeño como profesor de artes marciales.
Según los testimonios reunidos en torno a la investigación, su comportamiento público no hacía prever la violencia del ataque. En los torneos, incluso, mantenía poco contacto físico con sus alumnos y era considerado una persona tranquila. Además, trascendió que Zalazar habría mentido sobre distintos aspectos de su vida. Entre otras cosas, aseguraba ser médico y realizar guardias, pese a no haberse recibido.
También mantenía en secreto su vida sentimental. De acuerdo con la investigación, llevaba alrededor de ocho meses de noviazgo con otra mujer de Godoy Cruz, quien desconocía la relación que él mantenía con Claudia y la existencia de la hija que ambos tenían.
Los investigadores analizaron la posibilidad de que Zalazar hubiera actuado para ocultar esa relación y evitar que su pareja se enterara de su otra vida sentimental. Esa hipótesis formó parte de las líneas que se examinaron para intentar establecer los motivos del ataque.
La condena a prisión perpetua por el triple femicidio
Por los asesinatos, Zalazar fue condenado a prisión perpetua. La causa fue encuadrada como triple femicidio, en función de la violencia ejercida contra las víctimas y de las circunstancias consideradas durante el proceso judicial. La investigación también contempló la hipótesis de que el agresor hubiera actuado criminis causa, es decir, con el propósito de cometer otro delito u ocultarlo, según la calificación jurídica aplicada al caso.
Tras admitir los crímenes, recibió la pena de prisión perpetua. De acuerdo con la información difundida sobre su situación penitenciaria, cumple la condena en una cárcel de la provincia de Santa Cruz
A una década del crimen, las consecuencias siguen presentes en la vida de los familiares. Además de recordar a las tres mujeres, Milagros hizo hincapié en la importancia de la asistencia psicológica que recibieron después de la tragedia. La joven destacó el valor del acompañamiento profesional para afrontar una pérdida de semejante magnitud y sostuvo que otras personas que atraviesan situaciones similares también deberían contar con esa contención.
El triple femicidio de Godoy Cruz dejó tres vidas arrebatadas, niños que sobrevivieron al ataque y una familia obligada a reconstruirse en medio del dolor. Diez años después, el recuerdo de Claudia Arias, Marta Ortiz y Silda Díaz continúa presente en sus seres queridos y en una provincia que todavía recuerda uno de los crímenes más conmocionantes de su historia reciente.
