Un músico mendocino fue condenado por la Justicia civil a indemnizar a su vecina por los ruidos molestos constantes que, según quedó acreditado en el expediente, se extendieron entre 2019 y 2024 en un complejo de departamentos de Godoy Cruz. El fallo hizo lugar a la demanda presentada por Elda Susana Reinoso contra Alejandro Sayegh.
La sentencia estableció una indemnización de $2.892.500 más intereses y le impuso las costas del proceso al demandado. A ese monto se suman los honorarios profesionales y de la perito fijados por el tribunal, por lo que el costo económico de la condena supera los $3 millones.
El caso llegó a juicio luego de múltiples reclamos de la mujer ante organismos municipales, policiales y judiciales. La resolución consideró probado que los ruidos producidos desde el inmueble del músico excedían la denominada “normal tolerancia” y habían provocado un perjuicio a la vecina.
El juicio por los ruidos molestos en Godoy Cruz
De acuerdo con la demanda, Sayegh utilizaba su vivienda como lugar de ensayo y grabación musical, con instrumentos como piano, batería y guitarra. La presentación sostuvo que las actividades se desarrollaban durante distintos días y horarios, incluyendo reuniones sociales que podían extenderse desde la noche hasta la madrugada.
La vecina realizó distintos reclamos para intentar poner fin al conflicto. En noviembre de 2022 hubo una audiencia municipal en la que se acordaron horarios para ensayos y reuniones y se planteó la posibilidad de insonorizar el departamento, aunque, según la demanda, el acuerdo fue incumplido. Posteriormente hubo nuevos reclamos, una carta documento y actuaciones ante el Juzgado Contravencional N° 2 de Godoy Cruz.
En noviembre de 2023, además, la Municipalidad de Godoy Cruz constató ruidos a altos decibeles perceptibles desde la vía pública y aplicó al músico una multa de $15.000, junto con una intimación para que se abstuviera de generar ruidos molestos.
El tribunal también tuvo en cuenta que, en diciembre de 2024, una sentencia dictada en una acción preventiva había ordenado al demandado realizar obras para insonorizar su inmueble e impedir la emisión de contaminación acústica derivada de los instrumentos musicales hacia el exterior.
Finalmente, el juez consideró acreditado que las molestias excedieron la normal tolerancia prevista por el artículo 1973 del Código Civil y Comercial y que generaron daños que debían ser reparados.