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Melody Barrera

Caso Melody Barrera: cómo se investigó el primer travesticidio juzgado por un jurado popular en Mendoza

Hacen 6 años, Melody Barrera fue asesinada. La fiscal Andrea Lazo explicó cómo se investigó el crimen y qué pruebas permitieron sostener la hipótesis de travesticidio.

Por Carla Canizzaro

El travesticidio de Melody Barrera fue un caso que se convirtió en un precedente histórico para la Justicia provincial y nacional por el modo en que fue investigado y posteriormente juzgado. El ataque ocurrió la noche del 29 de agosto de 2020 y conmocionó a Mendoza y a todo el país. El caso fue resuelto a través de la modalidad de juicios por jurados y el proceso de investigación fue crucial.

El proceso de investigación fue presentado recientemente durante las XIV Jornadas de Violencia de Género y Delitos Conexos, realizadas en Mendoza. Allí, la Fiscal de la Unidad de Homicidios y Violencia Institucional Andrea Lazo acompañada de el Fiscal Adjunto en lo Penal Gustavo Pirrello, expusieron sobre el caso y explicaron las principales decisiones adoptadas durante la investigación.

XIV Jornadas de Violencia de Género y Delitos Conexos

Melody era una mujer trans de 27 años y trabajadora sexual. La joven recibió seis disparos, cuatro de ellos impactaron directamente en la espalda, lo que le ocasionó la muerte en cuestión de minutos. El autor fue un efectivo policial, identificado como Darío Chávez, quien persiguió a la víctima y la asesinó a balazos por la espalda. Chávez, fue condenado a prisión perpetua.

Una investigación que comenzó con perspectiva de género

Uno de los aspectos centrales de la exposición de Lazo fue la metodología utilizada para investigar el crimen. Según explicó, desde el comienzo se trabajó sobre una hipótesis vinculada con la violencia por identidad de género. "Fue el primer travesticidio del país, que además se decidió con un juicio por jurados y fue confirmado posteriormente por la Corte Suprema de Justicia de Mendoza”, señaló la fiscal.

El travesticidio de Melody Barrera fue un caso que se convirtió en un precedente histórico para la Justicia provincial y nacional.

La decisión implicó no abordar el expediente únicamente como un homicidio para luego incorporar la perspectiva de género. Por el contrario, el contexto de violencia de género fue considerado desde el inicio como parte de la hipótesis de investigación.

La pregunta central, entonces, no se limitó a determinar quién había cometido el crimen. También fue necesario establecer qué significado jurídico tenía el contexto en el que se produjo el homicidio y si existían elementos que permitieran acreditar un ataque motivado por el odio hacia la identidad de género de Melody.

El testigo que aportó un dato clave para la causa

Durante la investigación surgió un elemento que permitió profundizar esa hipótesis. Un testigo declaró que, minutos antes del crimen, Chávez había mantenido una conversación en la que realizó una referencia despectiva hacia Melody y manifestó su intención de buscar un arma.

El proceso de investigación fue presentado recientemente durante las XIV Jornadas de Violencia de Género y Delitos Conexos.

Ese testimonio modificó el enfoque sobre la secuencia de los hechos. Para los investigadores, ya no se trataba necesariamente de una agresión espontánea, sino de una conducta que podía haber estado específicamente dirigida contra la víctima.

La autoría, según explicó Lazo, no constituyó el principal eje de controversia. La defensa de Chávez sostuvo como estrategia que se había tratado de un exceso en la legítima defensa. De esta manera, la investigación tenía que responder otra pregunta: ¿qué significado jurídico tenía el contexto en el que ocurrió el homicidio?.

Es decir que no se investigó primero un homicidio y después se agregó la perspectiva de género; el hecho fue investigado desde el comienzo dentro de ese contexto

Las cinco decisiones que marcaron la investigación

Durante su exposición, Andrea Lazo explicó cuáles fueron las principales decisiones metodológicas adoptadas durante la investigación del caso Melody Barrera.

Debida diligencia reforzada

La primera decisión fue aplicar los estándares de debida diligencia reforzada, con una investigación guiada por tres criterios: oficiosidad, oportunidad y exhaustividad. Esto implicó actuar de manera inmediata, sin esperar necesariamente que fueran solicitadas determinadas medidas y evitando descartar elementos que pudieran estar relacionados con el contexto de violencia.

Andrea Lazo explicó cuáles fueron las principales decisiones metodológicas adoptadas durante la investigación.

Lazo aclaró que, en 2020, Mendoza todavía no contaba con el mismo desarrollo institucional y normativo en materia de violencia de género que existe actualmente.

Reconstruir quién era Melody

La segunda decisión consistió en reconstruir la historia y las circunstancias que atravesaban a la víctima. Los investigadores analizaron quién era Melody, cuál era su situación y qué había ocurrido antes del homicidio.

En ese análisis se incorporaron elementos como las conductas dirigidas hacia ella por su identidad de género, su actividad como trabajadora sexual, las situaciones de vulnerabilidad, la discusión previa y la conducta de Chávez antes de regresar al lugar con el arma.

Evitar los estereotipos sobre la víctima

Otro de los puntos centrales fue evitar que la condición de mujer trans y trabajadora sexual fuera utilizada para desacreditar a Melody o para justificar, directa o indirectamente, lo ocurrido.

Según explicó la fiscal, esos elementos fueron analizados para comprender posibles condiciones de vulnerabilidad estructural, pero no para construir una explicación del crimen basada en estereotipos. En ese sentido, la condición de trabajadora sexual no justificaba ni explicaba el homicidio.

Otro de los puntos centrales fue evitar que la condición de mujer trans y trabajadora sexual fuera utilizada para desacreditar a Melody.

La pregunta que cambió el enfoque del caso

La investigación con perspectiva de género también implicó modificar el interrogante sobre el que se construía el caso. En lugar de preguntarse "¿por qué la víctima estaba ahí?", el análisis se concentró en otra cuestión: "¿por qué el agresor volvió para matarla?".

El cambio permitió poner el foco en la conducta del acusado y en la secuencia previa al ataque, en lugar de trasladar la responsabilidad hacia la víctima o analizar el crimen a partir de circunstancias vinculadas con su identidad o su actividad laboral.

Por qué se utilizó el término travesticidio

Otra de las decisiones señaladas durante la exposición fue nombrar el hecho como travesticidio. Según explicó Lazo, esto no tuvo solamente un carácter simbólico. La utilización del término funcionó como una herramienta de litigio, destinada a visibilizar las violencias estructurales que podían haber atravesado a la víctima y a orientar al jurado sobre el tipo de conducta que se estaba juzgando.

La autoría, según explicó Lazo, no constituyó el principal eje de controversia.

Entre esos factores fueron mencionadas situaciones de exclusión laboral, educativa y familiar que afectan estructuralmente a las personas trans. Finalmente, la investigación buscó acreditar el odio hacia la identidad de género como móvil del crimen a partir de distintos indicios.

Entre ellos se analizaron la discusión previa, el regreso de Chávez al lugar luego de retirarse para buscar el arma, la violencia ejercida contra Melody, el estado de indefensión de la víctima y las características del ataque.

"Esta situación que atraviesan las mujeres trans de estar excluidas de un sistema de salud, un sistema de educación y un sistema laboral, eso nos ayudó mucho para que en definitiva el jurado pudiera decidir", expresó Lazo.

El juicio por jurados y la condena a prisión perpetua

Tras un revés judicial, la causa finalmente llegó a juicio y se convirtió en el primer debate por jurados en Mendoza que analizó un crimen como travesticidio. El juicio comenzó el 12 de septiembre de 2022, con la participación de 12 ciudadanos mendocinos que integraron el jurado popular.

La causa finalmente llegó a juicio y se convirtió en el primer debate por jurados en Mendoza que analizó un crimen como travesticidio.

Tres días después, el 15 de septiembre, el jurado emitió su veredicto y declaró culpable a Darío Chávez por homicidio agravado por el uso de arma, ensañamiento, alevosía, por su condición de policía y por odio a la condición de género de la víctima.

La inclusión de este último agravante convirtió al caso en la primera condena por travesticidio en la historia judicial de Mendoza, con una pena de prisión perpetua

Entre las principales pruebas incorporadas al proceso se encontraban las cámaras de seguridad y el testimonio del testigo que aportó información sobre la conducta previa de Chávez, elementos que resultaron relevantes para reconstruir la secuencia del ataque.

Darío Chávez, quien persiguió a la víctima y la asesinó a balazos por la espalda.

Un precedente para la Justicia

El caso Melody Barrera dejó así un precedente que excedió la resolución de un homicidio. La investigación puso en discusión cómo debe abordarse judicialmente un crimen cuando existen indicios de violencia vinculada con la identidad de género.

La exposición realizada por los fiscales durante las XIV Jornadas de Violencia de Género y Delitos Conexos permitió recuperar las decisiones que fueron consideradas determinantes para llevar el caso desde la investigación inicial hasta un juicio por jurados y una condena por odio a la identidad de género.

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